Pasillos con estudiantes cargando cámaras y cables, pequeños grupos de personas poniendo ideas en común sentados en la puerta o en el patio y un movimiento constante de gente de un lado a otro por toda la Escuela, así se vive la ENERC. Descripta por sus propios alumnos como un "lugar de aprendizaje" pero también como "un espacio de contención", la sede de Cuyo de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica cumple 10 años este 2026.
Cómo es la ENERC desde adentro, a diez años de su apertura
Entre cámaras, computadoras, luces y claquetas, la sede cuyana de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica se convirtió en un espacio de formación, arte y contención para cientos de jóvenes de nuestra región.
Un 4 de abril del año 2016, a raíz de un convenio firmado entre el INCAA, el Ministerio de Cultura de la Nación y el Gobierno de San Juan, quedó inaugurada oficialmente la sede de Cuyo de la ENERC con su asiento en San Juan. En aquel momento funcionaba en el Complejo Ferrourbanístico de nuestra provincia, en la zona del Parque de Mayo. Ese primer ciclo lectivo recibió a unos 30 alumnos.
Unos años más tarde, también en abril pero del año 2019, quedó inaugurado el edificio de la Escuela, sobre calle 25 de Mayo, donde funciona hasta el día de hoy.
El edificio en si es bastante sobrio, con paredes pintadas de blanco pero por sobre todo funcional. Quizás uno esperaría encontrarse, en un lugar donde se habla, se crea y se respira arte, algo más colorido o intervenido artísticamente. Pero la realidad es que todo lo creativo y artístico pasa adentro de esas grandes aulas. Mientras un grupo arma luces en uno de las aulas y se pone a jugar con las sombras, en otra varios estudiantes revisan los planos frente a cámara. A unos metros, alguien sostiene una claqueta y ensaya una toma una y otra vez.
Si entrás a alguna clase de la ENERC vas a encontrar siempre grupos numerosos de chicos que están divididos por tareas o funciones, que siempre van rotando, para vivir la experiencia completa y aprender lo más que se pueda de cada rol que les toca encarar. De directores a productores y de fotógrafos a editores, los estudiantes pueden vivir todo lo que conlleva hacer cine. Además de lo creativo, una parte fundamental de ser "un chico" o "una chica de la ENERC" es tener en claro que la organización es la clave y que el papel que juega cada uno en la actividad, tarea, o corto que estén realizando, es fundamental.
Quienes deciden adentrarse al mundo cinematográfico y estudiar en la Escuela, generalmente, coinciden en que lo hicieron por dos razones. La primera: el amor al arte. Arte que les permite expresar y contar sus alegrías, sus tristezas y sus miedos, su contexto social, su vida política.
La segunda porque el espacio se siente como un lugar seguro. Quiénes lo ven desde afuera, antes de siquiera rendir el examen de ingreso, perciben esa buena energía que se siente en los pasilos y en las aulas. Cuando entran lo confirman. "El compañerismo que se veía antes de ingresar era lindo, pero vivirlo es aún mejor y más impactante", revelaba una de sus alumnas a Tiempo de San Juan.
La importancia de hacer cine en San Juan
La llegada de la ENERC a nuestra provincia, siendo la elegida para ser la sede de todo Cuyo marcó un antes y un después para todos aquellos que soñaban adentrarse en el mundo audiovisual. Con alumnos de otras provincias cuyanas, como también otros de distintos puntos del país, la Escuela les permite a todos los que ingresen aprender con los mejores profesionales y equipamiento tecnológico de última generación.
"El talento puede venir de cualquier lado, de cualquier provincia, de cualquier región", destacaba uno de sus alumnos. "Es muy importante que esté distribuida la ENERC por todo el país, porque no todos pueden llegar a Buenos Aires", agregó en una entrevista a Tiempo de San Juan.
Es importante que se pueda hacer arte en San Juan y que se pueda sostener, más aún cuando la amenaza de un gobierno nacional es constante contra la cultura. Este cambio de paradigma, impulsado por el presidente Javier Milei y su equipo, está marcado por el fuerte recorte del presupuesto estatal a la cultura, a la desfinanciación de las universidades públicas. Esto representa un gran temor entre alumnos y profesores de que quizás se siga atacando el arte y de que quizás algun día la carrera no pueda funcionar con normalidad.
En tiempos donde gran parte del sector cultural atraviesa incertidumbre por los recortes nacionales, la ENERC aparece para muchos estudiantes como un espacio de resistencia artística.