Una pausa en el diario trajín
La capilla de San Clemente es el primer templo que se construyó en la Ciudad después del terremoto del ´44. Allí funcionó supo funcionar la Iglesia Catedral y hasta los ´80 La Merced. Por Gustavo Martínez Puga
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com
Allí supo funcionar la Iglesia Catedral y iglesia de La Merced, hasta que estas encontraron sus lugares en nuevos e imponentes edificios. Entonces la capilla de San Clemente quedó enclavada en medio de la vida diaria de miles de sanjuaninos que pasan por esa esquina.
Sin embargo, eso no opacó su brillo propio: hoy el lugar es un refugio para miles de fieles que desde la mañana muy temprano se toman unos minutos para adorar al Santísimo Sacramento en lo alto del altar. En completo silencio, algunos llevan sus pedidos por escrito, otros lo hacen con la más firme convicción íntima en un diálogo profundo con Dios.
La luz del sol de la mañana se cuela por los vidrios azules de las ventanas que dan al Este y por los vitroux con imágenes religiosas ubicadas en lo alto de la entrada principal, por calle Santa Fe. Arriba de esas puertas está el espacio destinado originalmente a los coros de la Iglesia.
Ese templo se levantó en 1948. Originalmente funcionó allí la iglesia de La Merced. Antes tenía su lugar a pocos metros de allí, en Tucumán y Mitre. Pero cuando se expropió para hacer el Colegio Nacional, se trasladó a la esquina de Tucumán y Santa Fe. Dicen que ese lugar había sido donado en el 1800 por un grupo de fieles para que allí funcionara un templo en homenaje a San Clemente.
En el ´82, cuando La Merced empieza a construirse y se muda a su casa propia (Caseros y Central), el viejo templo quedó sin ocupar. Entre monseñor Ítalo Severino Di Stéfano y el párroco de ese momento de La Merced, el ahora monseñor Francisco Enrique, deciden homenajear hacer lugar al pensamiento de los cristianos del 1800 y que la capilla sea para homenajear a San Clemente.
Allí también funciona el espacio para retiros espirituales Padre Domenico Leonati, un sacerdote italiano que fundó la congregación Hermanas de San Francisco de Sales. Esas hermanas son las custodias de la capilla. Son una congregación que se dedican a formar grupos pastorales juveniles, visitando familias necesitadas, escuelas y organizaciones educativas.
Así, cargado de historia, aquella construcción que fue levantado como un templo de emergencia después del terremoto, hoy es un buen refugio en medio de la gran Ciudad.
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