En apenas tres meses, un rincón inesperado de San Juan se convirtió en parada obligada para curiosos, fanáticos de lo viral y, sobre todo, jóvenes en busca de sabores distintos. Lo que sus creadores bautizaron como el “barrio chino” local ya es tendencia: un espacio dentro de un comercio que reúne productos asiáticos que, hasta hace poco, sólo se veían en redes sociales o plataformas de compra online.
El "barrio chino" sanjuanino: la novedad que atrapa a jóvenes con productos virales y sinogramas
El tradicional ramen o gaseosas de sabores que no se conocían en la provincia atrapan a consumidores que buscan sabores nuevos. Mirá el video con los detalles.
El fenómeno no es casual. La apertura de importaciones empezó a reflejarse en las góndolas y permitió la llegada de alimentos y bebidas que antes eran prácticamente imposibles de conseguir en la provincia. En ese contexto, el local Simply (tradicionalmente dedicado a bazar, decoración y marroquinería) decidió apostar por un sector completamente diferente. El resultado: estantes llenos de envases coloridos, inscripciones en sinogramas (las populares “letras chinas”) y una propuesta que mezcla curiosidad con experiencia.
Desde la entrada, el impacto visual es inmediato. Pero es el contenido lo que termina de convencer. “Tenemos productos rarísimos. Hay muchas cosas que nunca se han visto en San Juan”, cuenta Luz, vendedora del lugar ubicado sobre calle Laprida en el microcentro, que también fue parte del proceso de descubrimiento. “Al principio ni sabíamos qué era cada cosa. Ahora ya las probamos y podemos orientar a los clientes”.
Entre los productos estrella aparece el ramen, uno de los más buscados. Se trata de sopas instantáneas con fideos y salsas listas para preparar, disponibles en versiones picantes, con camarones, pollo, verduras, cheddar e incluso combinaciones dulces y saladas. Los precios van de los $5.000 a los $6.500, aunque también hay presentaciones en potes que se cocinan en microondas en apenas tres minutos y cuestan alrededor de $11.000.
El recorrido sigue con cereales tipo almohaditas, una amplia variedad de salsas (especialmente picantes y de soja) y bebidas que despiertan la curiosidad. Entre ellas, gaseosas de marcas conocidas, pero en sabores inéditos para el mercado argentino: durazno, melón, sandía, uva o ananá, en latas que oscilan entre los $4.000 y $6.500. También hay cafés fríos, jugos y aguas saborizadas con frutas poco comunes, como el lichi, una variedad tropical asiática que incluso se presenta en latas transparentes.
El universo dulce tiene su propio atractivo. Gomitas, caramelos, chicles y confites compiten por la atención, aunque los preferidos son los peperos: palitos de galleta bañados en chocolate, con opciones de avellana, almendra, maní o chocolate amargo. Muchos de estos productos llevan la etiqueta de “viral”, una marca que los conecta directamente con las tendencias que circulan en redes sociales.
Ese vínculo digital es clave. Según explican desde el local, la mayoría del público está compuesto por estudiantes y jóvenes que llegan con referencias concretas. “Los conocen por redes, preguntan a qué saben, se animan a probar y después vuelven”, asegura Luz. La estrategia de difusión online, iniciada desde el primer día, fue determinante para que el espacio ganara visibilidad en tiempo récord.
Incluso detalles como un cartel que explica cómo leer las fechas de vencimiento adaptadas a otros formatos, son parte de la experiencia que combina consumo y aprendizaje cultural.
Conocé el "barrio chino" sanjuanino por dentro