Por Miriam Walter
Fina estampa
“Me ha pasado estar en Grecia comprando una réplica de una obra y me dice la hija del dueño del lugar si se podía sacar una foto conmigo. Yo le dije sí, pero que no sabía por qué y ella me dijo que era porque yo salía en la tele. Yo le dije que no creía que en Atenas saliera, pero después a la noche, haciendo zapping en el hotel, pasaron una publicidad de Ron Habana donde yo salía”. La sanjuanina Natalia Adárvez saltó a los comerciales de primeras marcas que le permitieron salir mayormente en la televisión europea y norteamericana en el año 2001, cuando se fue a vivir a Buenos Aires. Allí está radicada, casada y con 4 hijos, priorizando su vida de familia pero con la belleza vigente y los castings frecuentes. De sus desfiles de pasarela junto a su hermana cuando empezó a los 14 años, hoy es una supermodelo que trabaja para marcas internacionales como jeans Lee, Sedal, Gillette, Habana Ron, Old Spice, Panasonic, Dr. Shultz, 3M, Toyota-Lexus y Slim, entre otras. Calcula que en rol general hizo más de 100 comerciales y en protagónico alrededor de 40.
Se casó con un empresario que conoció en Pinamar cuando ella tenía 16 años y le dio la familia que siempre quiso y un buen pasar en uno de los barrios más exclusivos de Nordelta en Buenos Aires, donde viven varios famosos.
“Arranqué por casualidad como modelo publicitaria y enganché una época muy buena, con el apogeo del cine publicitario”, contó. Su belleza impactaba ya siendo una adolescente en San Juan, cuando iba a comprar ropa y le proponían que se muestre en las pasarelas. En ese entonces, empezó a trabajar con la agencia de Gabriel Canci de Mendoza y hasta ayudaba en organización de desfiles. Después, ya radicada en Buenos Aires, empezó a trabajar a full con producciones cada vez más grandes.
Su cara estuvo 4 años en los sachets de una variedad de champú Sedal que se vendía en toda Latinoamérica. “Cuando me tocaba viajar a lugares como El Salvador por ahí encontraba en el champú en la farmacia y era muy gracioso”.
“Viendo a la distancia la publicidad más importante que hice fue una de jeans Lee para Estados Unidos, que estaba como protagonista e hicieron una movida publicitaria como circular, donde había un comercial por tele pero además hicieron remeras con mi silueta y yo era una mujer gigante. E invitaba a visitar un blog de Natalia que era una bitácora de viaje porque el personaje era una súper modelo gigante”, cuenta.
Para filmar, salió varias veces del país. “En España, en Pedraza, que es un pueblito medieval, hice una publicidad hace 3 años de Mercedes Benz y en Uruguay hace poco filmé para Moccona que es un café que se vende en Australia y Nueva Zelanda”.
Mientras tanto, es madre de Bautista (12), Constantino (6), Helena (3) y Lorenzo (18 meses), cuya atención prioriza por sobre su carrera de modelo que nunca paró. “Estoy súper mañosa con los castings, cuando me toca viajar son varios días intensivos pero después vuelvo y estoy tranquila por una semana entera. Tiene que ser ‘el’ casting para que me mueva y deje de hacer la rutina de mamá que tengo. Elijo ser una mamá súper presente y llevarles al colegio la lunchera al mediodía con la comida calentita. No vivo cerca de Capital Federal y el trabajo tiene que calzarme justo con que me guste la propuesta y la paga, todo. Porque incluso algunos cachets están muy desactualizados y ya no es tan interesante hacer tanta movida”, asegura y agrega que trabaja con varias agencias que le consiguen los trabajos (como Elenco, Estudio 3 y Banko). De todos modos, dice que no se puede quejar de lo que gana, aunque su familia no depende de eso.
Natalia dice que hace mucho que no hace desfiles y que le divierte más filmar que las sesiones de fotos: “Me gusta la dinámica, el cine publicitario tiene su encanto”, asegura. Si bien no la cautivan las telenovelas, le interesa el teatro e incursiona en la actuación desde hace 5 años en un grupo llamado Batahola, de Nordelta. “Hice teatro con Carlos Evaristo y este año con Mónica Buscaglia que me oriento más hacia la comedia musical. Este año tuve que cantar en la muestra y para eso tuve que entrenarme. No puedo decir que soy naturalmente una dotada, sino que voy descubriendo mi voz como instrumento”, asegura.
Dice que sus hijos se divierten con lo que ella hace a la par de ella, “el primero con sutilezas, el segundo es el más romántico y soy lo máximo para él, Helenita es súper coqueta”, asegura. Juntas hicieron dos comerciales, uno de ellos para champú Johnson, y aunque con sólo 3 años la pequeña ya se destaca en comedia musical, Natalia prefiere no llevarla a castings para que viva una vida “más normal”. Con su esposo se conocen hace 20 años y ella es muy cuidadosa de poner como condición que no besa en los comerciales.
Los padres de Natalia viajan seguido a visitarla. La modelo dice que siempre está la idea de volver a San Juan, que en un momento se fue a vivir por un par de años a Mendoza para estar más cerca de los suyos. “Tengo una familia muy linda y me da mucha pena tenerlos tan lejos”, reflexiona. Por lo pronto, está empezando a recopilar bibliografía para recibirse en 2014 y planea visitar a los Adárvez en su terruño pronto.
“San Juan es muy pujante como siempre y muy conservador como siempre. Creo que la minería juega un papel importante y cada vez la veo más linda”.