Tiene 27 años, está casada y la moto es su complemento. Ya viajó por 15 provincias y se encuentra en San Juan disfrutando de la semita, el dulce de alcayota y la punta de espalda. En plena pandemia luchó contra la depresión y después de acudir a un profesional, 'Pandita', su moto, fue su cable a tierra. Tiempo de San Juan y un mano a mano con Sofia Lugón, la santafecina de Santo Tomé que viaja junto a su moto por toda la Argentina.
Abandonó su vida de rutina y se fue a recorrer la Argentina en moto
Segundo día de estadía en San Juan y Pocito que la recibió con los brazos abiertos. Sobre las 17 del viernes, Sofi llegó junto a su moto Pandita hasta la plaza 25 de Mayo para documentar cómo es viajar tantos kilómetros sola, con una mochila llena de sueños y sin la carta de los miedos. "Vivir siendo motoviajera no es difícil. Dentro de nuestro ambiente somos todos una familia, los motoviajeros nos paramos, charlamos y ya a los 5 minutos sos familia, somos muy solidarios, somos una hermandad muy afectuosa", contó con pasión la santafecina.
La motoviajera que tiene 91.7 mil seguidores en Instagram y 77.3 K en Tik Tok le contó a Tiempo sobre el momento duro que le tocó a travesar durante la pandemia, pero que con voluntad y con ayuda de un profesional pudo superar la depresión.
"La moto no es que me sacó de la depresión, pero me mantuvo cuerda. Yo caí del todo, toqué fondo en la pandemia, cuando ya no pude salir a andar en moto. También tuve pensamientos muy oscuros, muy horribles. Me puse a investigar mucho por mi cuenta sobre cómo funciona esta enfermedad y un montón de cosas que me ayudaron a entender que no me pasaba nada de lo que no era solucionable y eso me dio un poco de esperanza. Ahí busqué ayuda con un profesional y pude salir", confesó la viajera.
En poco tiempo, la vida de Sofi Lugón dio un giro de 180 grados. Es que antes de emprender la travesía por toda el país, llevaba una vida normal y de rutina. Trabajaba de atención al público y en ese momento estaba de novia: "No me gustaba nada la vida que llevaba y también provocó esto".
¿Cómo surgió esto de ser motoviajera?, fue la pregunta que iluminó su cara. Seguro es la que más le consultan.
"Ni bien cuando me sentí con ganas y con humor, por sobre todo, que tenia ganas de disfrutar mi vida, decidí vender un montón de cosas de mi casa como: electrodoméstico, televisores, ropa... vendí casi todo y esa plata la usé para equipar mi moto y así también todo el equipo de camping: carpa, bolsa de dormir, ropa de moto, protecciones, marmitas para cocinarme, todo lo que sea necesario para que la moto sea mi casa", expresó.
La santafecina ya viajó por 15 provincias y el primer destino cuando eligió hacer esto fue Córdoba. Su abuela Rosa, su familiar más cercano, siempre la acompañó y a pesar de los miedos, la dejó ser feliz como a ella le gustaba: viajar.
"Al principio le costó aceptarlo. Lo único que me dijo fue que tenga cuidado, que la pase lindo, pero que tenga cuidado. Tuvo mucho miedo, pero cuando vió que llegué a Ushuaia y después a casa sana y salva y completamente feliz, se fueron todos esos miedos".
Con su estadía en San Juan y disfrutando de todo, hasta de las fotos que le piden por la calle, Sofi dijo que 'ya probó varias cosas de nuestra tierra como la famosa semita, el dulce de alcayota, la punta de espalda y que desde llegó de la tonada se le pegó el 'Ya ta ya'. "Cada provincia tiene su lugar, pero son únicos y la gente los hace único también por la cultura, la comida y la tonada".
Sofi ahora es una persona completamente feliz, viaja por toda la Argentina a bordo de Pandita y está casada hace un año. Motoviajera, enamorada de la vida y acompañada de Pandita, su moto.