La semana arrancó con una denuncia de alto voltaje en el seno de la Universidad Nacional de San Juan. El lunes, tomó estado público la acusación de una estudiante de Geología contra las autoridades de la institución por presuntas irregularidades en la administración de los recursos y el ejercicio ilegal de la medicina de parte de una ciudadana venezolana. La profesional extrajera y un alfil del rector Tadeo Berenguer, los involucrados.
La denuncia que sacude a la UNSJ e involucra a una médica venezolana y a un alfil del rector
La acusación ingresó al Consejo Superior. Una estudiante alertó sobre un presunto ejercicio ilegal de la medicina. Desde la casa de estudios, acreditaron que la sospechada es profesional de la salud. Hay muchos interrogantes más.
La denuncia ingresó al Consejo Superior, máximo órgano de gobierno de la casa de estudios, con la firma de la estudiante Mónica Marianela Segovia Robledo que relató una serie de presuntos comportamientos reprochables en el manejo de la cosa pública de parte del secretario de Bienestar Universitario, Lucas Molina Rojo.
En el escrito, fechado al 30 de mayo, la denunciante señaló a la médica venezolana Fabiola Durán Quinteros como posible practicante de la medicina sin la debida habilitación profesional, generando dudas sobre la legitimidad de su accionar.
La estudiante de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales sostiene que Durán Quinteros, nombrada como asistente de Consultorios Médicos en la Dirección General de Salud Universitaria, podría estar ejerciendo sin contar con los permisos necesarios. Es más, según el texto de la acusación, utiliza el sello con matrícula de otra profesional de la salud llamada Pilar Érica González. No obstante, desde la UNSJ acreditaron que la profesional factura en la AFIP.
Hay un manto de sospecha que recae sobre Molina y sus subordinados: el director de Deportes, Jorge Riveros, y el director de Atención Universitaria, Horacio Soria. Son acusados de posibles delitos de malversación de fondos públicos.
La denuncia apunta a un manejo indebido de los recursos de la universidad, desviando fondos hacia fines no contemplados ni autorizados. Por ejemplo, de acuerdo a la denuncia, toda la familia de la supuesta médica residió en el Complejo Deportivo El Palomar durante más de un año y se les otorgaron beneficios de comedor y becas de estimulación deportiva. Incluso, la mujer contaría con una credencial universitaria para pagar de manera diferencial el boleto de colectivo.
Otro tópico que aborda la denuncia de la estudiante de Geología, es la relación personal entre la venezolana y el secretario de Bienestar. Hay una presunta relación cercana entre Durán Quinteros y Molina, que se extiende al ámbito personal. La denuncia indica que Molina habría sido testigo en el casamiento de Durán Quinteros, y que además le habría permitido utilizar las instalaciones universitarias para eventos personales ajenos a la actividad académica.
La denuncia ha generado un clima de tensión en la comunidad universitaria, quienes exigen respuestas y acciones concretas por parte de las autoridades. Sin embargo, el Consejo Superior, en un acto cuestionable, rechazó la lectura de la denuncia, lo que ha sido duramente criticado por algunos miembros, como el arquitecto Jorge Cocinero, quien ha calificado esta actitud como "una grave falta de responsabilidad".
La palabra de la denunciante
Mónica Marianela Segovia Robledo habló con Canal 13 de San Juan. "Estamos otorgando un montón de beneficios a personas que no pertenecen a la universidad y que son derechos para los estudiantes", dijo. "Quiero que haya una investigación interna sobre el uso de los beneficios universitarios", afirmó. También destacó: "No tengo ninguna motivación de carácter político, simplemente quiero que no existan estas irregularidades. Eso es lo que necesitamos, nada más".