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viernes 1 de mayo de 2026

walter gallardo

El hombre que venció dos veces a la muerte

El histórico piloto de la Gobernación que sufrió quemaduras en la mitad de su cuerpo en enero cuenta la historia en primera persona a Tiempo de San Juan. Y traza un paralelismo con la vez que cayó a pique en plena cordillera: “Éste accidente fue lo más cercano a la muerte”, confiesa. Por Ernestina Muñoz
Por Redacción Tiempo de San Juan

CANAL 13

Domingo 6 de enero, 23 horas, tres hombres discutiendo, 5.000 litros de aeronafta, una bomba manual. Aeroclub de Pocito. ¡Boom!  “Después de la explosión, estábamos en medio de una bola de fuego, una nube de locura. No sabía qué pasaba, dónde estaba mi hijo. Hacía un rato lo tenía al lado y ahora no lo veía. Hasta que gritó que estaba bien”, rememora Walter Gallardo para Tiempo de San Juan el accidente más grave que vivió en sus casi 30 años de piloto. El incidente le quemó la mitad del cuerpo a él, las manos a su hijo Matías y toda la vía respiratoria al chofer del camión con el combustible de alto octanaje. Después de aquel episodio, por primera vez se muestra públicamente.
“Uno se pregunta ¿por qué a mí? y después decís, ¿por qué no a mí? Por suerte a Matías le tocó lo menor. Si hubiera sido al revés, me hubiera puesto mal”, aseguró. “Pasan mil cosas por la cabeza. Incluso cosas que uno cree haber vivido y no pasaron. Por ejemplo, yo creía que me caí, pero me habían tirado al piso para apagarme. Es una defensa del cuerpo”, contó con tranquilidad.
No es la primera vez que Walter se salva el pellejo. En el invierno de 1987 cayó en un helicóptero de la provincia a la cordillera junto a técnicos de Hidráulica. Sobrevivieron 9 días, hasta que los hallaron. Y pasó muchos otros momentos duros, como participar en un rescate en el que encontraron muerto a su amigo y mentor, Miguel Ángel Licciardi. “Pero sin duda este accidente fue lo más cercano a la muerte. Antes, yo sabía que estaba bien y la complicación era cómo avisar. Pero en ésta, estaba mal”, afirmó sin perder la sonrisa y el buen ánimo. “En el ´87 tenía 30 años. Esto me agarró con 56. Afortunadamente ayudó que estaba muy sano. Lo otro fue nada en comparación con esto”,  remató.

El motivo

“Fue por una discusión, que si me voy antes me salvo del incendio. Estábamos tomando algo en la cantina y nos avisan que llegaba el camión con combustible y partía rápido a Santa Fe. Me imaginé que era peligroso para el conductor pasar de largo. Pero el chico (Luciano Rodríguez) tiene 27 años y alguna novia que lo esperará. Cuando llega se va mi hijo a descargar con él y yo voy después porque noto que no tenía la manguera que correspondía, tenía un motor a explosión. Entonces le dije, “¡pará que esto es peligroso!”. Él me contestó que no. Y que sí, que no, explotó”. Rodríguez fue el herido más complicado porque aspiró fuego y sufría riesgo permanente de infección. De hecho, tuvo un virus intra hospitalario durante un breve tiempo. Fue derivado a Santa Fe donde pudieron sacarlo adelante. “Nos encontramos en el Marcial Quiroga, yo en una bandeja y él en otra. Reconoció que había sido boludo y que de verdad era peligroso”. Sobre su propia internación, Gallardo dice que se sentía bárbaro, “debo haber estado muy medicado”. Su condición era grave hasta pasar las primeras 72 horas. “Pedí a los médicos la verdad, porque ya soy grande. Y cuando me dijeron, pensé ¡la pucha!”.
Del 6 al 31 de enero estuvo en terapia intensiva y luego en una sala común en la clínica El Castaño, hasta el 20 de febrero. “Me cuidaron muchísimo en el Instituto del Quemado, los médicos fueron excelentes y los enfermeros se desvivían por preservar el ambiente. Recién cuando uno está del otro lado se nota el trabajo que hacen, la dedicación. Si entraba una mosca se ponían como locos para sacarla”, relató.
Pareciera que no quedan rastros de dolor, o de temor. Incluso, sabiendo que su hijo está igualmente expuesto porque comparten profesión. “Uno se prepara para evitar el accidente. Nuestra carrera no es peligrosa. Si hacés una estadística de accidentes, lo más seguro es volar. Incluso con turbulencias, uno sabe lo que tiene que hacer. Este incendio fue fortuito”, aseveró.
A primera vista, pareciera que nunca le pasó nada, hasta que muestra por debajo de la manga de la camisa la malla que contiene los injertos de tejido en piernas y brazos. “Parezco Julio Bocca”, se queja con humor. Cuando le dieron el alta particular, caminaba con andador. “Me llamó la atención, pero si no era así, me quedaba atrofiado. La idea es salir lo más rápido posible para tener una vida normal. Y quiero volver a volar y a enseñar”, asegura. De hecho, para sepultar fantasmas, ya volvió por el Aeroclub de Pocito en una de las primeras salidas, a comer un asado con los compañeros. Dice que hay buena camaradería en la aeronáutica local.
Cómo será su pasión por el vuelo, por los rescates aéreos y la enseñanza que no por nada vive en un sexto piso en Capital, cerca del cielo. Desde el balcón se ve a un lado la Sierra de Zonda, al otro, el Pie de Palo. El Hotel Alkazar, la cúpula del Sirio Libanés, el campanil de la Catedral, componen el cuadro en la siesta en la que Walter iba a buscar el alta a  la Junta Médica

Textual
“Quiero agradecer a toda mi familia por el apoyo recibido. En especial a mi vieja, Elsa Barbera, que está por cumplir los 84 y no se movió de mi lado hasta que vio que ya me había recuperado y recién ahí volvió a Buenos Aires”.
Walter Gallardo.

Una mano que vuelve
En sus 30 años de experiencia, Walter Gallardo trasladó a muchos funcionarios de primera línea. Durante su internación fueron a visitarlo, porque mantienen casi una relación familiar. Pero ni los gobernadores ni los presidentes le entusiasmaron tanto como los rescates en la cordillera. Entre ellos, el de los hermanos Francisco y Santiago Bugallo que se perdieron en el Mercedario en 2006. Como consecuencia del frío inclemente, perdieron algunos dedos del pie y estuvieron internados en hospitales de elite. El padre de los Bugallo le llamó a la familia del piloto para ofrecerle ayuda médica y hubo interconsultas con Buenos Aires gracias a este contacto.

 

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