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miércoles 29 de abril de 2026

Justicia sanjuanina

Desde adentro, miran de reojo a la Oficina de Calidad Institucional del Ministerio Público

Con la presentación del Manual de Política de Persecución Penal, se creó una dependencia que tiene por objetivo evaluar el desempeño de los fiscales. Si bien aún no se sabe cómo funcionará, fuentes de Tribunales dejaron entrever -a priori- ciertas reticencias sobre su puesta en marcha.

Por Redacción Tiempo de San Juan

En un acto que tuvo un escenario atípico para el Poder Judicial, se presentó el Manual de Política de Persecución Penal y, con ello, se conoció formalmente la creación de la Oficina de Calidad Institucional del Ministerio Público, la que tendrá como misión controlar la tarea de los fiscales en su tarea diaria.

Si bien no se sabe en detalle cómo trabajará y quién estará al frente de la misma, lo que trascendió mediante los canales oficiales de la Fiscalía General es que será la encargada de evaluar el desempeño y de monitorear el cumplimiento de los nuevos estándares, impuestos por el manual.

Además, se prevén visitas periódicas a las unidades fiscales para supervisar el funcionamiento, con el objetivo de analizar la puesta en marcha, obtener datos y, en caso de que fuera necesario, realizar cambios en los equipos de trabajos o los mecanismos que los mismos ejecuten. No obstante, el Fiscal General Guillermo Baigorrí todavía no brindó una explicación específica sobre la nueva repartición.

En ese marco, Tiempo de San Juan consultó con fuentes de las entrañas del Ministerio Público, al igual de Tribunales, y las mismas miraron de reojo la novedad. Es que, a priori, dejaron entrever ciertas reticencias hacia su sentido y efecto, dado que la designación de quien estaría al frente podría generar polémica.

Acorde destacaron las fuentes, la oficina podría representar una marcha atrás de la decisión de Baigorrí de eliminar a los supervisores de las unidades fiscales. Si bien los hombres que eran de extrema confianza de Eduardo Quattropani renunciaron a sus puestos, sólo se anticiparon al despido, puesto que sabían que no iban a ser tenidos en cuenta por el sucesor.

La maniobra de Baigorrí, una de las primeras en su gestión, llamó la atención y puertas adentro fue bien recibida por el universo de los fiscales. Entre los argumentos, las salidas estaban relacionadas con que un administrativo no podía ser superior de un funcionario judicial, como lo es un fiscal, cuyo cargo fue designado por ley.

Sin embargo, una posible elección de alguien que no sea un fiscal haría ruido -y podría encenderse la polémica- para aquellos que solían incomodarse por la intromisión de los Lozano y los Rahmé. Recordaron algunas fuentes la existencia de fricciones entre los investigadores de las causas y los supervisores que cumplían el rol de nexo con 'Jimmy'.

Con respecto al control de las unidades fiscales, hubo quienes reconocieron la necesidad de ejercer inspecciones que colaboren con un mejor funcionamiento de las mismas. Incluso, advirtieron la verticalidad dentro de las estructuras del Ministerio Público, que conducen a seguir los lineamientos de la política criminal, tal y como lo establece el nuevo manual.

No obstante, destacaron la autonomía de los fiscales, quienes tienen su criterio jurídico propio para llevar adelante las investigaciones y decidir sobre ellas, sin verse influenciados por presiones externas. Del mismo modo que los jueces, los fiscales deben mantener una conducta intachable y pueden ser destituidos mediante un juicio político.

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