Daniel Castro tiene 64 años y lleva más de la mitad de su vida siendo ingeniero y es uno de los más destacados de San Juan. Con el casco puesto, ha sido partícipe de varias de las obras públicas más emblemáticas de San Juan. Ahora supervisa cómo una empresa brasilera le da forma al emblemático Túnel de Zonda, y también estuvo en la ejecución de la faraónica Ruta 150 que se abrió en medio de la nada en el Norte sanjuanino, y en la histórica parquización de la Avenida de Circunvalación que marcó un antes y un después en la fisonomía de la ciudad.
- Tiempo de San Juan >
- San Juan >
- Personajes sanjuaninos >
Daniel Castro, el vigilante de las obras faraónicas de San Juan
Nació en Capital en una familia compuesta por padre, madre y cuatro hermanos. Su papá era constructor su mamá, docente, de manera que de chico estuvo cerca de los saberes y de las obras. "Siempre quise ser ingeniero, seguramente influenciado por la figura de mi padre", confiesa.
Tras hacer la primaria en la Normal Sarmiento, y la secundaria en la Industrial Sarmiento, de donde egresó como Técnico Constructor, se fue a formar en la UNSJ, que tiene una de las carreras de Ingeniería más prestigiosas del país.
"Me especialicé en obras de Ingeniería pesada, como represas, túneles, acueductos, caminos... Mi primer trabajo fue en el sector de movimientos de suelos y hormigones, en la Represa Piedra del Águila, obra ubicada sobre el Río Limay, en las provincias de Río Negro y Neuquén", recuerda.
El ingeniero sanjuanino estuvo trabajando en variados proyectos dentro y fuera de San Juan. "Tuve la posibilidad de participar en la ejecución de la Ruta 150, obra importante para la provincia. Esta obra fue un desafío importante no sólo por la complejidad de la zona por donde discurría la traza, sino también los infinitos cuidados que se tuvieron por tratarse de una zona rica en vestigios arqueológicos. También cuando se ejecutó la obra de la parquización de la Avenida de Circunvalación, en un principio estaba previsto que sólo existieran islas verdes y no el desarrollo completo, como está ahora. Esto se logró, con un cambio en el diseño de riego sin encarecer el costo final, en esto participó activamente el Ingeniero Lucio Gómez, afortunadamente lo pudimos concretar y ahora es un hermoso pulmón verde de la ciudad", destaca.
Asi pasaron 38 años de profesión hasta estos días, en los que su trabajo consiste en la supervisión de los trabajos que se están desarrollando en la ejecución del Túnel Zonda y sus accesos. Se trata de la megaobra encarada por la provincia de San Juan, a través de la Dirección Provincial de Vialidad, que busca ser una nueva joya turística de San Juan. El controla que tremendo proyecto se ejecute a la perfección, que es lograr atravesar de lado a lado las Sierras de Marquesado para lograr un camino estratégico y de gran atractivo para unirse con la Ruta del Perilago.
Así, Daniel ha visto nacer muchas carreteras, acueductos y túneles, viendo extenderse puentes y explotar los cerros, como verdaderas proezas del hombre, tareas que conllevan también cierto peligro. "Afortunadamente se ha avanzado mucho en las normas de seguridad, que debemos todos respetar, para minimizar estos riesgos", apunta el ingeniero.
"Lo mejor es haber podido viajar y conocer realidades de otras partes del mundo. Lo peor es que este estilo de vida, obliga muchas veces a estar lejos de los afectos", evalúa sobre su labor que a veces lo distancia de su esposa y de sus tres hijos. Y agrega: "Mi trabajo me obligó en ocasiones a estar lejos. Son decisiones, pero con mi esposa cuando se pudo viajamos y estuvimos juntos. Cuando los chicos crecen, esto se hace cada vez más difícil. Pero todo se puede manejar si hay consenso y amor familiar".
Si bien vive la ingeniería con pasión, Daniel no siente que sus hijos deban seguir sus pasos. "Quiero que elijan libremente sus destinos y que sean felices, lógicamente", concluye.