Un mensaje político claro fue construyendo el gobernador Marcelo Orrego en su discurso de apertura de sesiones de su segundo año de gobierno, un mensaje en contraste con las propuestas que viene haciendo el presidente Javier Milei, quien se define a sí mismo como topo del Estado. Desde una óptica contrapuesta, el jefe provincial remarcó la necesidad de un Estado presente e hizo anuncios en ese sentido. Defendió la obra pública como motor de la economía y enumeró uno a uno los fondos nacionales que la motosierra mileísta cortó de raíz. En sintonía, le pidió a la oposición trabajar en conjunto; un tono discursivo bastante alejado de la propuesta dialéctica de La Libertad Avanza.
Orrego, en contraste con Milei: "Estado presente" y un recordatorio de la motosierra que pasó por San Juan
El Gobernador anunció obra pública y el boleto estudiantil y docente gratuito para todos los niveles, a contramano de las decisiones que viene tomando La Libertad Avanza. Un discurso que marca una hoja de ruta con estilo propio.
Una decisión de alto impacto fue la que anunció Orrego durante la inauguración de sesiones, cuando anticipó que desde fines de abril 44.000 personas (entre docentes y alumnos de todos los niveles) no pagarán el boleto de colectivo para asistir a clases. La medida implicará una inversión mensual de $880 millones y se financiará exclusivamente con recursos provinciales. La promesa de campaña que se materializará este año deja dos señales: primero, una forma de hacer política distinta a la impulsada por el gobierno nacional y segundo, un guiño que remarca la propuesta cumplida, en un año teñido por lo electoral, en el que el orreguismo se medirá en las urnas por primera vez desde que ejerce el gobierno.
“Gobernamos sin recursos que históricamente llegaban a San Juan”, dijo Orrego, anticipando que no iba a quedar fuera del texto el reclamo por los fondos que Nación cortó y que la Provincia decidió poner para mantener programas de alto impacto social. Enumeró lo que ahora se paga desde la caja local: el subsidio al transporte público de pasajeros para mantener en un precio razonable el boleto de colectivo, recursos para iniciar y terminar obra pública, dinero para mantener el pago del Incentivo Docente y de la conectividad y también, recursos para evitar darle de baja a programas nacionales de salud que cubren medicamentos y prácticas médicas a pacientes de alto riesgo.
La exposición de Orrego no fue con los tapones de punta, pero sí decidió marcó la cancha: por elevación dijo que en San Juan gracias a un programa de gestión austero se puede bancar con billetera propia todo lo que Nación eliminó, incluido el envío de fondos discrecionales –los famosos ATN-. “Vamos a defender la dignidad de nuestra gente”, subrayó, de cara a un año en el que todo indica que el mileísmo profundizará el recorte a ¿algunas provincias?
Si quedaba en San Juan alguna expectativa de recibir financiamiento para la obra pública, tras el discurso del presidente Milei el 2 de marzo pasado las esperanzas murieron. Milei le dedicó un extenso párrafo a la obra pública, a la que definió como “uno de los curros más grandes de la política”. El Gobernador fue por el camino opuesto. Decidió en la apertura de sesiones anunciar la construcción de viviendas con recursos sanjuaninos, la edificación de un centro odontológico y también de 76 consultorios para el Hospital Rawson. Además de exhibir una forma distinta de concebir la obra pública, desde la gestión provincial saben que la gente le factura al gobierno de turno cuando las cosas funcionan mal. Poco importan las explicaciones sobre el corte de recursos y la importancia del dinero que ingresa por coparticipación, que significan el 85% de los ingresos provinciales.
El acto contó con la presencia de los representantes de los tres poderes y de las organizaciones que forman parte del ADN sanjuanino. Se pudo ver en el palco a monseñor Jorge Lozano y al rector de la Universidad Nacional de San Juan, Tadeo Berenguer. Fue un palco con todos los propios presentes y con muchos faltazos peronistas y libertarios (no fueron los senadores ni tampoco los diputados nacionales opositores, a excepción de Walberto Allende).
Orrego le habló a la oposición y les pidió trabajar en conjunto, evitando abonar “discusiones estériles”. Otro contraste con Milei, quien es dueño de un estilo confrontativo, aplaudido por una base de votantes que se mantiene en guardia constante bancando a su líder.
El discurso de 47 páginas hizo un racconto de lo hecho a lo largo de este año y cuatro meses de gestión, destacando el apoyo a las iniciativas privadas como así también al desarrollo minero y productivo. Las palabras austeridad y transparencia estuvieron nuevamente sobre la mesa (mencionadas 6 veces), como así también la palabra inversión (mencionada 19 veces).
El metamensaje del discurso de Orrego fue claro: una propuesta social distinta a la que impulsa el mileísmo. Las antinomias no juegan un papel protagónico en el modelo propuesto por el santaluceño y el Estado tiene un rol distintivo, no como desregulador neto sino como articulador.