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jueves 30 de abril de 2026

Interna política

La pelea detrás de la pelea entre Ana María y el resto

La solicitada de los concejales de Rivadavia con el reclamo público a los diputados que viven en ese departamento hizo tambalear la relación de la intendenta con el Frente para la Victoria. En el fondo, la movida municipal fue dirigida a una sola figura, con nombre y apellido. Por Daniel Tejada.
Por Redacción Tiempo de San Juan

 

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan


Sorprendió la solicitada de los concejales de Ana María no tanto por su contenido como por la forma. En Casa de Gobierno sabían de la disconformidad de la intendenta de Rivadavia por la escasez de fondos municipales en el Presupuesto 2013. Incluso estaba en vías de solución esa diferencia, tras una serie de reuniones reservadas. La publicación del reclamo en el diario del domingo cayó como un baldazo de agua fría. Y la catarata de críticas para la jefa comunal brotó desde todo el arco oficialista.
Los dirigentes que tienen su base territorial en Rivadavia hicieron fila para cuestionar a la intendenta por todos los medios posibles. A saber: los ex intendentes Elías Álvarez y Jorge Salvador Abelín, el diputado departamental José Amadeo Soria y sus colegas de la Legislatura Roberto Correa y Cristian Morales… La lista sigue.
“Yo he tenido muy buena respuesta del gobernador, del ministro (de Hacienda, Francisco Alcoba) y de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados”, aclaró Ana María consultada por Tiempo de San Juan.
Así salvó la relación y ahuyentó los fantasmas que empezaron a agitar algunos socios del peronismo rivadaviense, que interpretaron la movida de los concejales como una orden de la intendenta para comenzar a abrirse camino por fuera del Frente para la Victoria, en el umbral de las elecciones legislativas de 2013.
Resulta cuanto menos curioso que, habiendo tenido “muy buena respuesta” del propio José Luis Gioja y la cadena de mando que maneja las finanzas públicas, Ana María haya liberado a los concejales –propios y ajenos- para hacer la publicación, aún a sabiendas del impacto político que tendría.
Para disipar las especulaciones, en el entorno de la intendenta señalaron a un solo dirigente como el desencadenante del malestar: José Amadeo Soria. Aunque su nombre apareció camuflado entre los demás en la solicitada de la polémica, el diputado departamental fue el motivo del enojo de Ana María.

La trama

Antes de finalizar su gestión como intendente de Rivadavia, en diciembre de 2007, Soria ingresó a planta permanente a unos 214 contratados. Desde entonces se los llamó “planta permanente no reconocidos”, porque la provincia nunca los contó como salarios a la hora de las remesas para el municipio.
Elías Álvarez respetó esos ingresos y recibió ayudas extraordinarias para poder solventar la carga salarial extra, según dijo una fuente municipal. Pero sufrió los embates sindicales por el carácter precario de esos puestos de trabajo. En 2012 Ana María dispuso el blanqueo de los 214, que prácticamente duplicó la planta permanente del municipio. Según una fuente de su entorno, tenía el visto bueno del ministro de Hacienda Aldo Molina para acomodar los números del presupuesto 2013. Pero Molina dejó la cartera para asumir la vocalía permanente del Tribunal de Cuentas y llegó Alcoba a la jefatura de Hacienda, sin conocer el acuerdo político preexistente.
Para Ana María fue sorprendente el número asignado en el reparto municipal del presupuesto aprobado el jueves pasado por la Legislatura, porque no incluía los 214. La situación se tornó desesperante. El déficit fue calculado inmediatamente: 14 millones de pesos al año.
La intendenta le hizo el planteo a Gioja, al presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Javier Ruiz Álvarez; y al ministro Alcoba. Con los tres tuvo una buena recepción y la promesa de que habrá ayuda adicional, más allá de los números fríos del presupuesto 2013.
¿Y Soria? Off the record acusaron al diputado departamental de haberse hecho a un lado del reclamo rivadaviense y haberse ausentado del municipio durante todo el primer año de gestión de Ana María, a punto tal que se quedaron sin un portavoz en el recinto legislativo en un tema tan sensible como el reparto de fondos.
El razonamiento del entorno de la intendenta fue el siguiente: si no había voz propia en la Legislatura, había que hacerse escuchar de alguna otra manera, y la solicitada en el diario del domingo fue la modalidad escogida. Aunque parezca difícil pensar en una movida semejante sin el aval de Ana María, aseguran que fue decisión de los concejales.
En la junta departamental del Partido Justicialista no le creyeron. “Ella manifiesta ser peronista pero por otro lado deja muchas dudas con actitudes como estas. Si respetara la conducción del gobernador Gioja sería otra cosa”, afirmó una alta autoridad de ese órgano partidario, con el resguardo del off the record.
Sin embargo, la instrucción fue clara acerca de evitar la ruptura con Ana María, porque hay un proceso electoral muy próximo –las legislativas 2013- y como repitió Gioja hasta el cansancio: “Nadie sobra”.
Dentro del peronismo rivadaviense quedaron heridas sin cicatrizar desde la interna de agosto de 2011, cuando el entonces intendente Álvarez fue derrotado por la ex líder de UDAP. A posteriori hubo una tarea de pacificación que nuevamente se vio amenazada por el episodio de la coparticipación. Habrá que intensificar los cuidados y reparar las grietas.

Semana de críticas

“Ana María nos debería haber llamado antes de publicar una solicitada”, dijo visiblemente molesto José Amadeo Soria, abriendo el fuego contra la intendenta de Rivadavia esta semana. Pero no fue el único en responder.
“Está apretando mediante los medios”, afirmó el ex intendente Elías Álvarez, eterno rival de Ana María López de Herrera desde la interna de agosto del año pasado, cuando la ex dirigente sindical ganó la candidatura del Frente para la Victoria.
“Al Concejo Deliberante lo maneja la intendenta”, agregó el ex jefe comunal de Rivadavia Jorge Salvador Abelín, quien también consideró que la solicitada fue una acción equivocada “en tiempos de diálogo”.
“Lo de Ana María es una chicana política”, apuntó el diputado justicialista Cristian Morales, referente de la JP en San Juan, también mencionado en la solicitada como uno de los legisladores que vive en Rivadavia y por lo tanto le cabría el deber de pedir más coparticipación para el departamento.
“Las puertas siguen abiertas”, dijo contemporizador el presidente de la junta departamental del Partido Justicialista en Rivadavia, Moisés Lara.


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