Desde diciembre de 2007 que la estatua que recuerda a Leopoldo Bravo se levanta en una esquina privilegiada, en Ignacio de la Roza y Las Heras. Allí aparece el caudillo, que fue gobernador, embajador y senador nacional, además de una de las figuras más importantes del Partido Bloquista, con la mano en alto y mirando hacia el Centro Cívico. Nueve años después, ese monumento parece tener destino incierto con la creación de la Plaza del Bicentenario que oficiará de entrada al Teatro del Bicentenario. Por eso, Fernando y Alejandro Bravo, dos de los hijos de Don Leopoldo, se mostraron preocupados por el eventual traslado de la estatua. Tanto así, que este lunes motorizaron una consulta en Obras Públicas, por intermedio del diputado César Aguilar y, según Alejandro, les respondieron que lo van a dejar donde está y "que lo van a integrar la plaza”.
Los Bravo piden que no se traslade la estatua de Don Leopoldo
Los hijos del caudillo -fallecido hace 10 años- quieren que el monumento se quede donde se están haciendo las obras para la Plaza del Bicentenario.
El domingo, Fernando, durante su visita al programa Paren las Rotativas junto a Alejandro, dijo que "Nosotros quisiéramos que se quede adonde está ahora la estatua. Hemos visto que se están haciendo trabajos alrededor y no sabemos qué futuro tiene ese monumento. Para el día del aniversario de la muerte de mi padre íbamos a pintar la base y hacer unas mejoras, para hacer una ofrenda floral, pero desistimos, porque no sabemos qué piensan hacer con la estatua”.
"Nosotros vamos a impulsar pedidos de informes en el Concejo Deliberante de la Capital y desde Diputados para saber qué van a hacer con la estatua”, había anticipado Alejandro. Incluso preveían pedir una audiencia con el gobernador Sergio Uñac para saber qué planes hay con la estatua y gestionar que no se toque, ofreciendo también la mejora de ese espacio por parte de la familia. Con la respuesta de ayer, dijo el menor de los Bravo, se quedaron tranquilos.
En el plan de la Plaza de Bicentenario, según se informó hace unos meses desde el Ministerio de Infraestructura, figuraba el traslado de la estatua, pero las obras se empezaron sin tocarla. "Sería muy triste para mi madre –Ivelise Falcioni- que estando ella en vida y que entiende lo que pasa se traslade el monumento a mi padre”, había dicho Fernando.
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