Por Miriam Walter
El sanjuanino que es amigo de Fidel
Las confesiones y el anecdotario del jachallero Patricio Echegaray, que preside el Partido Comunista a nivel nacional desde hace 24 años y que dice que este año se retira. Por Miriam Walter.
Nació el Día de la Lealtad, pero se hizo comunista. Es jachallero y es conocido en toda Latinoamérica. Se codea con Fidel Castro y con Lula Da Silva, se abrazaba con Hugo Chávez y marcó un hito al entrevistarse en la selva colombiana con el fundador de las FARC. Patricio Echegaray preside el PC desde hace 24 años y dice que este año deja el cargo, contando sus recuerdos de utopía y revolución.
Cuando en Cuba estaba explotando la Revolución en 1959, Patricio era un niño, pero a través de su padre, un militante de la Unión Cívica Radical Bloquista y amigo de Federico Cantoni que se afilió al Comunismo en los años ’30 mientras estudiaba en La Plata, tuvo conocimiento temprano de la historia latinoamericana y mundial. Hijo de una maestra y el ingeniero, es el mayor de 5 hermanos, pero el único que abrazó la militancia. “Les tocó sufrir las persecuciones de mi viejo y mías. Tengo un fuerte mandato paterno con mi viejo, pero también tuve influencias de la avanzada del PJ, como Camus y la familia de mi esposa, los Espejo”, dice.
En la Universidad Nacional de Cuyo se afilió a la Juventud Comunista. “Ser del comunismo siempre fue ir contra la corriente, contra el macartismo, en virtud de la Ley Anticomunista estuve preso y perdí mi trabajo. Yo era secretario general del Partido Comunista en San Juan y cuando vine en 1973 a trabajar a Buenos Aires en la Coordinadora de Juventudes Políticas. Fue una experiencia única, la Coordinadora junto a la JP éramos las principales organizaciones”, recuerda. Por esa época, el jachallero también era secretario gremial de la CGT de los argentinos en San Juan, desde SOEME. Cursó hasta 4to. año de Ingeniería Química hasta que empezó la persecución.
A principios de los ’70 fue condenado dos veces por la Ley Anticomunista y estuvo bajo rejas dos veces, casi dos años en total, en el Penal de Chimbas. “En general me trataron muy mal al comienzo y después se empezó a relajar. Salí de ahí y me vine a Buenos Aires y seguí clandestino hasta 1984”, cuenta. Fue más de una década escapando de las botas. Se fue solo a Capital Federal y después se unió su familia. Ya se había casado y tenía dos hijos chicos. “El sistema era tomar muchas precauciones para que no fuese conocida la casa y cambiar de domicilio permanentemente. En el ‘77 se equivocaron de casa. Después me quisieron secuestrar en Ezeiza y huí, fue bastante cinematográfico. Me agarraron en el embarque y me desnudaron. Terminé escapándome desnudo en el avión”.
De la mano del Partido Comunista, además de llegar a ser diputado nacional, cumplió varias misiones internacionales. A Nicaragua, en plan solidario fue varias veces a principios de los ’80, como brigadista y en frente de lucha. La revolución sandinista lo recuerda bien, recientemente lo condecoraron por su colaboración: fue el único argentino homenajeado junto a figuras como el presidente uruguayo José Mujica.
A Colombia fue a fines de los ’80, marcando un hito al entrevistarse con el comandante y cofundador de las FARC, Manuel Marulanda. “Fuimos junto con Ramiro Vázquez, que había sido el jefe de las guerrilla de las FARC en El Salvador, y fue una aventura maravillosa. Es un libro que tengo que escribir todavía. Fue un periplo de 4 ó 5 meses, un recorrido de cientos de kilómetros al interior de Colombia, la mayoría caminando. Después de un combate, encontramos a Marulanda y nos quedamos 10 días charlando con él. Yo tenía la responsabilidad de llevarle la idea de producir reuniones de las fuerzas revolucionarias de partidos comunistas y de proponerle que se hiciera concejal por Fidel Castro. Marulanda era apasionante, había entrado a la selva a los 16 años y no había vuelto a salir, llevaba 40 años en la guerrilla. Después fui a hablar con Fidel y volví a darle un mensaje; estuve yendo y viniendo durante todo el proceso de paz”, asegura.
El jachallero dice que con Fidel tiene “una relación de partido a partido”. Se han visto muchas veces y trabajaron juntos en las conversaciones de paz con Colombia. “A mí me cuesta mucho decir que soy amigo de Fidel, yo lo admiro muchísimo”, dice. La última vez que lo vio fue hace dos años, cuando el cubano le pidió al sanjuanino que le dé saludos a Cristina.
Su mandato como secretario general del PC se vence a fin de año y dice que es el último: “En el partido hay una camada de cuadros jóvenes. Creo que para mí, está bien ya”.
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