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domingo 22 de marzo de 2026

Entrevista exclusiva

Confesiones del sanjuanino que brilla en Netflix: su infancia en el barrio Camus, el día que el teatro cambió su vida y el desafío de ser "Rivi"

Se fue de San Juan con 25 años, después de abandonar la carrera de Administración de Empresas para dedicarse de lleno a la actuación. Pero tiene presente a la provincia, su cultura y sus afectos. Mano a mano con Martín Rodríguez, el sanjuanino que se robó todas las miradas en "Griselda".

Por Carla Acosta

Lejos de los abrazos de sus sobrinos, de esa punta de espalda que lo recibe cada vez que viene a San Juan y de esas juntadas con amigos del teatro local que puede disfrutar de vez en cuando, Martín Rodríguez vive de cerca un éxito mundial como lo es "Griselda", un éxito que también es suyo. Instalado en Los Ángeles, la meca del cine, con la bandera de San Juan a cuestas, el actor se transformó en una de las sensaciones de Netflix tras interpretar en la miniserie a Rivi Ayala-Rivera, traficante colombiano y mano derecha de la reina de la cocaína. A casi dos meses de su estreno, con un producto que todavía se mantiene entre lo más visto de la plataforma, el actor sanjuanino eligió Tiempo de San Juan para hablar de todo: su infancia en el Barrio Camus, el día que el Teatro Sarmiento transformó su vida, el hombre que lo guió en la actuación y el enorme desafío de ponerse en la piel de un sicario y de trabajar con Sofía Vergara.

-"Griselda" podría decirse que cambió tu vida, ¿cómo vivís este presente y el boom que generó Rivi en las redes?

-Sí, viste, las redes sociales tienen algo como que inmediatamente todo se multiplica. Sobre todo un producto bueno como fue "Griselda", la forma en la que se esparció y cómo se difundió. Y las redes sociales también ayudaron a que eso se transmita, se publicite. Yo lo estoy viviendo muy bien. Estoy muy agradecido con el proyecto, agradecido de haber estado en un proyecto tan grande. Y tan bien hecho y tan bien pensado, desde todo punto de vista. Así que bien, muy feliz, la verdad.

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-Pero cómo te llevas con las redes, porque imagino que recibís miles de mensajes...

-Con las redes tengo una relación como bastante sana, al mismo tiempo me parece muy divertido. No es algo que yo sufro, me parece súper divertido recibir millones de mensajes y leerlos. O tomarme un tiempo para poder leerlos. No me pasa como a otros actores que la sufren un poco. Yo solamente me divierto y subo alguna foto cuando puedo. Y también, obviamente, hay muchas cuestiones de difusión que me encanta seguir que están relacionadas al cine o a las cuestiones como la salud mental, lo que me parece importante su difusión. Aprovecho las redes para eso también.

-¿Te llegan mensajes de sanjuaninos?

-Sí, sí. Muchos sanjuaninos me escriben y me encanta que estén presentes. Y me encanta estarlo. En esto hay un poco de la bandera de San Juan, así que me parece genial. Es fantástico también que ahora con las redes se llegue a todos lados, a lugares muy diversos del mundo. Pero que me lleguen mensajes de San Juan me encanta.

-Hablando de San Juan, hay personas que desconocen que Rivi de "Griselda" es nuestro...

-Yo soy sanjuanino, nací en el barrio Camus. Mi infancia fue muy feliz, muy normal. Fui como cualquier chico de barrio, claro que de un barrio de San Juan. Estudié, hice mi primaria en la escuela Pérez Hernández y después me cambié a la Enrique Mosconi, que es la escuela que está en el barrio. La secundaria la hice en la Católica. Fue una etapa hermosa porque de ahí tengo muchísimos amigos. Todos mis amigos son de esa época, de lo que fue la secundaria. Después también estudié Administración de Empresas en la Universidad Nacional, allá en la Ignacio de la Roza. Pero eso fue de más grande y no terminé, me quedaron unas materias.

-Y tu familia, ¿sigue aquí en San Juan?

-Sí, ellos están en San Juan. Están todos bien. Tengo muchos sobrinos y sobrinas, a quienes extraño muchísimo. Y es por lo que siempre quiero ir a San Juan. Son chiquitos, pero ya empezaron a entender las redes sociales. Me mandan mensajes y audios, así que es muy gracioso escuchar a los niños. Muy copado.

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-Estás en Los Ángeles, un lugar soñado para cualquier actor, ¿pero qué extrañas de San Juan?

-San Juan... me encanta cuando estoy en San Juan obviamente por la calidez de la gente y de mi familia. Están todos y yo me siento como en casa. Extraño, sí, extraño los vínculos, los amigos y todo. También hay algo muy especial en San Juan que no sé si se da por la atmósfera, el clima o el sol que tiene. No existe en ningún lado del mundo el sol de San Juan y la luz que hay, me parece increíble; eso sí que extraño también.

Yo era más del hockey sobre patines que del fútbol; iba mucho al Concepción Patín Club, tengo amigos ahí. Veía mucho hockey, me encanta. Yo era más del hockey sobre patines que del fútbol; iba mucho al Concepción Patín Club, tengo amigos ahí. Veía mucho hockey, me encanta.

-Extrañas todo menos el Zonda...

-No, me encanta el viento Zonda (risas).

-¿Y la cocina sanjuanina?

-Total. Extraño una punta de espalda, unas buenas empanadas.

-En Los Ángeles es imposible encontrar algo así...

-No, salvo que te lo hagas vos o que más o menos encuentres la carne adecuada. Pero sí, no existe esa cocina en estos lados.

Cuando llego a San Juan es inmediato que se me pegue lo sanjuanino. Ya en el aeropuerto soy un sanjuanino. Cuando llego a San Juan es inmediato que se me pegue lo sanjuanino. Ya en el aeropuerto soy un sanjuanino.

-¿Y cómo aparece la actuación en tu vida?

-Para ser sincero, honesto, la primera vez que fui a ver una obra de teatro quedé impactado. Y fue una obra que se presentó en el Teatro Sarmiento, en la que actuaba y dirigía Oscar Kümmel. Eso fue en la primaria. Creo que se llamaba "El soñador", era un tipo que armaba un avión, que quería volar, su sueño era volar. Quedé impactado con la actuación de él (Kümmel) y con el teatro, con el fenómeno y con la situación teatral. Y ahí dije, "acá pasó algo, acá pasó algo". La verdad es que me encantó, no pude dormir después. Pensaba mucho en eso y más tarde, empiezo a tener un grupo de teatro con los chicos de Círculo de Tiza. Claro, obviamente en el ambiente teatral, llego a conocer a Kümmel, quien me había impactado en la primaria. Él después me avaló para tomar una beca en Buenos Aires. Así que siempre se lo voy a estar agradecido, con él y con Juan Carlos Carta. Gracias a ellos yo tomé la beca en Buenos Aires.

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-Pero cómo pasaste de estudiar Administración de Empresas a la actuación...

-Cuando yo era chico, ser actor era tomarlo como un hobby y no como algo profesional. Pero la cosa fue madurando de a poco. La actuación es una cosa muy amplia. Llevas en ella mucho tiempo y tenés que prepararte mucho. El teatro es un arte, es muy amplio y tenés que estudiarlo. Yo por lo menos lo tomé así, como algo serio. Entonces empecé a investigar y a estudiar. Por suerte me encontré con gente que estaba en la misma sintonía en San Juan y me apoyé mucho en ellos. Uno de ellos fue Juan Carlos Carta, que es uno de los tipos que más sabe de teatro. Él fue un guía muy grande porque yo pude leer obras, introducirme en autores y aprender diferentes cuestiones teóricas por él. Y a partir de ahí empecé toda una búsqueda muy personal y expresiva de los diferentes géneros. A la par yo también tenía mis cosas, mi vida, mi otro trabajo. Pero la parte artística fue ganando terreno. Y después tuve que tomar decisiones ya más concretas, y me fui a Buenos Aires.

-¿Cuál fue ese click que te hizo reflexionar y decir "bueno, esto es lo que yo quiero"?

-Eso es como que lo sentís cuando estás actuando. Es una adrenalina... es algo muy específico. Creo que tiene que ver con un cierto goce en hacer algo o en hacer una actividad expresiva que no se puede comparar con otra cosa, que no la podés encontrar en ningún lado. Y las primeras veces que actué o la primera obra en la que actué me marcaron, porque empiezo a definir todo.

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-Y tu familia, ¿cómo tomó esto de dejar la universidad para ser actor?

-Yo entiendo que ahora una carrera artística para un padre es como muy difícil porque no son profesiones muy seguras, eso es verdad. Digamos, dependemos de tantas cosas que al final nada es tan seguro. Pero a mí me apoyaron de entrada, nunca me negaron hacer nada. Mis padres me dieron mucha libertad y de eso estoy muy agradecido. Después lo que iba pudiendo compartir, lo iba compartiendo, ya sea alguna obra de teatro a la que me iban a ver o cuando aparecía alguna película. La actuación está tan ligada a cuestiones muy íntimas, entonces compartirlo también con ellos es una parte importante para mí.

-Te fuiste joven de San Juan, ¿qué tan difícil fue la decisión de dejar los afectos para perseguir un sueño?

-Sí, esa fue una decisión importante. Fue importante porque a los 25 años es como que ya hay muchas cosas como establecidas o armadas en tu vida, no es que estás a la deriva. Entonces fue importante porque fue un cambio de rumbo, fue mudarse y vivir en Buenos Aires, con lo que significaba Buenos Aires, que era una ciudad tan grande comparada con San Juan. Pero era seguir avanzando en la dirección de la actuación e ir sobreviviendo a los obstáculos. Y uno de los obstáculos era el desarraigo de San Juan y dejar los amigos y la familia. Así que fue una decisión como muy importante en ese momento de mi vida.

-E instalarte en Buenos Aires y hacerte de un lugar, me imagino que tampoco fue fácil...

-En un principio trabajé mucho en publicidad, que eso me permitió también seguir avanzando en lo que era la formación. A mí me interesaba mucho formarme con diversos directores que yo conocía y que consideraba que eran con quienes quería trabajar. Fue importante una beca del Instituto Nacional de Teatro que también me apoyó, que la había pedido desde San Juan.

Martín recordó su paso por la Fiesta del Sol: "Hice los guiones de Sueños de Libertad y después escribí Amor de Madre. Fue una época que viví bastante en San Juan, por esos proyectos estaba viviendo ahí".

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-¿Y Griselda cómo llega a tu vida? ¿Cómo fue quedarte con un papel clave de la serie?

.Yo venía trabajando ya en audiciones para otros proyectos. De hecho, creo que había audicionado para Narcos también, que son los mismos creadores de Griselda. Pero en un momento me llaman porque se había abierto el casting para Griselda y ahí empieza todo. Quisieron que yo hiciera a Rivi, porque el director consideraba que yo lo podía hacer. Rivi era un personaje muy complejo porque tenía cierta fuerza enigmática. Y al mismo tiempo era un sicario, entonces no tenía que ser desagradable, porque todo lo que hacía eran cosas malas. El desafío estaba ahí, construir más algo en la imaginación del espectador y narrar una presencia con pequeños gestos. Y a partir de ahí, que se vaya ampliando el universo del personaje, como que empezara como por goteo.

-¿Pudiste hablar o conocer al Rivi real para la interpretación?

-Rivi real está en la cárcel ahora, es el único de esa época que vive. Y Rivi era el personaje que había sido la mano derecha de ella, tenía como muchas facetas que tenían que ver con la ficción. Pero no queríamos acercarnos tanto al personaje como fue él realmente, había algo como mucho de construcción que venía desde el guión. Yo también tenía que darle una impronta al personaje. Nosotros, los actores, como que vamos queriendo encontrar motivaciones en los personajes y en Rivi me pasaba que no había una sola motivación, había muchas. No era un narco que quería poder o dinero, sino que tenía una motivación algo irracional, y se transformaba como una especie de voz de la conciencia de Griselda. Ahí me parecía que eso lo convertía en un personaje más shakespeareano, como un villano shakespeareano. Parecía ser que no hacía el mal por su propio placer, sino que había una fuerza exterior, una fuerza más poderosa que lo hacía hacer eso. Lo hacía también por ayudar a una mujer, con lo cual eso lo convierte en un feminista al mismo tiempo.

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-Esa mujer de la que hablas es Griselda, cuyo papel es interpretado nada menos que por Sofía Vergara, ¿cómo fue hacer dupla y compartir set con ella?

-Ella es una persona muy divertida. Ella estaba como haciendo chistes todo el tiempo, y trabajar con ella fue un placer, se pasaba el tiempo. Los actores tenemos mucho tiempo de espera entre una escena y otra, entre que se van colocando todas las cuestiones de escenografía, luces y todo. Entonces, en esos tiempos, como que ella estaba todo el tiempo haciendo chistes, y se hacía, la verdad, una espera como muy placentera. Es muy buena onda, porque nos hicimos como bastante amigos entre todos, y compartimos muchas cosas personales. Y después verla trabajar, sentirla en una escena, cómo ella se concentraba y te podía elevar tu personaje... porque también nosotros dependemos de los otros actores cuando actuamos, no solamente de lo que hacemos nosotros, sino que estamos en relación con otros. Entonces, si el otro te da mucho, a vos te hace brillar mucho más. Y eso es lo que tiene ella, digamos, ser como una actriz tan contundente, tan precisa y con una fuerza impresionante.

-¿Qué es lo que te llevas de Griselda, esos momentos que quedan para siempre?

-Yo creo que hay momentos importantes en los proyectos, pero el primer proceso, que fue el casting, las audiciones, fue como muy intenso. A mí me probaron para otros personajes de la serie y al final el director me llamó para decirme que no iba a ser ninguno de los personajes que había audicionado, que me quería dar uno que no había audicionado y que él sentía que lo podía hacer muy bien. Eso fue genial porque era un personaje que tenía como muchas capas y era un personaje muy complejo de hacerlo y muy difícil. Entonces me encantó el desafío. Y después otro momento muy importante fue como la etapa toda de rodaje, que fue de casi un año. Y luego, como tercera, podría ser la presentación de la serie, la presentación que se hizo en Miami. Fue como recibir la serie con todos los laureles. Porque la verdad que la serie estaba increíble, como había quedado. Todo el grupo de actores estaba increíble, como habían actuado, como habían hecho cada uno su personaje.

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-Martín, ¿qué sigue para vos después del éxito que fue y sigue siendo Griselda?

-Después del paro de actores que hubo durante tanto tiempo, quedaron muchos proyectos en los que yo venía un poco audicionando o que estaba acercándome. Así que ahora esos proyectos empezaron de nuevo la etapa de desarrollo. Así que veremos qué surge. Audicionar nunca es fácil. Siempre tiene su parte dura porque hay que ponerse a prueba y tenemos que estar preparados para los no también y celebrar cuando nos dicen que sí. Porque claro, para eso trabajamos.

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