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lunes 6 de abril de 2026

Agricultura consciente

Un biofertilizante peletizado desarrollado en San Juan con residuos del Parque Ambiental

Se trata de un producto creado por un equipo integrado por investigadores del INTA San Juan y el CONICET. Está elaborado con compost proveniente del Parque de Tecnologías Ambientales (PTA), y subproductos de la olivicultura. Después de años de ensayos, está muy cerca de salir a la venta.

Por Myriam Pérez

Tratar bien al suelo es fundamental para proteger su estructura y vitalidad, y esto, sin duda, es uno de los grandes desafíos de la agricultura actual. Por ese motivo es que un equipo de investigación del INTA y del Conicet desarrolló "Biopellet", un biofertilizante peletizado elaborado a partir de compost proveniente del Parque de Tecnologías Ambientales San Juan. Una propuesta que llevó varios años de investigación y está a punto de salir al mercado.

Este producto que incorpora materia orgánica, nutrientes y microorganismos beneficiosos para la calidad del suelo ha sido probado y validado en ensayos a campo con cultivos como tomate, vid, forrajes y hortalizas. También está comprobado que mejora la estructura del suelo, la disponibilidad de nutrientes y la productividad de los cultivos.

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Este es el resultado del Biofertilizante en formato pellet.

“La idea surgió a partir de la necesidad de resolver un problema concreto del sector agrícola. Muchos productores que apuestan por la agricultura regenerativa, agroecológica o por el uso de insumos con alta materia orgánica para sostener la productividad del suelo, suelen recurrir al estiércol crudo como alternativa. Sin embargo, esto puede generar impactos negativos y además dificulta el cumplimiento de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), que exigen procesos de compostado”, explica el ingeniero del INTA, Luis Bueno, investigador clave de este proyecto.

Esta propuesta de valor ya transformada en un producto innovador en formato pellet, incorpora materia orgánica, nutrientes y microorganismos beneficiosos al suelo. La materia orgánica contribuye a mejorar y recuperar la calidad del suelo a largo plazo, los nutrientes aportan lo necesario para la nutrición del cultivo en el corto plazo, y los microorganismos favorecen el buen funcionamiento del suelo y la planta.

El peletizado (o pelletizado) es un proceso que compacta materiales para formar pequeños gránulos densos y uniformes, conocidos como pellets. Utiliza presión, calor y humedad para facilitar el transporte, almacenamiento, dosificación y manejo del producto, reduciendo el desperdicio y la formación de polvo.

“Esto permite reducir la dependencia de fertilizantes químicos sin afectar la productividad. Además, el formato pellet disminuye la humedad y el volumen, lo que facilita el acopio, transporte y aplicación, favoreciendo su adopción por parte de los productores”, agrega

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Luis Bueno en el trabajo de campo que se lleva adelante en el INTA San Juan, donde se desarrolla el nuevo Biofertilizante.

Materia prima

La base de esta propuesta es el compost proveniente del Parque de Tecnologías Ambientales de San Juan, elaborado con residuos de poda e industriales. A esto se suman subproductos generados por distintas agroindustrias, principalmente la olivícola. “El aprovechamiento de estos residuos no solo aporta valor agronómico, sino que también impacta directamente en la reducción de costos del producto final, fortaleciendo un modelo de economía circular”, asegura.

El equipo que aunó esfuerzos para llevar adelante esta propuesta, está conformado por un grupo multidisciplinario integrado por profesionales de INTA San Juan y CONICET, que desde hace años trabajan en el aprovechamiento de residuos y subproductos industriales, especialmente de la cadena olivícola. Además se sumaron dos profesionales clave: Manuel Ontiveros, biólogo con amplia experiencia en microbiología de suelos y ecología, y Carlos Núñez, licenciado en Economía, quien aporta la mirada económica y de escalabilidad.

“El proyecto tuvo además un gran impulso a partir de las capacitaciones y subsidios que logramos obtener en el programa Apoyarnos en la Ciencia, de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación, lo que nos permitió acelerar su desarrollo y consolidar esta solución integral desde lo agronómico, ambiental y económico”, dice el ingeniero del INTA.

La línea de tiempo

El estudio del impacto de subproductos industriales en suelos cultivados y su incorporación a procesos de compostaje es una línea de trabajo desarrollada desde hace aproximadamente 10 años. Aunque la idea específica de enriquecer y peletizar el compost surgió hace dos años, cuando identificaron la oportunidad de dar un paso superador y transformar ese conocimiento en un producto innovador y aplicable.

Así, desde hace dos temporadas lo están evaluando en campo. “Este proceso nos permite ajustar la formulación, especialmente en el agregado de nutrientes y microorganismos, para llegar al producto más adecuado según cada uso. Las pruebas forman parte de la red de ensayos en tomate que desarrollamos en nuestra estación experimental, y también se integran a tesinas de estudiantes de Agronomía”, agrega.

Los investigadores aseguran que hasta el momento, los resultados son muy alentadores, tanto en respuesta productiva como en mejora de las condiciones del suelo."Estamos muy cerca de pasar de la fase experimental a la comercial. En poco tiempo esperamos contar con un producto óptimo, en volumen suficiente para su venta", dice Bueno.

La primera etapa de comercialización estará orientada a volúmenes pequeños, destinados a jardinería, viveros y parquización. Posteriormente, la idea es escalar hacia el sector agrícola. "Además, formará parte de la gama de productos ofrecidos por nuestro Emporio Cooperativo, lo que facilitará su llegada al mercado", aclara el ingeniero Bueno.

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