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martes 28 de abril de 2026

análisis

La silla que desvive a todo Cambiemos en San Juan

El PRO local ya la tiene comprometida de palabra a uno de los suyos. El basualdismo no baja los brazos y dará batalla. Radicales también se anotan. Por Sebastián Saharrea
Por Redacción Tiempo de San Juan

No es el cargo a candidato a gobernador. Tampoco es de ninguna de las intendencias de San Juan, ni las más favorecidas para la escudería amarilla, ni las que le son más adversas. El que empuja como una yunta de bueyes es el sillón de diputado nacional que el espacio ve más próximo entre los lugares más relevantes.

Y que ya promete tempestades internas en la formación, conforme van presentando sus credenciales cada uno de los asociados al oficialismo nacional en San Juan. Hay pulseada desatada en los vuelos de aproximación que iniciaron desde todas las referencias internas en este equipo que, al menos en este caso, funciona jugando cada uno para su puchero.

Empezando por el PRO, cuna del macrismo a nivel nacional y dedo más pesado de la marca Cambiemos a nivel general. Que en San Juan se porta de manera autosuficiente, con escaso nivel de oídos para lo que les ocurre a sus socios sanjuaninos. Más aún en referencia a asuntos de índole nacional, como sostienen que se trata una elección de diputados nacionales.

Sostienen por consecuencia que el sillón les corresponde de manera natural. Porque la elección irá junto con la de Presidente de la Nación, es decir el 27 de octubre del 2019 en la misma boleta en la que presumiblemente estará el nombre de Mauricio Macri. Todo arrastre hacia arriba o hacia abajo del candidato sanjuanino al Congreso Nacional operará por el estado de gracia de la imagen presidencial, o al menos del oficialismo nacional.

Nada que discutir, por lo tanto, consideran en el PRO local. Mucho menos, ante la certeza de estar ante la hora señalada: tanto tiempo renegando con minorías estrechas en Diputados y Senadores, trenzando con afinidades (es decir, cediendo a presiones), atrayendo voluntades “ajenas”, que llegó la hora de jugársela por una mayoría propia en el Congreso.

Fieles, se requiere, que no flaqueen ante la primera amenaza de crisis. Y que sepan mantener el pulso firme en los momentos de zozobra, descartan que los habrá. Nada que no puedan hacer más que los propios. Y esos son los del PRO, razonan los más cercanos en San Juan a la biblia macrista. Ni los radicales, que siempre reclaman alguna clase de peaje por sus favores políticos. Ni mucho menos alguien que disponga en su foja de servicios algún paso peronista (ver capítulo Monzó).

Tanto descarta el PRO sanjuanino que se trata de un cargo indiscutiblemente asociado a la defensa del modelo político nacional que requiere ánimos convencidos, fundamentalistas del modelo, que ya han comprometido de palabra el cargo para alguno de los suyos. Hay nombres circulando, abundan en realidad, todos de indisimulable cercanía con Eduardo Cáceres, el mandamás macrista en la provincia que sólo consigue disciplina en su tropa íntima pero no logra sofocar rebeliones ni malestares de sus compañeros de filas.

El cacerismo, si se permite el neologismo, entiende que ésta es la chance de oro inigualable para extender sus dominios a una banca más en Diputados, sumada a la que ya tiene el abogado desde hace 5 años. Por eso piensan en un íntimo o una íntima, para que la cosa quede en casa.

Incluyendo en la operación a alguna buena voluntad de las propias que haya caído bajo fuego enemigo en alguna intendencia durante la provincial (que será previa y permitirá que los candidatos de la primera repitan en la segunda). Y que la comandancia pretenda premiar por su valor, además de la fidelidad que como se sabe es un requisito sine qua non.

El problema para Cáceres es que no todos en el vasto espacio de Cambiemos sanjuanino piensan igual que él. No es especialmente el espíritu de equipo lo que sobresale en una formación bien salpicada por procedencias y percepciones diversas. Además de intereses, claro.

Mención de oro en ese renglón para el basualdismo, la escudería local que comparte con el PRO su afinidad hacia el macrismo pero tiene vibraciones claramente distintivas. Entre otras cosas, dispone de los dos municipios más relevantes de los que se pueden ufanar los amarillos en la provincia: Santa Lucía y Rivadavia. Por consiguiente, también de los dirigentes: los intendentes Marcelo Orrego y Fabián Martín. Es natural que no aparezcan dispuestos a regalarle nada a nadie.

Ya han hecho sonar los tambores que anuncian interés por esa banca. Dirigentes que le apuntan hay de sobra, relacionados con las gestiones municipales y también del palo del propio Roberto Basualdo, quien se mantiene distante ma non tropo.

La novedad de la posible doble fecha para el calendario político provincial ha inspirado a muchos porque abre el escenario para que la banca de Diputados aparezca como anzuelo tentador para quienes cumplan funciones delicadas en el primer turno (el provincial), pero sin ganar.

Calculan todos con amplio margen de razonabilidad que la banca en Diputados está más cerca que ningún otro cargo relevante en juego en el 2019: debería ocurrir una catástrofe política para Cambiemos para que no ubique a ninguna de las tres bancas que se renuevan. Para que eso ocurra, el oficialismo local debe triplicarlo en votos. Difícil, puede ocurrir sin embargo.

Más difícil aparece para Cambiemos la disputa por la gobernación local, aunque nada está definido de antemano y a los partidos hay que jugarlos. Y en muchas intendencias en las que el macrismo aparece con chances, el requisito indispensable es que la fórmula a gobernador traccione en los departamentos. De todo este tablero se pueden desprender las fórmulas para ese ese apetecido asiento en Diputados, aunque parezca mentira.

El que más tracciona, y el que más piden los candidatos a intendentes en los municipios para la fórmula de gobernador, es Marcelo Orrego. Entonces, ¿Qué pasaría si el santaluceño exige sobre la mesa de Cambiemos como requisito para presentarse al cargo máximo con los riegos de no ganar, la posterior candidatura a diputado nacional?

Y si le hiciera asco a la doble postulación por la mancha que dejaría en un dirigente con futuro, pongámoslo así: ¿qué pasaría si la reclama no para sí mismo pero sí para un dirigente de su riñón? ¿Y si lo pide la gente de Fabián Martín, otro intendente que podrá toda la carne al asador en un municipio relevante como Rivadavia?

Independiente de lo que diga y haga Orrego, el basualdismo ya ha empezado a anotar en una libetita a los posibles postulantes para un cargo que no le piensan regalar a los macristas sanjuaninos. Hay algunos de renombre, otros menos conocidos pero que confían en la marca y en la potencia electoral del espacio, aún frente al PRO.

No habría que descartar al propio Rodolfo Colombo, un dirigente cuya pertenencia al basualdismo no está clara, sí lo está que recaló en el macrismo (en el que ahora reporta como funcionario) de la mano de la estructura de Basualdo. Número puesto para candidato en la Capital, con su partido Actuar y tirando en tándem con el sector de Cáceres en la interna amarilla. No es indiscutible: aparecieron hace poco algunos basualdistas dispuestos a competir con él. Y por si fuera poco, cabe también el viraje a una postulación como diputado nacional. A Colombo no le disgustaría para nada: un viejo sueño, tal vez más factible que su otro sueño en la Capìtal.

Y para cerrar el combo, los radicales sanjuaninos vieron la puerta entreabierta y entraron. Dieron el presente en el reparto de aspiraciones y amenazan con avanzar. ¿Quién puede negarle el derecho de soñar con el Congreso?

Aunque sea, para rosquear después. Total, siempre estará para definir la interna de las Paso. Ahh, que le sirvió a Cáceres para dar el gran salto, y que el presidente Macri decidió conservar tapándose la nariz.

 

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