Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com
El hombre que todo lo puede
Fue nudista en España cuando el dictador Francisco Franco había prohibido esa práctica, acompañó a los aborígenes en la selva peruana, aprendió inglés en Washington, se recibió de licenciado en Administración de Empresas y no ejerció como tal, siempre fiel a su filosofía: “Si se quiere, se puede”.
Carlos Gil casi no dio tiempo a encender el grabador, está acostumbrado a hablar e incluso se adelanta a algunas preguntas. Este sanjuanino, que vive hace 15 años en Córdoba, es uno de los principales promotores del coaching empresarial, y fue uno de los precursores de la comunicación estratégica para empresas. Vino a la provincia, invitado por la Facultad de Ciencias Sociales, de la UNSJ, para dar una charla por la celebración del día del Administrador.
“Yo a la profesión la viví de forma distinta a la mayoría. Me fui reinventado, fui haciendo distintas cosas. Pero llevo una vida que nada tiene que ver con los cánones o la cosa acostumbrada, eso desde chico”, dijo.
Carlos cuenta que fue de los sanjuaninos que no se conformaron con ser de “origen humilde”, y decidió que su misión era disfrutar al máximo, e incorporó desde chico que bastaba querer las cosas para lograrlas.
“Durante algunos años se me puso que no me gustaba el invierno en San Juan, así que viajaba, era empleado público, pero tenía la seguridad de que las cosas que me gustaban tenía que hacerlas. Vendía algunas cosas y me iba”, contó. Eran épocas en las que tenía una sola camisa “wash and ware”, que lavaba todos los días, y a los boliches iba cuando todos habían hecho la previa y habían comido algo. “Yo tomaba Hespiridina que me permitía estar toda la noche con una copa. Eso porque perseguía el objetivo”, confesó.
Este espíritu hizo que su carrera universitaria no fuera “ejemplar”, y tardó 12 años en recibirse, en el medio se casó, tuvo hijos y trabajó en la Municipalidad de Rawson para mantenerlos. Y cuando finalmente tuvo su título en la mano, dijo: “quiero hacer otra cosa”.
Hacer carrera
Pero de la cultura pasó a las empresas en un clik. Entró al Grupo Ecipsa e hizo carrera allí, aún conserva acciones de la firma. “Fue un hermosísimo tramo de desarrollo personal y profesional. Trabajé con los popes del marketing argentino”, dijo.
Pero pasaron los años y sintió que algo más lo esperaba. En una charla con un empresario entendió que le estaba dando un tipo de asesoramiento que muchos otros estaban necesitando y empezó a asesorar profesionalmente. “Después de practicarlo me enteré que existía el coaching, lo cursé en el 2009 en la Universidad de Belgrano y me permitió hacer esto que amo. Hoy, pertenezco a la International Coach Federation”, señaló Gil.
Tres preguntas
-¿Qué es el coaching?
-Es un acompañamiento que se hace a una persona para acompañarla desde una situación presente para alcanzar una situación deseada, que puede tener o no obstáculos en el camino. Esta disciplina, totalmente nueva, no está aún como académica con currícula internacionalmente aceptada.
-¿Por eso hay gente que mira de reojo cuando le mencionan la palabra coaching?
-Hace 60 años pasaba lo mismo cuando aparecía un psicólogo, son profesiones que al intervenir con las personas, son definidos por los que no saben lo que es. Para mi época, un psicólogo era un zurdo, un tipo peligroso. Nosotros distinguimos muy bien que no somos terapistas, nada que ver, si mi cliente tiene una necesidad de este tipo, le recomendamos concurrir a un terapista. No somos consultores, no tengo que saber de tu materia, no tengo que ser periodista ni saber de medios para poder acompañarte a vos a que tengas una mayor satisfacción o a lograr un objetivo determinado. Se desarrollan cosas que en mi caso y por mi formación, hace a la ontología del lenguaje, una de las formas de entender el ser no sólo a través de su expresión, sino que me convierto en profesional de la escucha. Lo verbal no es más que un 7 % de todo lo que me transmites, el 93 % restante está constituido por el tiempo que me mantienes la mirada, si me mirás por arriba de los anteojos o por debajo, el color de piel, el mechón que te tapa el ojo, en fin, no sólo los que dices. Es una escucha activa. A partir de ahí yo aplico una escuela viejísima, la mayéutica, trabajo con preguntas. Lo que yo más hago es el life coaching o coaching de vida y nos metemos en todo. Estamos seguros que nadie sabe de vos, mejor que vos, la solución a tu problema está dentro tuyo, sólo debe salir a la luz. No hay un modelo.
-¿Cuándo se dio cuenta de que funcionaba?
-Mucho antes de practicarlo. Yo trabaja de lunes a viernes con el presidente de la compañía y los domingos caminábamos dos horas juntos, y yo sin saberlo hacía esto. Y siempre estábamos esperando esos domingos. La forma de aprendizaje que tiene el coaching es vivencial, todo lo aplicamos en nosotros.
Cómo veo San Juan
“Soy testigo visual y por mi contacto con empresarios, realmente se nota un cambio muy importante, que no era el ritmo con el que se venía creciendo. De allí a las bondades y perjuicios a cada sector, es susceptible de análisis. Pero sí está la provincia inmersa en el concierto del desarrollo de sus potencialidades. Estoy feliz de ver a San Juan así”.
Textuales
“Me pagan por hacer algo que pagaría por hacer”.
“Si se quiere, se puede”.
“No tengo nada fijo en la vida”.
“Los humanos somos los únicos que tenemos la posibilidad de reinventarnos”.
“Tenemos tantas potencialidades que usar sólo una, puede llevarnos a la frustración”.
“Qué palabra horrible sexagenario, yo prefiero ser un sexalescente”.
“Soy maestro de Reiki y ascendí el Aconcagua, son cosas que te dan otra visión”.
“Mi fin de semana es de viernes a lunes y trabajo de martes a jueves”.