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sábado 21 de marzo de 2026

Análisis

Massa y Milei debatieron "a reglamento"; propuestas y "templanza"

Sergio Massa y Javier Milei cumplieron sus cometidos en el debate presidencial: Massa, proponer; Milei, no "sacarse".
Por Ramiro Salsamendi Leuman

Sergio Massa y Javier Milei pudieron cumplir el en debate presidencial el plan trazado.

El de Sergio Massa era un poco más ambicioso: llenar los espacios con propuestas. El de Milei, por menos ambicioso, no era más sencillo: no explotar, no “sacarse”, no confirmar aquello que el oficialismo sostiene de él: que es un candidato sin templanza con desequilibrios emocionales, que no pude manejar un país.

En cuanto a lo propositivo, se dio lo previsible. Un conocedor de la dinámica del Estado como Sergio Massa puso en evidencia varias veces a Javier Milei, en cuanto a cuestiones de gestión tan obvias como las regulaciones estatales en el comercio internacional. Javier Milei abundó en los “qué”, sin demasiados “cómo”, planteando siempre la complejidad de asuntos que no podrán ser tratados en tan corto tiempo, ni respondidos “por sí o por no”, como lo urgía Sergio Massa.

Algo sí quedó claro: el por qué del mileísmo de la insistencia para que se pueda asistir al debate con papeleas y apuntes. A Milei le cuesta demasiado hilar la argumentación sin dispersarse entre termas, yendo y viniendo con referencias económicas o políticas o personales. Massa, en ese sentido, llegó mucho mejor preparado.

Da la sensación de que Milei apuntó toda su preparación, que le llevó una semana, a lo temperamental, y no a los conceptual.

Repasando rápidamente lo más importante que dejó el debate, hay que apuntar que Milei reconoció que dolarizará la economía, que cerrará el Banco Central, que efectivamente no tendrá relaciones con países como Brasil y China, y que añora el sistema de jubilación privada las AFJP. Negó además que exista brecha salarial entre hombres y mujeres y aseguró que no aumentarán las tarifas en su gobierno, aunque sin precisar demasiado sobre le tema subsidios, la principal víctima, según planteó en toda su campaña, de su motosierra. Hablo de educación pública aunque nunca dijo "gratuita".

Hubo momentos en los que el libertario amenazó con abandonar la templanza, como cuando Massa, al inicio del debate, le planteaba preguntas para ser respondidas por la afirmativa o por la negativa. Allí Milei elevó la voz, le grito a Massa, y lo trató de mentiroso.

Insistió con su idea de “la casta”, repitió varias veces una frase que decía tiempo atrás, la de “las manos porosas de los políticos”, para simbolizar la corrupción.

Massa mantuvo su perfil de estadista. De nuevo mostró gran solidez en cuanto al conocimiento de las cuestiones del Estado, y buscó que se advierta esta diferencia con el libertario.

Metió la “primera mano”, en términos boxísticos, en los primeros minutos y luego se dedicó a administrar ese impacto. Se habló de lo que Massa quiso. Y dirigir el intercambio dialéctico es un secreto de los debates. Massa quería que se hable de Milei, y no de los pobres números de la economía nacional, y lo logró.

Sorprendió al principio la poca referencia a Mauricio Macri y la nueva alianza con Milei, pero luego se comprendió perfectamente: si abusaba del efecto “Macri”, podía exponerse al contragolpe con su relación con Cristina Kirchner. “Somos vos o yo”, dijo, en varias oportunidades.

A diferencia de Milei, sí explicitó varias medidas concretas que tomaría si llegara a la presidencia, todas ya conocidas. Ocho por ciento del PBI para educación, fin de las retenciones para 33 economías regionales, 0 impuesto para aquellas empresas que exporten, sobre su diferencial positivo, la creación del “FBI argentino”, o la vuelta del beneficio para empresas radicadas en el norte argentino para no pagar aportes patronales sobre nuevos empleos.

En definitiva, hubo menos chicanas que las esperadas, menos gritos que los esperados, menos tensión que lo que el show, que tuvo un rating y una repercusión en redes impactante, precisaba.

El resultado de este debate en cuanto a ganador y perdedor, el efecto sobre los votantes, se verá, morbosamente, en los estudios de opinión pública de las próximas horas. Realmente, sólo lo sabremos en la elección del próximo domingo.

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