Ya no se ve tanto como antes, pero en San Juan aún hay zonas donde se celebran tanto Navidad como Año Nuevo con pirotecnia. Los fuertes estruendos que algunas de ellas producen alteran a personas autistas o sensibles a ruidos, sino también a los animales, en particular a los perros que suelen alterarse y ponerse nerviosos.
¡A cuidar el pichichu! Cinco consejos para que tu mascota no sufra por la pirotecnia
Para evitar que la mascota sufra y padezca las fiestas, una de las opciones es cansarla durante el día. Sacar el perro a pasear, que corra, juegue y se agote será bueno para durante la noche pueda dormir mejor.
Otra sugerencia es mantener cerradas puertas y ventanas cerradas, para que los ruidos del exterior no se sientan con tanta intensidad.
El tercer consejo es darle su espacio si está alterado el animal. No sobrecargarlos con abrazos, mimos o caricias, sino dejarlo que solo busque un espacio donde pueda encontrar seguridad y se sienta más protegido.
Otro aspecto a tener en cuenta durante las fiestas es evitar atar al animal durante las celebraciones. Debido al efecto que los fuertes ruidos provocan en los canes, pueden ahorcarse o lastimarse. Si hay miedo que el perro escape, lo mejor es colocarle un collar con una chapa con un número de contacto.
Procurar que las mascotas coman temprano, antes de las 12 y dejarles agua cerca para evitar que recorran otros lugares buscando hidratarse.
Si bien hay departamentos, sobre todo del Gran San Juan que tiene prohibida tanto la venta como el uso de la pirotecnia sonora, en otros sectores de la provincia no. Ya no es tan común como antes el uso de la pirotecnia, aún hay familias que entre los gastos para las fiestas incluyen cuetes, petardos y otras variedades.