Multifunción, así se autodefinen. Son una banda que suma cientos de años de experiencia usando su conocimiento e ingenio para cuidar la salud de los iglesianos. Se trata de las enfermeras jubiladas del Hospital Dr. Tomás Perón, de Iglesia, que se reunieron en la puerta del nuevo edificio recién inaugurado y, entre risas, contaron sus anécdotas en la profesión.
Del "Rastrojero ambulancia" a hacer nacer niños: anécdotas de las antiguas enfermeras del Perón
"¡Pero qué injusticia lo que teníamos nosotras en comparación con todas las movilidades que hay ahora!", le dice medio en chiste, medio en serio, Zulma Aguilera a una de sus compañeras. Y agrega, "¿te acordás del Rastrojero?". Cuentan que aquella vieja camioneta era usada de ambulancia y que, cuando tenían una urgencia debían dejar de lado los guantes y jeringas para empujarla rogando que arrancara. Dicen que ahora se ríen, pero que pasaron muchos momentos de nervios cuando la necesidad de salvar a alguien apremiaba.
Contentas mirando la nueva estructura que en los próximos días comenzará a recibir pacientes, aseguran que, más allá de saber que la obra ayudará a mejorar la calidad de vida de la gente del departamento, no pueden dejar de sentir nostalgia.
“Fueron muchos años los que trabajamos allá y son tantos los recuerdos. Nosotras hacíamos de todo, éramos multifunción. Pasábamos de recibir a los pacientes a acompañarlos en un viaje de traslado cuando no había médico o a hacer de mucamas. Era otra época”, relata Sonia Montaña, quien se desempeñó durante 42 años en el Perón, hasta jubilarse en 2019.
Al mismo tiempo, revela que, “nosotras éramos empíricas, la mayoría. Es decir, aprendíamos en el hospital e íbamos ganando experiencia”. A su lado está Elda Montaña, la mujer que más cariño recibe de sus colegas durante el encuentro. Mientras la señala, Cristina Vedia, quien se desempeñó durante 40 años en el centro de salud, cuenta con orgullo que aquella mujer fue jefa de la Unidad y estuvo al mando de sus tareas desde 1991 hasta 2023.
La mujer sonríe con orgullo y se sonroja. A su alrededor, continúan sonando entre las enfermeras retiradas los recuerdos. Y es entonces cuando todas se acuerdan de los partos. “Nosotras asistíamos muchísimos partos. Incluso, hemos ayudado a nacer a las hijas de nuestras compañeras. Pero lo complicado eran los traslados. Muchas veces, se complicaba y había que acompañar a las mujeres en el viaje hacia la Ciudad. Hemos visto nacer a tantos niños en el camino…”, dice Cristina.
Predispuestas a seguir siendo parte de la historia del principal centro de salud del departamento, todas se preparan para la foto frente al nuevo edificio y se abrazan. “Hace mucho que no nos veíamos y tenemos mucho para charlar”, reflexiona Sonia, mientras las voces de sus compañeras se superponen.