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sábado 4 de abril de 2026

Escándalo de las expropiaciones

La sociedad benéfica pide renuncias y prefiere la plata de Graffigna antes que denunciarlo

La sociedad benéfica pide renuncias y prefiere la plata de Graffigna antes que denunciarlo Su abogado dice que Graffigna no compró el silencio de la San Vicente de Paul. Una operación despegue que intenta explicar las dudas centrales: ¿por qué no lo denunciaron y pactaron con él?, ¿es creíble el argumento de la Medalla Milagrosa? A la presidenta Carmen de Del Bono le pidieron el cargo. Por Sebastián Saharrea.
Por Redacción Tiempo de San Juan

 

Por Sebastián Saharrea

-Yo te pregunto, ¿si yo te vendo un auto y no te lo entrego, vos me denunciás o me reclamás el dinero?
-Las dos cosas.
-Buenos, acá en Mendoza, eso no se puede.

Así respondió Ulises Morales, el abogado mendocino de la Sociedad San Vicente de Paul, a una de preguntas centrales sobre el acuerdo de la obra benéfica y el abogado Santiago Graffigna por $3 millones, luego de que éste “las pasara para el cuarto” en su condición de asesor de las mujeres.
La relación entre Graffigna y la sociedad benéfica en el escándalo de las expropiaciones está llena de incertidumbre. Porque Graffigna era el asesor de la sociedad y en dos oportunidades les compró –él o sus clientes- a sus asesoradas los derechos por los juicios expropiatorios de dos terrenos: el de “Ruiz, Guillermo” en 2001, por $2.000; y el de “Suraty” en 2005, por $15.000. Finalmente parece que lo que pagaron los compradores –clientes, amigos o familiares de Graffigna- a la sociedad fue algo más y que lo subdeclararon para pagar menos impuestos. Pero los nuevos dueños de los derechos cobraron $22 millones por uno y $1,1 millón por el otro. Pedazo de negocio.
Por eso quedó la sociedad en el ojo de la tormenta: o las pasaron como poste o fueron cómplices. La presidenta de la entidad benéfica, Carmen Arévalo de Del Bono, tuvo que pasar por Tribunales y aseguró que fueron engañadas por su “asesor”. Las autoridades de Bs. As. de la obra aseguraron lo mismo. Y ahora el abogado Ulises Morales mantiene la línea. ¿Y qué pasó, entonces?, ¿lo denunciaron? Aquí es donde aparece la metáfora del auto: en lugar de hacerlo, firmaron un acuerdo con cláusulas de confidencialidad que es un reajuste de precio: Graffigna paga $3 millones por ambas sesiones y la sociedad se da por satisfecha y se calla la boca.
-¿No puede ser interpretado que Graffigna con esto compró el silencio de la Sociedad San Vicente de Paul?, le preguntó Tiempo de San Juan al abogado Ulises Morales, quien el mes pasado tuvo que ir como testigo a declarar en Tribunales y terminó admitiendo la existencia del acuerdo.
-No, nosotros no tenemos nada que ver con Graffigna. La Sociedad fue demasiado inocente en esto. Que quede claro que yo no lo defiendo a Graffigna. Ahora, ¿qué pasaba si yo lo denunciaba? Yo me quedaba con una hermosa sentencia a favor, supongamos, pero me quedaba sin la plata. Y a mí me interés más que no se nos muera un abuelo.
Morales aseguró que les delitos por los que hubiera podido accionar contra Graffigna por esta supuesta “pasada al cuarto” están prescriptos, tanto en el fuero civil como en el penal. Pero otras fuentes judiciales no están muy de acuerdo. Morales dice que hubiera podido solicitar la nulidad de las cesiones apoyado en el artículo 954 del Código Civil, que habla de lesiones. Pero que el mínimo de la pena es de 5 años y ya está prescripto. En cuando a una hipotética acción penal por estafa, dijo que la estafa también estaba prescripta.
Pero Morales hizo hincapié en la sesión de 2001 de Ruiz, Guillermo y no en la de fines de 2005 de Suraty. Los abogados que ponen en duda que estos delitos hubieran estado prescriptos dicen que cada acción en el expediente reinicia los plazos de la proscripción, y que si los abogados de la sociedad hubieran querido ir contra Graffigna lo hubieran podido hacer.
Por el contrario, firmaron el acuerdo con Graffigna en el que se comprometen a no hacer más reclamos y dan validez a las sesiones originales –en el artículo 4 del acuerdo-, el hecho en el que se hubiera podido apoyar una hipotética acción por estafa si seguían pensando, como dijeron, que fueron “engañados”.
Hay otras dos cuestiones que levantan polvareda de este secreto acuerdo entre dos contrapartes en teoría distanciados. Una, que pudo haber incluido fondos de dudosa procedencia, o de procedencia de estos fallos bajo investigación penal, siendo además Graffigna insolvente al momento de la firma. Y otro, el argumento por el que explicó la firma del acuerdo: que Graffigna quiso agradecer a la virgen de la medalla Milagrosa por haberse salvado él y su familia de un accidente que costó la vida de 4 personas en Calingasta, y por eso lo llamó para ofrecerle el acuerdo. Lo respondió Morales:
-Siendo ustedes una obra de caridad,  ¿no les hace ruido que los fondos para pagar ese acuerdo provengan de un posible hecho ilícito? Tratándose de obras de caridad, ¿no importa de dónde venga la plata?
-Y, eso que lo investigue la justicia. A ese dinero lo cobró Graffigna.
-¿Usted le cree el argumento de que fue en agradecimiento a la Medalla Milagrosa?
-Y, cada uno tiene sus propias creencias religiosas y yo no me meto en eso.
-¿No le parece que pueden aparecer frente a la sociedad como funcionales a Graffigna?
-La verdad es que no me parece. Creo que la San Vicente de Paul queda bien de cara a la sociedad. Graffigna no es un narcotraficante, esto es un reajuste de precios. Hemos sido maltratados por un sector de la prensa. Y no es justo que maltraten a la sociedad cuando nosotros somos víctimas. A veces, uno tiene que tomar decisiones.
-¿Cómo se inició el contacto para llegar al acuerdo?, ¿quién tomó la iniciativa?
-Eso no lo puedo decir yo, yo fui como testigo.
Esta semana se confirmó que la directora local de la entidad, Carmen Arévalo de Del Bono, dejará en los próximos días su lugar como consecuencia del escándalo. Desde Buenos Aires, la obra le pidió la renuncia, aunque todas las fuentes aclaran que no pesa sobre ella ninguna sospecha sino que consideran que fueron engañadas por Graffigna. “Yo creo que después de todo esto, no puede seguir”, dijo una fuente nacional de la obra de caridad. Ahora, deberán ponerse a buscar a un nuevo director, en un momento especial: el operativo por desmarcarse de Graffigna y del escándalo de expropiaciones y la construcción del nuevo edificio.

Como en Mendoza
El objetivo de la Sociedad San Vicente de Paul es construir en San Juan un asilo para abuelos, como el que tienen en Mendoza y en otras ciudades del país. El mendocino tiene capacidad para 40 personas y su funcionamiento demanda una importante cantidad de empleados y recursos.
En San Juan están haciendo los planos del edificio y analizando si lo construirán en el mismo lugar donde está el hogar de día, en la ya famosa esquina de Matías Zaballa y San José donde la expropiación de una fracción de 1.400 metros terminó en un escandaloso fallo por el pago de $22 millones. Desde la sociedad dijeron que tienen “en estudio” la decisión de si el dinero del acuerdo con Graffigna será o no destinado a ese edificio.

 

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