Graffigna, un detenido vip
No es un preso más. Santiago Graffigna, el abogado sospechado de haber cobrado millones y millones de pesos de las arcas estatales mediante una presunta asociación ilícita integrada por funcionarios y jueces civiles que intervinieron en casos de expropiaciones, se pasea con privilegios por los pasillos de Tribunales.
Mientras va y viene al Quinto Juzgado de Instrucción para que le lean las pruebas en su contra en la mega causa que ya tiene 14 cuerpos de expedientes, el sospechoso disfruta de beneficios que la gran mayoría de los detenidos que ingresa al palacio no tiene.
Basta con pararse algunas horas en el hall central de Tribunales para observar la diferencia en el trato entre los presuntos delincuentes comunes y el abogado Graffigna.
Por ejemplo, en ningún momento se vio públicamente que el abogado sintiera las esposas en sus muñecas. Desde el 1 marzo, cuando fue detenido en la calle, hasta hoy en día, nunca se vio que fuera esposado para los traslados desde y hacia el edificio de Tribunales. Como tampoco cuando lo llevan o lo traen por los pasillos a declarar ante la jueza.
Además, Graffigna tampoco es alojado en “el gallinero”, tal como llaman popularmente a los calabozos ubicados en el subsuelo de Tribunales. Si bien los primeros días que fue llevado desde la Seccional 28 hasta Tribunales sí fue alojado en ese lugar –al menos se lo vio ingresar hasta la Mesa de Entrada, lo que no implica que haya estado en las celdas-, luego no volvió allí.
Durante todos estos días que Graffigna pidió que le lean cada una de las declaraciones del expediente, esperó en la oficina de la Guardia Policial, junto a los policías, a que la jueza lo solicitara en el juzgado. Así, el abogado no es mezclado con el resto de los detenidos en los calabozos de Tribunales.
Versión oficial
La división Alcaidía de Tribunales depende de la Dirección Judicial (D-5) de la Policía de San Juan. Su jefe es el subcomisario Pedro Rodríguez, quien informó que “a Graffigna se lo trató como al resto de los detenido en esta causa. Ellos tampoco estuvieron en los calabozos, sino que se los alojó en la guardia policial”. A diferencia de Graffigna, los otros 10 sospechosos fueron excarcelados.
El subcomisario Rodríguez también informó que “Graffigna no es un detenido que se vaya a fugar y no está sospechado de cometer un delito que ponga en peligro su fuga o que se sospeche que pueda resultar un sujeto peligroso. Por eso se lo traslada sin esposas. Y se lo aloja en la Guardia Policial por una cuestión de tiempo, porque meterlo y sacarlo a los calabozos por algunos minutos, mientras espera que la jueza lo llame, no vale la pena”.
Sin embargo, no es común ver mezclado con los policías en la Guardia Policial a otros detenidos por estafas o delitos en los que no se ejerza violencia física, más allá de que los policías digan que eso “suele ocurrir”.
Por otro lado, el sábado 13 de abril la jueza María Inés Rosselot ordenó cambiar el lugar de detención de Graffigna: lo sacó de los calabozos de la Seccional 28, donde estaba desde el 1 de marzo, y por decisión de la jueza fue trasladado a un lugar mejor, como son los flamantes calabozos de la Unidad Regional Sur. Estos miden 4x4, tienen baños con ducha y un espacio pensado para que reciba visitas.
¿Lo iban a llevar adelante en lugar del furgón?
El martes, minutos después de las 13, Santiago Graffigna fue sacado de la Guardia Policial y puesto en la cabina del camión que traslada los detenidos.
Al advertir la presencia del fotógrafo de Tiempo de San Juan, el policía le pidió que se bajara de la cabina del camión, el espacio destinado para los policías que trasladan los presos, y lo ubicó en la caja metálica, donde van los detenidos. Y allí esperó a ser trasladado.
¿Si no hubiera estado el fotógrafo, también iba a tener privilegio en el transporte?