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viernes 1 de mayo de 2026

PERSONAJES

El retiro de una leyenda viva

“Siempre creí que me iba con el micrófono en el cajón”, dice emocionado Francisco “Quito” Bustelo Graffigna, confirmando a Tiempo de San Juan lo que no pudo hacer al aire el 30 de marzo último: con casi 50 años de oficio, se retiró de la radio. Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan

gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Sentado a la punta de la mesa del comedor en una silla de oficina, giratoria y con rueditas, para facilitar su desplazamiento por sus problemas motrices, mirando pasar la vida a través del verde del jardín de su sencilla casa en el barrio Bancario, hubo que pedirle que lo diga con todas las letras, claramente, porque le daba vueltas, lo argumentaba, lo fundamentaba, pero no lo decía. Recién al final de la nota se soltó. Y lo dijo: “Paso a retiro, es definitivo. Voy a disfrutar a mi familia, a pesar de que ellos también tienen sus problemas, como yo”.

Increíble, pero cierto. Francisco Bustelo Graffigna, una leyenda viva de la radio, ya no está al aire. Colgó a su compañero de toda la vida, el micrófono, a sus 78 años, después de casi 50 años de despertar a los sanjuaninos con las noticias de primera hora del día, castigando eufóricamente al aire lo que consideraba injusto, desmenuzando los hechos políticos y polemizando con medio mundo cuando había un reclamo vecinal, empresario o social.

“Uno siempre pensó el retiro. He visto pasar tantos gobernadores. Y hay que ver lo que eran y lo que son ahora. He visto pasar amigos que he perdido en función de los años. Funcionarios. Empresarios. Intendentes…”, reflexiona el popular Quito.

La última vez que fue a trabajar a la radio fue el 30 de marzo. “Me fui arrastrándome. No me pude despedir al aire. Había pensado pedirle al Sergio unos minutitos, pero no pude”, confiesa. Eso fue un día viernes, en radio La Red, con su gran compañero de los últimos años, el periodista y empresario Sergio Eiben, quien lo incorporó a su staff del programa “Otro día en el paraíso” cuando Bustelo se desvinculó definitivamente de Radio Colón, la primera emisora privada del país de la que también fue dueño por herencia familiar.

Contrariamente a lo que uno piensa, Quito parece guardar cierto resentimiento cuando se le consulta si le hubiera gustado irse de la histórica Colón: “No sé si está en el aire Radio Colón. ¿Está en el aire, no? Yo tengo de Radio Colón lo que es mío: lo que he hecho por Radio Colón; cómo la dejé a Radio Colón y cómo está ahora Radio Colón. Está tan mezclado los afectos con el trabajo, que yo no sé si es lo mejor en algún momento”.
Fiel a su estilo y al oficio que le dieron los años liderando el noticiero radial más escuchado por los sanjuaninos, Bustelo Graffigna no pierde las mañas de meter tiempos, pausas y polémica en su relato.

Como tampoco ha logrado aún cortar definitivamente su vínculo con la realidad informativa. Cuenta que ya no madruga a las 4 de la mañana como lo hizo siempre para hacer el noticiero de las 6: “No me levanto tan tarde. A las 9, más o menos. Leo el diario. Veo la computadora. Y según lo que me deja la noticia de la noche, la sigo durante la mañana, en la seguridad de que no la voy a decir. Apuesto a qué puede pasar o qué no puede pasar. Hago ese juego, pero me va mal: ya no acierto. Ha aumentado la tecnología y también la corrupción. Este mecanismo antes se solucionaba a tiros”.
Sobre la radio y la televisión de hoy en día tiene una opinión formada: “Escucho muy poco. Sobre todo a los viejos, que no han cambiado mucho. Y lo nuevo…, no me gusta decir. Yo tengo una valoración muy importante. Bataller periodista y Bataller conductor no es lo mismo. Pero igual es un hombre muy exitoso. Queda en la formación laboral una experiencia muy importante, que es superior a cualquier educación universitaria”.

Entre las notas que lo marcaron en sus décadas de hacer radio, se queda con la cobertura de la visita del papa Juan XXIII, la de los juicios políticos, la de la Noche de los Senadores y cuando los militares paralizaron la construcción del Centro Cívico y luego anónimos le prendieron fuego a los pisos superiores. Pero dice que prefiere “las notas humanas; la de gente con problemas, de esas de las villas; o a gente triunfadora”.

Querido por muchos, resistido por otros, de lo que no hay dudas es que Bustelo nunca pasó desapercibido, tanto por la audiencia como por sus empleados o compañeros de trabajo. Y es en ese punto donde el periodista hace una autocrítica sobre lo que cambiaría si volviera atrás: “Creo que lo haría de otra manera. Fundamentalmente la relación humana. Esto es un trabajo de una desgastante relación humana entre quienes trabajan en un medio. A pesar de que no tengo carácter para ello, lo hubiera revisado un poco más. Y hubiera impuesto cosas que son realmente importantes. Aquí no ha habido Segunda Reconstrucción de San Juan con la Justicia”, dice, en referencia al escándalo por las expropiaciones y por los cuestionamientos al Poder Judicial.
No es un tema menor para Bustelo Graffigna, ya que su apellido se ubicó en el centro de la escena pública en uno de los escándalos más importante de las últimas décadas por un familiar suyo, el abogado Santiago Graffigna, sospechado de ser el jefe de una asociación ilícita que se enriqueció demandando al Estado en causas de expropiaciones.

Indignado, con lágrima en los ojos, Quito disparó: “Yo que he honrado a mi abuelo; que se llamaba Santiago Graffigna;  que vino de Italia en 1870 en un barco que se llamaba Cristóforo Colombo; que lo único que hizo en su vida fue trabajar; y que mi madre es su hija número 13; que su vida fue de trabajo, nada más, de trabajo... fijáte ahora, con un sucesor que no sé por qué todavía no está preso”.

Digerido ese mal momento, Quito adelantó que tiene planes para su futuro lejos el micrófono: “Voy a escribir sobre las cosas de la radio. ¿No sé a quién le puede interesar? Es una idea. En formato de libro. Yo tengo la militancia política, que no ha sido mucha, en la época de Don Eloy, manejando resoluciones importantes. Después mi amistad con los Gioja, César ha sido mi abogado toda la vida. Después lo del banco, no hay muchos que hayan sido dos veces presidente del Banco San Juan. Y la radio. Entonces creo que hay bastantes cosas para escribir”.

En primera persona

“¡Se acaba! Hay un periodo que se acaba. Yo no me imaginé que –el retiro- pudiera ser así”.

“Tengo problemas de salud, me cuesta movilizarme. Y uno tiene que estar bien para trabajar”.

“Antes pasaba 7 años sin tomarme vacaciones y no tenía problemas. Ahora uno anda buscando los días feriados”.

“Tengo un agradecimiento enorme para la audiencia, a los que me aguantaron y a los que no.  A los funcionarios que me quisieron mucho. Y a los que no me quisieron. Y, fundamentalmente, a mis colegas, que me apoyaron tanto”.

“Creo que me recordarán como un periodista de la radio”.

 

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