Basta con pararse en cualquier rincón de San Juan y mirar hacia el Oeste para entender por qué la actividad en la montaña es una condición sine qua non de la provincia. Pero fue recién alrededor de la década del ’50 que los primeros hombres comenzaron a escalarla asiduamente con fines deportivos. A partir de ahí, la actividad creció sin pausa y el Club Andino Mercedario impulsó ese ascenso. Ya sea por tradición familiar, amistades que los incentivan o por gusto propio, actualmente hay un amplio semillero sanjuanino de deportistas de la montaña. Este sábado, en el Día del Montañista, un repaso por sus historias y el modo en la sangre joven del montañismo en San Juan realiza la actividad.
Sangre joven en la antigua y buena costumbre del montañismo en San Juan
Clara Avellaneda, de 18 años; Francisco Cevallos, de 19; Valetín Alzugaray, de 21 años; y Santiago Christensen, de 22; miembros del Andino Mercedario, son quienes se animaron a relatar cómo viven su pasión por este deporte extremo. Y a ellos se sumó Alfredo "Fredy" Cevallos, uno de los actuales miembros más experimentados del club y quien se autocalifica “socio vitalicio” del lugar al que vio crecer mientras iba sumando cimas.
Todos coinciden en que el entrenamiento continuo es vital para el desarrollo de deporte, ya sea en la disciplina de escalada en roca como en el montañismo propiamente dicho. Eso se vio impulsado en los últimos años por la incorporación de nuevos muros de práctica que fueron instalados en el club y con la posibilidad de practicar allí todos los días por la tarde, ya que, anteriormente sólo estaban habilitados dos veces por semana.
Súper cuidadosos del uso de los elementos adecuados y los mecanismos de protección, y con la posibilidad de acceder a ellos debido a que ahora se pueden comprar en la provincia o simplemente haciendo un click, los chicos encaran cada salida de un modo muy distinto al que hicieron sus antecesores. En ese sentido, confían, el escollo es hoy el precio de esos productos. Sin embargo, la solidaridad es clave para el grupo tanto abajo como arriba de la montaña, por eso, no dudan en pedir o prestarse equipos e indumentaria.
En el aspecto de la seguridad se suma además la cantidad de cursos que se dictan actualmente, los que les permiten prepararse para encarar cada desafío. A pesar de esto, son cautelosos a la hora de ponerse metas, prefieren ir paso a paso, según las habilidades que vayan adquiriendo y las oportunidades que se les vayan presentando.
Los jóvenes montañitas sanjuaninos, en primera persona