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martes 7 de abril de 2026

ELECCIONES 2019

Las anécdotas de Pichetto y el “american style” en la cumbre macrista

Los precandidatos sanjuaninos compartieron un momento diferente con la fórmula presidencial en Mendoza. Apostillas imperdibles.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Postal curiosa la de los radicales históricos departiendo animadamente con un peronista ortodoxo como Miguel Pichetto. Mucho más aún, si de esa rueda de animada conversación salieron risas y camaradería. Sin embargo, fue una de las apostillas que dejó la cumbre macrista del pasado lunes en el Auditorio Ángel Bustelo, de la capital mendocina, cuando la fórmula presidencial del Frente Juntos por el Cambio concentró a los precandidatos de toda la región cuyana.

Fue parte de lo que no se divulgó una vez finalizado el encuentro y que por primera vez se cuenta en esta oportunidad. El senador rionegrino que pasó de articular un espacio de oposición antigrieta a prometerle lealtad a Mauricio Macri, desplegó su arte y oficio político.  Mientras el presidente inauguraba una ampliación de Ruta 40 en el sur mendocino junto al gobernador Alfredo Cornejo, Pichetto oficiaba de anfitrión en el auditorio.

Allí se había montado un escenario central, con visión en 360°, para no desentonar con el “american style” que sobrevoló toda la ceremonia. Hubo otros rasgos definitorios de esta prolija estética del marketing político. El precandidato a vicepresidente recibió a los dirigentes con anécdotas de entrecasa, hasta que llegara la totalidad de los invitados. Sobre la hora les avisaron a los sanjuaninos cabezas de lista que tendrían la posibilidad de hablar en público delante de todos, algo que no estaba previsto originalmente. 

En esa dinámica estaban cuando Pichetto tomó el micrófono en la tarima y anunció la presencia del gobernador Cornejo, quien recién entonces ingresó a la sala, acompañado por la parafernalia de sonido, pantallas y aplausos, todo meticulosamente cuidado. Después de brindar su discurso, fue el jefe radical quien le dio la bienvenida al presidente de la Nación, para que apareciera en escena en ese preciso instante y se repitiera la estética del recibimiento. Uno de los asistentes comparó la ceremonia con los actos de los partidos Republicano o Demócrata de los Estados Unidos. La descripción pareció concordar bastante con esa referencia.

Pichetto, añoso legislador del Congreso Nacional, generó en la previa una rueda breve con algunos legisladores y precandidatos cuyanos. Entre ellos estuvieron el senador sanjuanino Roberto Basualdo; el intendente de Santa Lucía, Marcelo Orrego; y el diputado radical Eduardo Castro. Los últimos dos se enfrentarán en la PASO del 11 de agosto y en público tienen un trato cordial. 

Sin embargo, cada uno está llevando su campaña por separado y por lo bajo se dejó entrever alguna tirantez por el tono en que Castro se plantea como el único en condiciones de defender el voto macrista “con convicción”.  La estrategia del jefe comunal pasa más por el rechazo a “volver al pasado” pero siempre reservándose el derecho del disenso con la Casa Rosada. Matices que ahí, con el rionegrino en frente, por supuesto quedaron ocultos.

Pichetto hablaba y el resto escuchaba con atención para celebrar luego sus relatos. El veterano dirigente justicialista recordó un momento crucial en su carrera política, cuando en 1989 ganó la banca de legislador nacional por primera vez, jugando en contra de la estructura pero con el apoyo de un carismático caudillo de patillas inspiradas en Facundo Quiroga.  Hasta el día de hoy comparten ámbito en la Cámara Alta del Congreso con Carlos Saúl Menem.

El compañero de fórmula de Macri habló bastante de aquellos años ’90. Quienes lo estaban escuchando entendieron que todavía guarda reconocimiento hacia el expresidente riojano, por el talento político que tuvo para anticiparse a algunas cuestiones hasta entonces inexploradas por sus compañeros de generación. Por ejemplo, debutar sin miedos ni falsos pudores en la farandulización de la política. Menem hizo campaña dando notas en revistas alejadas de la densidad de los textos, compartiendo páginas con las celebridades y, de esta manera, llegando a un público más diverso y popular. Dicho a esta altura de la historia, parece una obviedad. Sin embargo, nadie se había atrevido.

El riojano además supo tener algunos gestos de cercanía con Pichetto, como visitarlo un 24 de diciembre a la noche, según contó el propio senador en esa conversación coloquial con cuyanos, tal vez inspirado por encontrarse en el vecindario regional de Anillaco.  Habló bastante más sobre Menem y su convicción de que, bien o mal, lo importante era que se hablara de él en la prensa, para mantenerse en  el candelero. Aún cuando se tratara de algún rumor amoroso, que involucrara a una vedette del momento.

Para algunos radicales presentes, esa charla de pasillo fue un  momento de descubrimiento de Pichetto como veterano de la política, algo que muchas veces no encontraron en los socios del PRO: un lenguaje compartido. Y también un discurso para decodificar. Por eso generó interés y hasta alguna humorada la ponderación menemista, como llamó la atención la omisión absoluta de cualquier comentario referido a los años de Néstor y Cristina Kirchner.

Para nadie es secreto que Pichetto estuvo desde el principio de la gestión del santacruceño como presidente del bloque de senadores y se mantuvo en esa posición hasta el último día de ella, doce años después. La hipótesis de los ocasionales oyentes del anecdotario, esa tarde en el Auditorio Ángel Bustelo, fue que posiblemente Kirchner haya sido menos amigable que Menem en el trato cotidiano. Sin embargo, puede interpretarse con acento en la obviedad, que el rionegrino no podría florear su cercanía con el kirchnerismo cuando acaba de saltar la grieta en la dirección opuesta.

Fueron apenas unos minutos de conversación tras bambalinas, cuando les avisaron a los precandidatos sanjuaninos que tendrían que hablar en público, de inmediato. Se tomaron un breve lapso cada uno para resolver a dónde apuntarían en sus mensajes. Orrego habló de planificar para gestionar y Castro fue directamente en defensa del modelo. Fueron escuchados por mendocinos y puntanos, mientras seguían aguardando la llegada del presidente y del gobernador Cornejo, que venían desde el sur provincial. 

Pichetto hizo el cierre de los precandidatos y al finalizar presentó, en tono espectacular, al cacique mendocino que alguna vez pidió públicamente a Macri que considerara llevar a un radical como compañero de fórmula. Un planteo que quedó en pretérito absoluto, con licencia del castellano para inventar un tiempo verbal que no existe.

A su turno, Macri pidió a sus precandidatos cuyanos “salir a convencer a los que tienen dudas, a los que están enojados”. Recomendó no “maltratar a los periodistas”, tras los episodios de su principal rival, Alberto Fernández, con algunos comunicadores porteños (todavía no había sucedido el cruce con Mario Pereyra en Córdoba). "Cada uno de ustedes debe salir a convencer a diez de los que dudan... de los que la pasaron mal porque esto costó más de lo esperado", reconoció el presidente. Quedó la certeza de que los referentes provinciales no deben esperar el arrastre del presidente en la boleta, sino traccionar desde abajo  hacia arriba.

El corolario fue la foto de la fórmula con los precandidatos de la región, donde el radical Castro se ubicó más cerca del presidente y el intendente Orrego, más próximo a Pichetto. Flashes para fijar  el momento de campaña y a esperar las primarias.
 

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