ver más

viernes 1 de mayo de 2026

For export

Sanjuaninos exitosos en Miami

Se fueron de San Juan hace más de 10 años y lograron reconocimiento profesional en el primer mundo. Se casaron o tuvieron hijos allá y lograron la meta principal: crecer en lo que les gusta hacer nada menos que en la tierra de los sueños cumplidos. Por Viviana Pastor.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Viviana Pastor

Miami parece ser la cuidad en la que todo se puede, donde, además de sus playas de arenas blancas y aguas cristalinas, la opulencia del país circula por las calles en Cadillacs, Porsches o Ferraris, como cosa doméstica. Calles en las que los baches no existen, donde los semáforos funcionan y la basura jamás se ve.

Hasta allá, a 6.600 kilómetros de San Juan, unos 80.000 argentinos, según cifras del Consulado Argentino, y entre ellos varios sanjuaninos –las cifras son totales y sin discriminar las provincias-, buscan concretar sus sueños, no siempre ligados a lograr la riqueza que el país promete.

Esta es la historia de tres jóvenes sanjuaninos que se fueron entre el 2000 y el 2003 y que por ahora no piensan regresar. Allá lograron crecer profesionalmente y ser reconocidos en sectores muy competitivos. La locutora Laura Cobos, el tatuador Fernando ‘Kolo’ Narváez, y la diseñadora y esteticista Sonia Reisin, cuentan por primera vez y desde Miami, su experiencia en la tierra cosmopolita.

Laura Cobos: “Soy feliz acá”

Cuando Laura decidió irse de San Juan, era una de las mejores locutoras de la provincia. Pero algo le decía que tenía que salir para crecer, encontrar el amor y la espiritualidad. En Miami no sólo trabajó para las cadenas latinas más importante, como Telemundo, Cadena Azul y Univisión, sino que se introdujo a la filosofía budista y se casó. “Soy tremendamente feliz acá. Encontré otras culturas, filosofías y creencias. Todo está místicamente relacionado y desde hace 12 años practico Budismo”, contó Laura.

“Allá estaba todo bien, tenía mi lugar, pero era como pez que se le terminaba la pecera y dije ¿por qué no? y me vine a Miami. Claro que todo es un riesgo en la vida y los comienzos fueron duros”, dijo. Ahora Laura, que fue la gran voz de Radio Colón, de Sarmiento y de Nacional, trabaja como locutora freelance, hace pocos días grabó para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y se la escuchará en el corto “El norte grande argentino”. También es la voz de algunas promociones de la cadena de deportes más grande del mundo, la ESPN.

“Me fui porque tenía otras necesidades, una misión de crecimiento profesional y de aportar lo que pueda. Donde trabajé siempre hice mi diferencia y fui creando un cambio, pero al principio es difícil  insertarse en este mercado”, contó.

Su casa está en una zona privilegiada, Normandy Isles, en Miami Beach, que siendo precisamente una isla, tiene muelle y canal marino en el fondo de la casa.  Está casada desde hace 10 años con Daniel Fiorda, artista plástico y director de la galería propiedad de la parisina Lelia Mordoch.

“Acá también encontré el amor, un compañero en el que creo más allá de todo. Claro que se extraña la familia y las montañas, pero es fácil viajar de acá para allá”, dijo.

Lo que más le gusta de Miami es su organización y el funcionamiento de las instituciones; “son limpios, ordenados, te sentís cuidado, acá no vivís preocupado porque te roben la bici del fondo. Amo estar acá, la proximidad del mar, mis amigos, el haberme iniciado en la práctica budista y tengo muchos proyectos profesionales para llevar a cabo”, aseguró Laura.

Luego cerró: “La gente está donde quiere estar, donde hay esperanzas, un futuro, además de una misión como ser humano”.

Kolo Narváez: “Quería aprender”

Fernando “El Kolo” Narváez podría pasar perfectamente por escandinavo. Mide más de 1,80 y con su barba colorada bien podría trabajar de vikingo. Llegó a Miami en el 2000 con una profesión muy demandada en la zona playera, la de tatuador. El país del Norte le permitió capacitarse y llegar a un nivel de profesionalismo que lo colocó en un sitio de privilegio en  la zona de South Beach.

“Yo quería viajar y aprender, por eso vine”, contó el Kolo. Llegó con visa turista, estuvo 7 meses y volvió a Argentina. Regresó por New York y desde ahí volvió a Miami en colectivo, tardó 2 días, y vivió en departamentos que compartía con varios personajes.

Apenas llegó a Miami Beach comenzó a trabajar para un estudio donde el dueño estaba bajo custodia policial. “Yo no hablaba inglés y él no hablaba español, así que la comunicación era ‘yes’ o ‘no’. Estos desentendimientos lo llevaron a dejar ese estudio y para mantenerse buscó trabajo en la construcción junto a un amigo, “el Mago”. “Éramos recién llegados y todo era energía positiva, todo se te da. Estuvimos dos meses trabajando en construcciones”, contó. Después de eso volvió a su oficio de tatuador, en un estudio que abrieron unos amigos donde estuvo varios años, hasta que pudo abrir su propio local.

“Me adapté rápido, no tuve problemas. Acá los clientes varían depende la zona, ahora estoy en la playa y llegan muchos turistas a tatuarse. Estar acá me permitió hacer muchos cursos, incluso afuera, fui hace poco a Puerto Rico a hacer un taller, eso te permite lograr un nivel que en San Juan no podría. Pude progresar a nivel artístico”, aseguró.

Luego remarcó que Miami es una de las principales ciudades del mundo y allí todo es posible. El costo mínimo de tatuaje es 100 dólares, y toda una manga del brazo puede salir unos 1000 dólares. Trabajando a full, el Kolo puede ganar hasta 2.000 dólares en un solo día. Claro que también hay días sin clientes.

Allá se casó y tuvo un hijo que hoy tiene 7 años, se llama Kurt, es colorado como su papá. “Lo amo, es mi vida mi hijo”, dijo el Kolo. Luego aseguró que volvería a San Juan si se ganara el loto, se compraría un helicóptero y construiría una casa en el medio de las montañas, “ahí volvería a San Juan, si no, no”.

Sonia Reisin: “Hago lo que me gusta”

Con 18 años se fue de su Rivadavia natal para estudiar Diseño Gráfico en Buenos Aires y no volvió. Se casó y en el 2003, con su esposo y su hija Juana, se fueron a Miami, con una visa de trabajo. Allá nació Manuel, que hoy tiene 6 años.

En el 2006 estudió Make up y el tema le apasionó tanto que quiso perfeccionarse y siguió estudiando sobre el cuidado de la piel. Rápidamente Sonia se destacó y sus trabajos eran tan buenos que comenzaron a llamarla para maquillar modelos y actrices. Tuvo la oportunidad de trabajar con Juanes, Ricardo Arjona, Thom Filicia, de Food Network; a los de Star Chef, las actrices de novelas de Telemundo, donde tuvo a cargo el diseño de maquillaje y fue jefa de equipo. También trabajó con Willy Chirino, Laura Ferreti, Pitbull, entre otros.

Hace 3 meses, Sonia abrió su propio local donde puede conjugar sus tres actividades: la fabricación de jabones, el make up y los tratamientos faciales. “Al principio no fue fácil porque tenía dos chicos, pero me obligué a hacerlo y me encanta. Ahora puedo alternar la actividad freelance de maquilladora de comerciales, fotos, televisión y atender en mi local a mis clientes”, contó.

Sonia cree que lo que hace en Miami lo podría hacer en Buenos Aires, pero no San Juan, ya que su especialidad de maquillaje para tele y fotografía tiene más demanda en ciudades grandes. De todas maneras, no se volvería a Buenos Aires, sobre todo por sus hijos. “Acá es muy tranquilo para criar a los nenes, es mejor que Buenos Aires y creo que en Argentina abrir un negocio no es tan fácil, eso es algo que valoro mucho de acá. Además puedo hacer lo que me gusta, manejar mis horarios y me queda mucho tiempo para ser madre, puedo llevar y buscar a mis hijos a la escuela todos los días. Cada uno busca la mejor manera”, dijo. Agregó que si bien actualmente está separada de su marido, no le gustaría que sus hijos se criaran lejos de su padre.

“No extraño San Juan porque me fui chica, me parece muy tranquilo y a mí siempre me gustaron las ciudades grandes. Pero tengo ganas de redescubrirlo, sé que hay muchas cosas lindas para hacer allá, tengo amigos que la pasan bomba”, destacó.

Estar en una de las ciudades más importantes de EEUU, le permite a Sonia mantenerse a la vanguardia de la moda y las últimas tecnologías. Todos los años participa de Make Up Show de New York, donde puede impregnarse de las nuevas tendencias.

La 3er ciudad más rica

Miami es, según los rankings estadounidenses, la tercera ciudad más rica del país y eso es algo que salta a la vista. En Downtown, el área de rascacielos, se encuentran las sedes de los bancos más famosos, consulados del mundo y centros empresariales. Los autos que circulan por sus calles están entre los más caros del mundo.

Algunas cifras dejan la boca abierta: el aeropuerto de Miami recibe casi 400.000 vuelos domésticos e internacionales por año, esto es en promedio, unos 1.000 aviones por día, lo que significa que no hay un momento del día o la noche que no se vea un avión atravesando el cielo miamense. Por el aeropuerto pasan unos 40 millones de pasajeros por año, lo que provoca un  impacto económico de 26,7 millones de dólares.

El puerto es considerado Capital de los cruceros, es sede de las 5 principales líneas de cruceros del mundo; y en cargas es considerado “La puerta de las Américas”, por donde  pasaron casi 1 millón de contenedores de mercancía en el 2012.

En el 2008, Miami fue elegida la Ciudad más limpia de América, es notable el cuidado de los jardines públicos y privados; y el trabajo permanente de recolectores y  de quienes mantienen árboles y palmeras, éstas últimas, una constante en sus calles.

La construcción ha vuelto a ser protagonista en la ciudad y se ha proyectado que al 2020 las inversiones inmobiliarias alcanzarán los 10 billones de dólares.

Sin embargo, el año pasado la revista Forbes la colocó primera en el ranking de las ciudades más miserables de Estados Unidos. La publicación se basó en su alto índice de criminalidad y su desigualdad social.

En Miami donde residen casi 500.000 almas, tiene una superficie de 143 km2, de los cuales el 36 % es agua, los canales ingresan mansamente el agua de mar. El 70 % de la población habla español.

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar