¿Cómo es ser Jurado en VINANDINO?
Dos mesas redondas con mantel blanco inmaculado y en cada lugar tres copas de degustación, una de agua, las planillas vírgenes y el delantal, recibieron a los 20 evaluadores, 10 del exterior y 10 de San Juan. Acá les tocó calificar vinos artesanales, licorosos y aguardientes y en total se evaluaron 34 caldos en 4 horas, un promedio de 7 minutos para cada uno, con dos breaks de unos 15 minutos.
Luego de los saludos protocolares, la presidenta de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), la mendocina Claudia Quini, abrió la sesión y explicó que los vinos que se iban a evaluar eran artesanales, esto significa que son elaborados por pequeños productores, con menos tecnología que las grandes bodegas, y en pequeñas cantidades, hasta 12.000 litros.
En la mesa se acordó tener siempre presente que se trata de vinos realizados con menos herramientas y por lo tanto no había que “castigarlos”, esto significaba que no serían tan exigentes, lo que no significaba dejar pasar defectos.
Las planillas de calificación de los vinos son las homologadas por la OIV y es el mismo esquema que se usa en los todos los concursos internacionales de vinos. En cada una ellas, una por muestra, había que consignar fecha, número de jurado, número de degustador y número de la muestra. Luego se evalúa la vista, el olfato y el gusto, cada uno con puntajes para sus cualidades, y otro para la apreciación global. Para los vinos obtener más de 87,50 puntos significaba medalla de plata, más de 90, oro y de 94 a 100, gran oro.
El presidente de mesa era el encargado de dictar el número de la muestra, indicar que producto se evaluaba (varietal, genérico, aguardiente), recoger las planillas, controlar las dispersiones de los puntajes y fijar la media de la muestra. Esta cifra indicaba si alcanza una medalla de plata u oro.
La mesa 9 se tomaba su tiempo para catar cada vino y luego de calificar, alguno de los jurados comentaba que le había parecido, lo que enriquecía la visión del resto. El reglamento del concurso dice expresamente que la evaluación debe realizarse en silencio y sin gestos durante la misma, por eso todo comentario se realizaba después que se habían entregado las planillas.
Estos apreciaciones hacían que mientras la mesa 9 evaluaba un vino, la mesa 8 evaluaba dos, la otra mitad del jurado terminaba mucho antes y esto fue motivo de bromas durante los dos recreos que hubo en la mañana del martes 12 de noviembre. Los rápidos decían que en la otra mesa estaban dormidos, y los lentos retrucaban que los rápidos hacían ‘fastwine’. Los presidentes de las dos mesas, Marcelo Ureta y Pedro Pelegrina, también fueron foco de las bromas sobre su liderazgo y su forma de llevar cada equipo: rápidos y lentos.
La última parte de la cata estuvo dedicada a los aguardientes. Acá, Juan Mendiola, presidente de la Cofradía Nacional de Catadores de Pisco del Perú, explicó las características de un buen pisco, las virtudes que se deben tener en cuenta y su proceso de elaboración.
Hizo su aporte, Gerardo Aguirre, de Bolivia, diferenciando piscos de grapas. En la mesa fueron muy valiosos los aportes, post calificación, de Fílida Toledo, productora de pisco peruana.
La mañana se pasó muy rápido y la lista de 34 muestras que a las 8.30 parecía interminable, se fue diluyendo sin pesar. Los sentidos se despiertan y buscan dar lo mejor para calificar, tratando de ser justos y de no dejarse influenciar por gustos propios al momento de poner un número. Cada muestra era un nuevo desafío, tratando siempre de no perder de vista que detrás de esos vinos estaba el trabajo de todo un año de un pequeño productor.
Y aunque en las evaluaciones los vinos no se tragan, se escupen delicadamente en un recipiente de acero inoxidable, los vahos de los alcoholes hicieron lo suyo y la evaluación terminó entre aplausos, fotos grupales y más bromas entre rápidos y lentos. Luego todo el grupo almorzó con abundante vino sanjuanino.
Los jurados internacionales partieron a Mendoza después del almuerzo, allá continuó la evaluación de varietales y se cerró VINANDINO 2013 con la cena de gala y entrega de premios.
Sobre VINANDINO
El Concurso Internacional de Vinos y Bebidas Espirituosas de Origen Vínico –VINANDINO- se realizó por primera vez en 1993 y es el primer concurso de vinos del Hemisferio Sur. Es organizado por el INV y el CFI cuenta con el patrocinio de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y la Unión Internacional de Enólogos (UIOE). Tiene como objetivos estimular la producción de vinos y bebidas espirituosas de calidad superior; hacer conocer al público consumidor los tipos característicos de vinos y bebidas espirituosas de origen vínico producidos en los diversos países vitivinícolas del mundo. También favorecer la promoción de vinos y bebidas espirituosas de alta calidad y estimular el consumo moderado.
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Muestras de vino sanjuanino se presentaron en esta edición de VINANDINO, de un total de 800 muestras de 14 países.