Dos equipos enfrentados, trajes camuflados, marcadoras (armas) cargadas de pintura, todo está listo para comenzar un nuevo partido de Speedball; la modalidad más competitiva del Paintball, una modalidad deportiva que consiste en neutralizar a todos los miembros del equipo contrario, tal como en una batalla real, pero con cartuchos de pintura.
La guerra de pintura, por dentro
“Muy pocos conocen el Paintball en San Juan, y es una lástima porque es un excelente deporte”, afirma Elías Calivar, el capitán del equipo. Y es que en siete minutos que dura cada partido se pone en juego una gran habilidad física y estratégica.
El objetivo del paintball es sencillo, dejar sin integrantes al equipo adversario. Para lograrlo cada participante debe marcar con pintura a los jugadores contrarios en cualquier parte del cuerpo. Cuando un jugador es alcanzado por una bolita de pintura, automáticamente debe salir del campo de batalla. El equipo que deje sin competidores al rival es el que se consagra ganador del partido. Para lograr todo esto cada integrante asume distintas posiciones como los Front Players (jugadores delanteros), los Mediun Players (jugadores centrales) y los Back Players (defensores). Fuera del campo de juego se encuentra el entrenador dando instrucciones de las jugadas a realizar.
El campo de batalla donde este equipo practica es una cancha especialmente preparada para este deporte, que es el predio El Mangrullo (Rivadavia). Posee figuras inflables que sirven de escudos a los jugadores y tiene 50 metros de largo por 35 de ancho. En este predio no sólo este equipo realiza sus prácticas, sino que también lo alquilan para todas aquellas personas que quieran sentir la adrenalina del paintball.
Sus practicantes dicen que es uno de los deportes más seguros, ya que todos sus jugadores deben usar elementos de protección como trajes camuflados con chalecos, rodilleras, coderas y máscaras con visores. Todas estas piezas cubren el cuerpo del jugador para evitar el impacto directo con la pintura, que de suceder no dejarían marcas como moretones ni raspones. También las marcadoras (armas) tienen un seguro para evitar disparar fuera de juego. Todo este equipo, además de ser costoso, es difícil de conseguir y por el momento sólo se puede adquirir en Chile.
El equipo aún no cuenta con patrocinador, y es por eso que sus competencias y entrenamientos son costeados por cada uno de los integrantes. Con su participación en el Circuito Sudamericano de Paintball en Chile, esperan demostrar el talento y el nivel que hay en la provincia y conseguir empresas que los patrocinen.
Sus inicios
El Paintball, como se lo conoce en la actualidad, nació en el año 1981 cuando dos norteamericanos tomaron la idea de unos trabajadores del campo cuando marcaban su ganado con pintura. Desde ese año, diferentes fabricantes comenzaron a producir diferentes marcadoras y accesorios para este deporte. Tan grande fue el furor en el mundo que en 1988 se creó la Asociación Internacional de Jugadores de Paintball.
Marcadoras
Las “armas” utilizadas para este deporte reciben el nombre de Marcadoras. Son de aluminio y están programadas para disparar hasta doce bolitas de pintura por segundo con un alcance de 50 metros por cada una. Las marcadoras, para efectuar el disparo, utilizan aire comprimido o CO2 (dióxido de carbono en estado gaseoso).