Implantes mamarios

Las sanjuaninas prefieren senos más grandes

En los últimos 10 años cambió el tamaño de las prótesis que eligen las mujeres en los quirófanos locales: pasó de 285 a 375 gramos. Dicen que en San Juan no se implantaron la marca PIP, que desataron un escándalo mundial.
sábado, 31 de diciembre de 2011 · 10:45
Por Ernestina Muñoz
Canal 13 San Juan

“Ser mujer es tener tetas”, dijo sin reparos una candidata a una próxima intervención. La chica, de 27 años, había repasado varias veces los pros y contras de someterse a cirugía para aumentar sus pechos. El deseo fue mayor que los trascendidos, que el cuestionamiento al escándalo internacional por las siliconas PIP y que los eventuales riesgos en el post operatorio. Reunió los más de 15.000 pesos y fue a recuperar su “femineidad”, que para ella y para las argentinas, parece resumirse en tener un buen escote.

“Hace 10 años se colocaban prótesis de 285 gramos y ahora de 375 gramos”, dijo Fabián Peláez, uno de los especialistas en la materia, y el que más opera en la región cuyana. Coincidió el doctor Gonzalo Campos, también médico cirujano. Dijo que la forma buscada es la de un pecho redondo, para aumentar el volumen.

Este fenómeno se da en medio de la polémica por la orden remover las prótesis francesas PIP en todo el mundo por haber fallado y estar sospechadas de ser cancerígenas. Para Campos y Peláez, esto no es cierto y además aseguran que no conocen a cirujanos locales que utilicen esa marca.

Según la experiencia de los profesionales, las sanjuaninas que más se operan tienen entre 20 y 40 años. La tendencia a pasar por el bisturí va en alza. Argentina está dentro del top 5 de países con más cirugías estéticas por año, según la Sociedad Internacional de la Cirugía Plástica. Uno de los últimos registros indicaba que cada dos años se incrementaban los procedimientos en un 60% (unos 50.000 argentinos por año pasaban por el quirófano para ponerse más lindos y jóvenes). “Esto es en 35 años de historia de mamoplastia (el nombre técnico del aumento de lolas) se va comprobando la inocuidad del procedimiento, han mejorado las técnicas, el proceso de recuperación se hace más corto”, contó Peláez.
 
De riesgos, costos, e inversiones

No todo es color de rosas. “Los servicios en salud son caros: son productos importados, es la capacitación del personal, hay que ser cuidadosos y eso se valora diferente”, dijo Peláez. “En esto nunca mejor dicho que lo barato sale caro”, opinó Campos. Las infames prótesis marca PIP que están siendo cuestionadas a nivel internacional, incluso ordenando su remoción, cuestan un 20% más baratas que las primeras marcas, según contó el cirujano Fabián Peláez.

“Tuvieron problemas de trazabilidad, es decir, no superaron los estudios de estándares de calidad impuestos. Tienden a romperse y a generar encapsulamiento”, explicó el doctor Gonzalo Campos. La buena noticia es que esta marca francesa nunca llegó a San Juan por no considerar la provincia como una plaza interesante para la firma, pero además porque los cirujanos no le confiaban prestigio. La ANMAT confirmó las sospechas y prohibió su comercialización en Argentina desde abril del año pasado. Menos confianza recae en la marca Refinex, contó Gonzalo Campos. Se trata de otro producto que comenzó a utilizarse mucho en los últimos tiempos, pero no en su consultorio. ¿La razón? Cuestan 300 dólares menos que los implantes promedio y es el primer síntoma para dudar, según contó Campos. ANMAT ya hizo observaciones a ese producto en particular.

Ambos cirujanos consultados no creen que las siliconas sean generadoras de cáncer. Peláez dijo que no hay ningún estudio serio que haya arrojado datos que induzcan a pensar que la intervención provoca la enfermedad. Campos opinó en similar sintonía y agregó que, si así fuera, no se realizarían cirugías reconstructivas de mamas en mujeres que perdieron sus atributos durante el tratamiento. “No hay relación directa comprobada entre el la colocación del implante y el cáncer”, aseguró Campos.

Cuestión de idiosincrasia

Las sanjuaninas se atreven más, ponen más el pecho a la coyuntura. Si bien prefirieron aumentar el peso de sus implantes a 375 gramos, todavía se está muy lejos de los 500 gramos que son moda en EEUU, “una exageración”, dijo Peláez. En cambio, en Brasil, no sólo las cariocas se ponen siliconas más chicas sino que una de las cirugías más pedidas es la reducción mamaria, según contó el profesional que trabajó 4 años en Brasil.

Comentarios