“El sanjuanino no es acuático, es montañista, pero nosotros buscamos que pueda tener esta experiencia y que no sea un deporte para pocos”, dijo Silvana Correa, instructora de San Juan Buceo, la primera escuela que entrega carnets internacionales a sus egresados.
Junto a Daniel Domínguez, bombero y buzo profesional, coincidieron en esta pasión y encararon juntos la idea de la escuela, todo a pulmón, comprando ellos los equipos. Empezaron en la pileta del Palomar, haciendo bautismos de buceo, invitando a la gente sólo por Facebook y en la primera convocatoria tuvieron unas 40 personas que recibieron la clase teórica y el bautismo, todo gratis.
Ahora se puede bucear en San Juan
Dos apasionados por este deporte abrieron la primera escuela que entrega carnet internacional de buceo. Los profesores buscan ofrecer una experiencia única y una oportunidad al alcance de todos.
Por Viviana Pastor
Soñando con poder comprar más equipos de buceo para poder sumar más alumnos, la escuela prendió en algunas colonias de verano para chicos como las de UDAP, Sindicato Empleados de Comercio y Banco Hispano. La respuesta de los pibes, de 8 a 16 años, fue muy buena y lograron que muchos se animaran a meter la cabeza debajo del agua por primera vez. “Los niños son muy copados, esperan ansiosos la clase de buceo. Todo se hace muy despacio y progresivamente, como un juego, por eso muchos pierden el miedo y se animan sin darse cuenta”, contó la profesora.
La escuela da cursos de buceo deportivo-recreativo y profesional. “La idea no es bucear en San Juan, sino aprender en la provincia y que sirva para hacerlo en cualquier parte del mundo porque el egresado tiene un carnet internacional”, señaló.
Silvana tiene una gran experiencia ya que fue instructora en escuelas de buceo de España y aseguró que es muy estricta en la formación de futuros buceadores y nunca estuvo en una situación peligrosa. “Lo imprescindible es siempre salir con un compañero, nunca solos”, dijo.
“Es un deporte muy completo, trabajan todos los músculos. Es terapéutico, te ayuda a supera miedos, es relajante, es integrador social, es una actividad que tiene muchas ventajas”, aseguró Silvana.
Una elección de vida
Desde muy chica, Silvana supo que su pasión era el mar. Las paredes de su cuarto estaban tapizadas de fotos de defines, tiburones y buzos. Incluso le dijo a su mamá que sería Bióloga Marina y buzo profesional, empezó la carrera en Puerto Madryn pero no le gustó. Se fue a Córdoba a estudiar Marketing y allá se inició en el buceo. Se recibió y se fue a España, pero lejos de dedicarse a su carrera, hizo cursos de buceo profesional y empezó a trabajar como instructora.
Desde que se fue a estudiar hasta que volvió, el año pasado, pasaron 15 años.
“Esto es una elección de vida. Tengo 33 años y las amigas de mi edad hace rato están casadas con hijos. Peor yo, cada vez que viene el invierno tengo que viajar para trabajar varios meses afuera. El buceo es lo que me mueve”, confesó.
Este trabajo le permitió conocer los mares más bellos y los lugares más increíbles. “Maldivas (islas del océano Índico) fue uno de los más increíbles. Pude bucear con delfines y tiburones ballena. Marruecos (África del norte), Zanzíbar (Tanzania), son lugares muy hermosos que pude conocer gracias al trabajo de instructor”, dijo Silvana.
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