Por Miriam Walter
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Fotos: Diario de Cuyo
Adiós a una gestión en llamas
Ese lunes 26 de agosto de 2002, hace 10 años, la Cámara de Diputados por 16 votos contra 6 suspendía en sus funciones a Alfredo Avelín en medio de un conflicto financiero, político y social inédito en San Juan. Ese día, al mismo tiempo que el bloquista Wbaldino Acosta asumía interinamente y los gremios aceptaban abandonar momentáneamente los paros con los que habían mantenido en vilo la Provincia durante semanas, el cruzadista rompía en pedazos la notificación sobre su desplazamiento en Casa de Gobierno diciendo “esto es un asalto al poder”. Fue el principio del fin para esa explosiva gestión, que se completó con la destitución efectiva de Avelín, el 24 de septiembre de 2002, culpado de administración deficiente y negligente y de no garantizar el derecho a la salud y a la educación.
El triunfo superó los propios cálculos de la Alianza. No sólo significó que la coalición le arrebató el primer gobierno de la provincia al Justicialismo sino que además se constituyó en el primer gran triunfo de la Alianza como coalición en el país y una estocada para el menemismo, en la antesala de las presidenciales de octubre. El día anterior a los comicios locales, el radical Fernando De la Rúa en Córdoba les dijo que se apuraran en armar algo parecido a lo de San Juan con miras a las próximas elecciones. Y tan contento estaba con San Juan que apenas cerradas las urnas apareció sorpresivamente en Las Chacritas junto a Chacho Álvarez: “San Juan nos muestra el camino”, dijo el radical con una sonrisa de oreja a oreja. En el PJ, también se vio el shock: “Hemos cometido el error de subestimar que enfrente estaban todos contra el Justicialismo, ha habido un voto bronca”, analizó José Luis Gioja, en ese entonces senador.
Avelín, pese a la crisis en el país, superó su primer año de Gobierno, pero su imagen empezó a caer estrepitosamente al compás de las movilizaciones de estatales por falta de pago de sueldos y una complicada relación con la Nación. El cruzadista responsabilizaba a Eduardo Duhalde de no enviarle la coparticipación por no haber firmado el sanjuanino una serie de leyes como la de subversión económica y la ley de quiebra, en virtud de sus principios nacionalistas.
En 2002, tras haberse rechazado ese año 3 pedidos de juicio político, el cuarto fue aceptado por Diputados, en el fragor de una provincia paralizada y en crisis, que días atrás había reunido a 15 mil personas en la Libertador pidiendo que Avelín se vaya. El 26 de agosto, la Sala Acusadora de la Cámara lo suspendió, tras la lectura de los dictámenes que tomó 5 horas y media, con largas alocuciones de los entonces legisladores Tulio del Bono (Frejusde), Delia Pappano (UCR) y Nélida Monserrat (PB). Luego se consiguieron los 16 votos para desplazarlo momentáneamente al cruzadista del cargo, quien sólo fue defendido en el recinto por Rubén Miranda (PSP), Diego Seguí (UCR), Benito Ortíz (UCR), Héctor Arias (Frente Grande), Alicia Etcheverry (CR) y Talal Quintar (CR).
Acosta ya había anunciado días atrás sus primeras medidas como interino, siendo la meta central salir a buscar plata para los sueldos. Junto al entonces ministro de Economía Enrique Conti, fueron a tocarle la puerta al ministro Roberto Lavagna en la Rosada, pidiendo 60 millones de pesos para comenzar a hacer funcionar la Provincia y tratando de pulir la relación política con la Nación. Consiguieron 50 millones, en cuotas y con condiciones. Mientras tanto, el suspendido Avelín seguía atendiendo enfermos en su consultorio. Así esperó la decisión de la Sala Juzgadora de Diputados, donde se consiguieron los dos tercios de los votos para destituirlo, declarándolo culpable en tres de los cuatro cargos que pesaban sobre el cruzadista, pero sin inhabilitarlo ni enviar su caso a la Justicia.