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domingo 5 de abril de 2026

encuentro nacional de mujeres

Opina Osvaldo "Pájaro" Benmuyal: "Progres sin corazón"

El popular conductor de AM1020 y Telesol afirmó que las mujeres que, con "ácido resentimiento" hicieron vivir a San Juan "una jornada dolorosa" no son minoría en el Encuentro. También cargó contra "periodistas progres" locales, a los que llamó "cagatintas".
Por Redacción Tiempo de San Juan

Vinieron a San Juan mujeres de todo el país a tratar una serie de temas que interesan al género, en pos de su valiosa lucha por los derechos que merecen. Cerca de 20.000 que llegaron haciendo alarde de un envidiable poder de convocatoria. Más allá de los temas más polémicos, hubo muchos otros que no fueron tan difundidos, pero no por eso fueron menos importantes.  Catedráticas de San Juan y del país trabajaron duramente para sus ponencias junto a Juezas, senadoras provinciales, funcionarias del Área Mujer, y otras que sin ostentar cargos ni títulos llegaron a nuestra casa para participar activa y honestamente. Esa es la mejor cara del Encuentro.

Pero no la única. Sucede que la mencionada reunión contiene en su esencia una arista que resulta desagradable, dolorosa y destructiva. Es el grupo que la misma Comisión Organizadora denomina “rompe encuentros”. Funcionan así desde hace al menos 10 de los 28 años de existencia. Son el grupo denominado las duras o las “progres”. Ya no son una insignificante minoría, sino que erigieron su discurso como fundamento de lo real, cerrando las puertas al diálogo, y por lo tanto, a la evolución. Lo “progres” ha ganado lugares importantes y de injerencia en el país. Con ellas parece imposible disentir. Se terminó el debate. Y más aún con las ideas “progres”. Ser un tipo normal, tranquilo, con algún concepto  distinto al movimiento de moda te convierte automáticamente en un facho. Les encanta rotular de “facho” a todo el que no comparte sus parámetros. La antítesis de un progre es un facho. Y viceversa. Toda actitud humana se encasilla en estos dos parámetros. Bases del argumento “ad hominem”, que dice: Si no me gusta como pensás o como sos, la estrategia es matarte con la nomenclatura. Te ponen el sello condenatorio. Queda afuera la capacidad de escuchar al otro, de evaluar una postura diferente. La única manera de participar es imponer. Pintan, gritan, incendian, denigran, se desnudan, insultan, ofenden.

En el mismo Encuentro  existen dos actitudes irreconciliables. Por eso no se sabe al final que cosa es esta masiva reunión de mujeres. Queda dibujado en nuestras retinas el mamarracho final. Y a la barbarie, hay que llamarla por su nombre. San Juan vivió el domingo una jornada dolorosa, cargada de impotencia, bronca y odio. El grupo de las “progres” comenzó a gritar en el epílogo de la marcha la intención de ir a la Catedral. El camino hacia el mayor templo sanjuanino estuvo regado de pintadas cuyos ordinarios y ofensivos mensajes pueden verse aún hoy en todo el centro. Edificios públicos, paredes, puertas, quioscos, casas de familia, autos…. Todo lo que se hallaba a su paso. Impunemente, dueñas de todo su ácido resentimiento, patronas de una ciudad que declaró de “Interés Cultural” su reunión. Policías en la calle sin sus armas reglamentarias, con órdenes explícitas de no reprimir, ni tocarlas, y aun así dijeron que en San Juan las agredieron.

Y lo que no tiene retorno es la ridícula puesta en escena de estas mujeres frente a la Catedral. Llegadas allí, sacaron de sí lo que verdaderamente son. Una peligrosa mezcla de bufonas enajenadas, y la fetidez de sus corazones llenos de rencor. Frente a las vallas, un cordón humano de jóvenes rezando. Quizás no debieron estar allí, pero estaban. Y los pintaron con la misma intolerancia y locura que signó cada una de sus manifestaciones en los últimos 10 años de Encuentro Nacional de Mujeres Autoconvocadas. Sus manos y pies sobre los genitales de los orantes, succionándose entre ellas sus senos y vaginas. Riendo espasmódicamente, aullando como indígenas en pie de guerra. Las “Rompe Encuentros” allí cumplieron nuevamente su cometido. Dejaron enterradas las buenas intenciones de debatir temas entre gente digna, decente, comprometida. Actuaron sabiendo lo que hacían, existen para eso, están adiestradas para destrozar los mismos ideales que pregonan.

Y San Juan quedó desolado el lunes feriado. Una cruel postal que llenó de dolor a los que no sabemos por qué no se pudo evitar, sabiendo todo lo que sucedería. Fue como poder predecir un terremoto y no guarecerse.
Una lamentable facción de periodistas progres y de falsos opinólogos se esforzaron en justificar lo sucedido. Mezclaron argumentos, diluyeron esencias, como les marca el magro manual de disuasión que cumplen al pie de la letra. Profesionales cagatintas cegados por su propio discurso  monótamente repetido. Insistieron en tomar los datos que se manejaban como antecedente de éste desenlace, como una provocación. O sea, informando lo ocurrido ya en otros lugares y tomando previsiones para proteger el patrimonio cultural. ¡Pobres santas! Un argumento falaz que ni ellos terminan de creer. Necios y huecos a la máxima expresión. Pero la comunidad está muy sentida por todo. Y no les cree nada.

Terminó el Encuentro CON PENA Y SIN GLORIA…

El día después, los grafitis del centro aparecieron tapados por corazones hechos con hojas de cuaderno, trazados a vivos colores. A la gente la cambió la cara ver a los chicos de San Francisco pegándolos. Jóvenes de 17 años no se quedaron con el nudo en la garganta. Hicieron algo inmediatamente. Corazones, que simbolizan el amor. Como lo decía el santo que nombra a su colegio y al propio Papa, “poner amor donde hay odio”. Fue como si hubiesen querido dibujar el tuyo y el mío y pegarlo como una curita en las llagas de la estupidez humana.

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