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martes 7 de abril de 2026

80 años

El 14 cumplió 4 años y el 15 presenció la mayor tragedia de San Juan: sobrevivió gracias al heroísmo de la mamá de sus amigas

Era muy pequeña, pero Gloria Azuri recuerda muchísimas cosas que ocurrieron el 15 de enero de 1944 y las semanas posteriores al terremoto. Habló sobre la tragedia familiar, la postal más triste que vio y de la gente que aprovechó la necesidad de una provincia para el interés propio.
Por David Cortez Vega

El 14 de enero de 1944, Gloria Azuri celebró sus cuatro años de vida. El regalo fue una cocinita con cacerolas y sartenes pequeñas. Todo era alegría para la niña, quien en la tarde del día siguiente a su cumpleaños, jugaba con sus vecinas de apellido Amores.

Ellas vivían al lado de su casa, ubicada frente a la plaza de Trinidad. Era una jornada como cualquier otra, cuando un fuerte temblor comenzó a sentirse. “Estábamos asustadas, pero no nos dábamos cuenta”, recordó Gloria en diálogo con Tiempo de San Juan.

Testimonio terremoto 44 Gloria Azuri

En ese momento apareció la madre de sus vecinas. Para Azuri, fue una heroína. Tras el movimiento telúrico, tomó a las niñas y las largó a la calle. Dicho acto es recordado con mucha emoción por parte de Gloria.

La casa de sus vecinas cayó por completo, mientras que el hogar de los Azuri no se derrumbó, aunque sí se agrietó. La mamá de Gloria salió de la vivienda con su hermana de un año. La tenía en sus brazos. “Gracias a Dios, no nos pasó nada”, expresó.

La tragedia familiar

En otro punto de la ciudad, más exactamente en la Iglesia de la Merced, su tío materno José “Pepe” Pérez estaba en un casamiento. Lo acompañaba su esposa e hijos.

Lamentablemente, no corrieron con la misma suerte de los Azuri. El terremoto provocó la destrucción de la iglesia y todos los partícipes de la boda fallecieron.

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José “Pepe” Pérez, el tío materno de Gloria, junto a su familia.

Cómo fueron los días posteriores y la imagen que nunca olvidará

La familia de Gloria vivió en la plaza de Trinidad. Su padre, quien no estuvo con ellas al momento del temblor, hizo una habitación de adobe en ese espacio verde.

Hay un recuerdo que nunca olvidará. La familia se encontraba al lado de la Comisaría 3°, ubicada por calle Frías en ese entonces (ahora está en calle Pedro de Valdivia). Por esas calles pasaban varios vendedores ambulantes, como el verdulero con su carretera o el señor que caminaba junto a una vaca, al que la mamá de Gloria le compraba leche recién ordeñada.

La más triste postal que vivió fue observar a todos los camiones con cadáveres que fueron rescatados de los escombros. Entre ellos, el de un niño tomado de la mano por su madre.

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Otra foto de la niñez de Gloria. Su familia residió en Trinidad.

También habló de la reconstrucción, o destrucción de la ciudad. “Como decía mi padre, no fue tanta la destrucción del terremoto como sí las máquinas que tiraron todo”, aseguró Azuri.

Para Gloria, muchas estructuras pudieron ser salvadas, pero las máquinas destrozaron todo. Por este motivo, la Ciudad de San Juan está reconstruida casi en su totalidad: “No quedó nada de 1944 hacia atrás”.

Solidaridad y oportunismo

“Hubo mucha ayuda”, dijo. La gente fue solidaria, pero Azuri también manifestó que muchas personas se aprovecharon de la situación. “Enviaron muchas cosas a San Juan que pudieron brindar mayores soluciones, pero hubo gente muy interesada”, afirmó.

Algunos elementos no llegaron a las personas que verdaderamente lo necesitaban. Algunos elementos no llegaron a las personas que verdaderamente lo necesitaban.

Recuerda la visita del presidente Perón y los recibimientos a Evita por la ayuda a la población de San Juan. Entre las anécdotas familiares, habló sobre una tía que le regaló una máquina de coser a la primera dama.

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