¿Cuántos sueñan con encontrar su lugar en el mundo y poder disfrutar de él? El protagonista de la nota lo logró y lo hizo bajo una filosofía de vida que invita a replicar, no sólo para aprovechar las bondades de la naturaleza al máximo, sino también para depender de uno mismo, tal y como lo hacían nuestros ancestros tiempo atrás.
No tan lejos de la civilización, en la zona de El Mogote, en Chimbas, Jorge Ginestar emplazó su finca y, en un camino que recorrió durante casi 20 años, construyó su propio ecosistema. Si bien en un principio su idea era tener un espacio para desconectar del ajetreo diario y que a la vez fuera el lugar de entretenimiento para sus cuatro hijos, con el paso del tiempo el concepto mutó a lo que es hoy: volver a las raíces.
ec2dbd54-79ed-44b0-b083-f18c828d38f4.jpg
Así lo explica el dueño de una ferretería, que por las mañanas se calza el traje de comerciante y por las tardes se despoja de todo para convertirse en productor y cosechador de tiempo completo. Y es que todo lo que lo rodea tiene un propósito y ese es satisfacer sus necesidades básicas.
Con pautas basadas en lo autosustentable, lo ecológico y lo orgánico, en los alrededores de su casa montó una pequeña fábrica de aceite de oliva, creó una huerta y edificó un establo para los animales, cuyas presencias también tienen razón de ser.
78cf4e01-b9d8-4d58-9bdd-dd3f198ce186.jpg
El hombre que abrió las puertas de su hogar cuenta que todo fue una consecuencia y que tuvo origen en los olivos que plantó 17 años atrás. A pesar de que su padre y sus abuelos provenían del campo y trabajaban la tierra, por lo que sus recuerdos de niñez están entre los cultivos, cuando adquirió el terreno y se inició en la actividad era nuevo en el rubro.
a69fd35d-5527-42e0-a9e9-b363b6dfc08e.jpg
Recuerda que lo hizo porque los parrales que había le representaban un dolor de cabeza y, conforme a la marcha del tiempo, aprendió a cosechar y se adentró en un mundo desconocido, que actualmente lo exhibe como pequeño productor y como componente de la Ruta del Olivo en San Juan.
1c6098c6-deda-4572-9ac3-5aff54fe6340.jpg
Para mantener una plantación pura y sin el impacto de químicos, obtuvo animales que hacen el trabajo de limpieza y, al mismo tiempo, de abono para la tierra. Por eso, su caballo y sus ovejas son parte fundamental del ecosistema, al que también se suman las gallinas y los conejos.
En ese marco, detalla que pretende aplicar el concepto de 'gallinas felices', de modo que no se vean obligadas a poner huevos de la manera descarnada que impone la industria alimenticia. Más allá de no estar de acuerdo con el maltrato animal, Jorge explica que no todo debe ser un negocio y que nos olvidamos que antes se producía para vivir.
b0be8d2b-e341-429a-8bf9-43f312af371a.jpg
Incluso va un poco más lejos y señala que el consumismo en el que estamos inmersos nos atrae, cual fuerza centrífuga, y por ello él propone zafarse de ese espiral. Invita a la aventura de autogestionarse no sólo los alimentos con una huerta, sino también ser generadores de energía sin depender exclusivamente de los proveedores de servicios.
7fa4c6c1-67f4-4f3b-ac11-9179d7d0c725.jpg
Con esa meta, además de haber instalado un termotanque solar en su vivienda, cuenta que su sistema de calefacción en invierno se nutre de una caldera y de las salamandras. Ahora bien, ¿qué madera ocupa para el fuego? La que él mismo crea.
En la producción de aceite de oliva, un desecho -o más bien- un subproducto que se obtiene es el alperujo. Es que además de servir como fertilizante natural que regresa a la tierra, Jorge explica que lo que solía ser el carozo de la aceituna, cuando se seca y está triturado, se convierte en una especie de madera. Con los kilos y kilos que guarda en cada cosecha, el componente se transforma en el responsable de mantener su casa confortable al año siguiente.
d928a02d-633f-4124-8a60-5a77cf009362.jpg
El alperujo en proceso de secado, que luego servirá como combustible para la calefacción
Por otra parte, el anfitrión destaca la ventaja de tener una huerta en casa no tanto por la posibilidad económica que representa, aunque en estos tiempos que corren suena a buena idea, sino más bien por el sabor de las verduras. "El tomate tiene sabor a tomate y se que ningún pesticida fue colocado", resalta quien también hace jamón crudo y por el momento tiene estacionadas varias patas que estarán listas en los meses entrantes.
8fffe078-a8e4-4545-a421-36c706a663a1.jpg
Todo lo que sabe fue gracias a su curiosidad, que lo impulsó a preguntar y a interesarse por saber cómo funcionan las cosas. "Soy autodidacta, leo mucho y soy fan de los tutoriales", dice entre risas el productor que en abril, mayo y junio se encuentra en plena cosecha.
ce09aedf-6ee2-498d-9ff9-2eb2309f6e2d.jpg
En paz, porque el sitio que estableció con esfuerzo y dedicación es un sueño hecho realidad, además de que se trata de un escenario verde y natural que transmite tranquilidad, con postales por donde se mire, el dueño de casa se ofrece como ejemplo a seguir para aquellos que buscan un cambio y que desean conectar con uno mismo y lo que nos rodea.
a8d47e8f-89a3-46f7-8322-679b1d6368ae.jpg