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martes 28 de abril de 2026

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Yoga, cuestión de machos

La disciplina milenaria cautiva cada vez más a los hombres. Buscan exigirse en lo físico y, a la vez, sacarse el estrés. Por Miriam Walter.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Miriam Walter

César es grandote, pelado y con tatuajes. Entra al salón con olor a incienso y se sienta en posición de loto y ahí empieza una experiencia de introspección que simultáneamente nada tiene que envidiarle a la rutina del gimnasio más esforzado. En los últimos 10 años, el Yoga pasó a ser también una cuestión de hombres, según contaron en dos de los centros más importantes donde se da esta técnica milenaria.

“Hay un aumento importante de hombres. Hace unos años, el 90% de las alumnas eran chicas y ahora los hombres son entre 40 y 50%”, aseguró Gabriel Goransky, de Espacio Uno. En su local, de cada 8 que van a Yoga, 2 son hombres. “Por ahí estaba antes la creencia de que en la parte emocional, el hombre todo lo puede y que no está bien llorar y expresarse, sólo tienen responsabilidades y cargas. Entonces quizá los hombres se volcaban más por esto sólo al gimnasio. Pero esa concepción de lo espiritual está cambiando. También se da el estrés que nos ataca a todos  y por ahí el Yoga parecía algo aburrido, para adultos mayores, y ahora está asociado con bajar los decibeles, que es lo que todos buscan”, dijo el instructor que se especializa en “el arte de vivir” y en técnicas de respiración.

Por su parte, Cecilia Damiani, que da clases en Oriente, tiene 9 alumnos hombres en un total de 40. “Son más que otros años. Aparte preguntan mucho más que antes y por ahí no se animan pero cuando vienen se enganchan” aseguró la profesora. “Tengo muchos alumnos que son deportistas, que vienen para estirar, otro grupo que es el de los más grandes  vienen por la cervical y por la relajación”, agregó. Cecilia contó que muchas veces el que los manda a practicar Yoga es el kinesiólogo. “Se animan a venir porque están cruzando una frontera. Hay una versión fuerte de que es algo para mujeres pero no es así”, analizó.  

El Yoga se imparte en varios centros locales, en rutinas de dos o tres veces por semana con clases que duran generalmente hora y media cada una. Los alumnos hombres son de todas las edades e incluso cada vez más jóvenes, según dijo Cecilia. “En la clase los tratamos igual a todos, con las mismas exigencias”, afirmó. “Los hombres son más disciplinados que las mujeres, cuando se enganchan, no faltan nunca”, agregó.

Físicamente, con enrevesadas formas que forman parte de las posturas, el Yoga es un excelente complemento para los deportistas. Pero los “yoguis” destacan que no sólo es cuerpo, sino también que consiguen increíbles resultados en lo mental, mejor control y más relajación. Además, hay versiones de Yoga más exigentes en lo físico como el Ashtanga que es más dinámico, que suele atraer  más a hombres que a mujeres. Todo vale para el equilibrio entre cuerpo y alma.

Hablan los alumnos

-Diego (33)

“Quería hacer algo diferente. Creí que el Yoga era algo muy espiritual, pero cuando salí de la primera clase y me tiritaban las piernas dije ‘ojo’”, contó Diego Arce (33) quien practica Yoga hace un año y medio. “Vengo un poco para equilibrar la vorágine del día, porque trabajo en un banco. Además, es el único ejercicio que me hizo sanar el dolor de espalda y que me corrigió la postura” agregó. El estudiante de Yoga analizó que “hay un prejuicio de que es una cosa femenina o para los enfermos o gente en rehabilitación pero todo el mundo sabe que hago esto y todos me dicen que qué bueno y que les gustaría hacerlo”.   

-Juan (30)

Desde enero de este año que Juan Martín Masciardi hace Yoga. El estudiante, de 30 años, dijo que esta disciplina lo cautivó porque “tengo una vida sedentaria, sin actividad física, no hago fútbol, nada. Yo había leído filosofía acerca del Yoga y entonces me dije que iba a ver de qué se trata”. Y agregó que “tiene una actividad fuerte de relajación, que para lo que hago me viene súper bien. Todos mis amigos saben que vengo. Es cierto que se ve como algo femenino, pero a mí me ayudó mucho con  los dolores cervicales de tanto estar sentado. Me vino genial. Incluso, algunos ejercicios los hago yo solo, cuando me despierto a la mañana”.

-César (50)

Hace solamente 4 meses que toma clases pero César Illanes es un autodidacta que practica Yoga desde hace 9 años, en su casa, ayudado por libros sobre la materia, de los cuales ya tiene alrededor de 8. “Yo empecé a leer que Gandhi hacía Yoga y como soy profesor de Educación Física y en todo compito, quería salirme de eso”, cuenta. El hombre, robusto, que también es entrenador de hockey, dijo que para él esta disciplina ayuda en su búsqueda de lo espiritual. También practica Ashtanga. “Esto me ayuda en mi profesión porque me saca el estrés. Es mejor que el gimnasio que es una cuestión narcisista y trabaja el cuerpo solamente. Acá se medita todo lo que uno hace”, aseguró. 

Cuerpo y mente

El Yoga se refiere a una tradicional disciplina física y mental que se originó en la India. La palabra se asocia con prácticas de meditación en el hinduismo, el budismo y el jainismo. Según sus practicantes, el yoga otorga como resultado la unión del alma individual con la divinidad, entre los que tienen una postura religiosa de tipo devocional; la percepción de que el yo es espiritual y no material, entre los que tienen una postura espiritualista; y el bienestar físico y mental, entre los que tienen una postura racionalista. Hay varias modalidades como  Jnana Yoga, Bhakti Yoga, Karma Yoga, Hatha Yoga,  Raja Yoga, Kundalini Yoga y Ashtanga Yoga. Tiene cuantiosas posturas (asanas) como la del puente, la mangosta, la montaña, el cocodrilo, la abeja y la del sol.

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