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martes 7 de abril de 2026

JUSTICIALISMO

Interna del PJ: El delgado hilo a punto de cortarse

La concentración ultra K de Avellaneda versus el peronismo que impulsa a José Luis Gioja en la presidencia del partido se replica en Diputados con el tenso diálogo entre La Cámpora y el justicialismo ortodoxo. Días decisivos.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Por primera vez, en la acalorada historia de la interna peronista post derrota electoral, José Luis Gioja maneja la hipótesis de la ruptura. Para afuera seguirá levantando las banderas de la unidad. Pero en la intimidad comenzó a reconocer que la grieta –por utilizar una palabra de moda- parece insalvable.

De un lado están los peronistas ortodoxos que sostienen la candidatura del sanjuanino para encabezar el partido. Opositores a Mauricio Macri, pero conscientes de que hay que mantener los canales de diálogo abiertos, en procura de preservar la gobernabilidad en las provincias. Del otro lado están los ultra K, portadores de un mensaje mucho más confrontativo.

La demostración más visible de la división ocurrió el sábado 19 de marzo pasado, en Avellaneda, donde confluyeron en tono desafiante algunas figuras protagónicas del kirchnerismo duro, como la gobernadora santacruceña Alicia Kirchner y el ex jefe de Gabinete Jorge Capitanich. No se privaron de lanzar advertencias hacia los gobernadores y legisladores del peronismo que se muestran amistosos con la Casa Rosada.

Capitanich volvió a asomar, entonces, como eventual rival de Gioja por la conducción del Consejo Nacional del Partido Justicialista. Aunque eso está por verse. Pero detrás de esta expresión pública en Avellaneda, se esconde un correlato silencioso en el seno del bloque Frente para la Victoria de la Cámara de Diputados de Nación.

Allí, donde Gioja tiene su despacho y ocupa la Vicepresidencia Primera, el aire se corta con cuchillo. ¿Cómo está la relación del sanjuanino con Máximo Kirchner? Está. Y punto. Se saben ubicados en lugares distintos. Podría decirse que hay una cordial distancia, producto de la convivencia dentro del bloque, aunque nadie pueda arriesgar cuánto tiempo más se extenderá la unidad.

Gioja no se irá del Frente para la Victoria. Va a quedarse a defender el espacio. Y si hay ruptura, si resultara inevitable la fractura, que esta vez sean los kirchneristas duros los que deban abrir bancada aparte. Aunque el sanjuanino nunca condenó a Diego Bossio y el resto de los justicialistas que se apartaron apenas comenzó la nueva gestión, considera que se apresuraron. Que cometieron una torpeza.

El peronismo histórico, vinculado a las provincias y a los gobernadores, hoy tiene mayoría dentro del bloque Frente para la Victoria. Si los ultra K tensaran el hilo hasta que se corte, quedaría en evidencia la disparidad. Al menos eso calculan en el entorno giojista.

Pero no se cortó todavía, pese al tono elevado del acto de Avellaneda.  "Le decimos a los dirigentes del PJ que no vamos a resignar las banderas históricas del peronismo y si tenemos que dar la pelea interna, la vamos a dar porque tenemos las ideas y la militancia”, disparó Capitanich.

"Me siento dolida por la actitud de los diputados que ingresaron por el Frente para la Victoria y no respondieron a su pueblo”, lanzó la gobernadora santacruceña, para llamarlos "cobardes y acomodaticios”. Y remató: "Se está entregando la Patria”. No cabe acotar ninguna interpretación, ante semejante claridad.

Para el peronismo ortodoxo, lo exhibido en el acto de Coqui y Alicia fue "muy sectario”. Llamó la atención la ausencia del Movimiento Evita, que forma parte inequívoca del kirchnerismo. Tampoco estuvo Máximo y se tomaron nota de ello.

Pero sí estuvo Daniel Scioli, presencia que pudo sembrar algunas dudas hacia el sector de los justicialistas tradicionales. Sin embargo, lo asumieron como una formalidad tan breve como su discurso ante los micrófonos. Estuvo, habló y se fue.

La última semana de marzo habrá una respuesta tácita a esa cumbre de Avellaneda. Gioja y el sector que lo sostiene confluirán en Buenos Aires. No será un acto político con oradores ni movilización. Simplemente una concentración de todo lo que puede mostrar el espacio, desde mandatarios provinciales hasta legisladores de ambas cámaras del Congreso Nacional. Una foto será suficiente. Más que mil palabras.
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