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sábado 21 de marzo de 2026

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El sismógrafo, la nueva "joyita" del Museo Franklin Rawson

Esta instalación combina elementos sonoros, visuales y sensoriales para proponer un cruce conceptual entre la violencia sísmica y la violencia de género.
Por Redacción Tiempo de San Juan

El Museo de Bellas Artes Franklin Rawson (MBAFR) cuenta con una nueva “joyita” dentro de sus instalaciones. Desde el pasado 17 de agosto, el espacio cultural dispone de un sismógrafo, que combina elementos sonoros, visuales y sensoriales. El objetivo es proponer un cruce conceptual entre la violencia sísmica y la violencia de género.

El sismógrafo, la nueva joyita del Museo Franklin Rawson.

El director del MBAFR, Emanuel Díaz Ruiz, le contó a Tiempo de San Juan que el sismógrafo estará disponible hasta el próximo 26 de noviembre. Las visitas guiadas para todo público se realizan a las 18 horas de martes a domingo. Los domingos son con entrada gratuita, mientras que el resto de los días, los precios van desde los $100 y $200 para adultos y sin costo para menores de edad.

El proyecto, llamado “Cómo no temblar”, trata de ocho proyectos ganadores, en el marco de la convocatoria “TecnoEstéticas- Arte, Tecnología y Ciencia”. Los trabajos fueron articulados entre la Secretaría de Estado de Ciencia, Tecnología e Innovación (Seciti) de la Provincia y el Instituto de Expresión Visual de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ).

Perspectiva de género

Nicolas Marianetti, representante del equipo del proyecto cuenta que, junto al grupo, se puede pensar a la violencia machista y en particular a los feminicidios como terremotos sociales. Para él y su equipo, el patriarcado de la corteza social, al igual que la terrestre, está presente en diversas capas que estructuran la sociedad e interactúan entre sí, liberando su energía de forma machista y violenta. Esto menoscaba sistemáticamente la dignidad, autoestima, la salud mental y física de mujeres, niñas y personas con identidades de género y/o sexualidades diversas.

En otras palabras, la instalación propone asociar y traducir críticamente conceptos que vinculan los movimientos sísmicos y terremotos dos impredecibles que sacuden la tierra y la violencia patriarcal estructural que se manifiesta en forma de violencia machista y feminicidios.

Para lograr esto, se realiza una sonificación/transducción de un conjunto de datos (datasets) estadísticos de violencia y feminicidios (del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Argentina) a ondas sonoras que producen fuertes vibraciones perceptibles corporalmente. A su vez, estas ondas vibrantes son sensadas por un sismógrafo que las registra en papel, acumulando en la sala, progresivamente, las cintas del registro sismográfico.

Sin dudas es una experiencia corporal-sensorial y crítica-reflexiva que propone, desde diversos cruces conceptuales y tecnológicos, interpelar física y emocionalmente a quienes se sumergen en este espacio que ofrece escuchar y percibir, de un modo diverso, violencias silenciadas, datos solapados y temblores que impactan profundamente en los cuerpos.

La idea de cuerpo en la política, ha adquirido una enorme relevancia, quizás más que nunca, tanto en los movimientos sociales, políticos, feministas, antirracistas, trans, ecologistas, y radicales, que toman el cuerpo como un terreno de confrontación y/o como un vehículo para prácticas sociales transformadoras; como también las instituciones, que lo han convertido en un símbolo de la crisis de la reproducción causada por el aumento del desarrollo capitalista neoliberal, así como por el resurgimiento de la represión y la violencia (Federici, 2022)

Martinelli es operador socio-terapéutico y como estudiante de filosofía forma parte del Comité Editorial de Trazos-Revista de estudiantes de filosofía. Además, desarrolla investigaciones cómo artista sonoro y experimentador audiovisual dijo: “La convocatoria me pareció muy interesante debido a que su temática es actual y nos permitió la exploración en nuevos campos disciplinarios donde el arte, la ciencia y la tecnología se entrecruzan”

En cuanto a la consulta sobre el vínculo entre sus integrantes del proyecto ganador, expresó: “El trabajo en equipo es muy enriquecedor y si bien soy el único que reside en San Juan, las personas que integran el grupo de este proyecto tienen búsquedas artísticas fascinantes y la SECITI al fomentar la investigación de este tipo de obras nos hace querer presentarnos nuevamente tanto individual o grupalmente a sus concursos. Por eso es que nos sentimos muy contentos con el proyecto presentado por el que obtuvimos el primer puesto del concurso”.

El equipo

Está integrado por los sanjuaninos Nicolas Marianetti y Hernan Bula; y los cordobeses Karen Palacio, Constanza Pellicci, Valentin Gigega, Federico Ragessi, Andrés Senn e Ismael Verde.

Cabe recordar que la convocatoria estuvo dirigida a artistas y creadores en distintas ramas, se seleccionaron 8 proyectos, 5 fueron financiados y 3 obtuvieron una mención especial.

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