Mientras su hija almuerza y se prepara para ir a la escuela, Vanina Castellino no puede ocultar su dolor. Las lágrimas caen fácilmente mientras habla de Tiziano, su primer hijo, al que vio con vida por última vez el 17 de enero último, antes de ir a trabajar a un local de comidas de Libertador y Urquiza. Aquel día se suponía que debía ser como cualquier otro: después de cumplir con su jornada laboral, tenía que volver a su casa para reencontrarse con sus dos pequeños. Sin embargo, aquella rutina se vio interrumpida por una llamada que jamás pensó recibir.
Una madre que llora a su hijo y que aún pide respuestas: "Lo mataron como a un perro y se escondieron todos"
Vanina es la mamá de Tiziano, el chico de 13 años que en enero pasado murió tras caer al Canal Benavídez. La mujer, que vive junto a su hija en el barrio Aramburu, apuntó contra los padres de los niños que presuntamente empujaron al menor al agua y contó cómo es su vida hoy, con una tristeza infinita y rebuscándosela vendiendo conservas.
"Yo estaba trabajando. Mi compañero viene y me dice ‘fijate tu celular porque está sonando mucho’. Cuando lo agarro, leo un mensaje que dice ‘venite ya a la casa, porque tu hijo cayó al canal y lo han cercado’. Desde entonces, pasé más de cinco horas sin saber nada de él. Nadie me daba respuesta. Hasta que finalmente me dicen que habían encontrado su cuerpo. Mi mundo se vino abajo", cuenta la mujer.
A casi cuatro meses de aquella noche, su vida está atravesada por la incertidumbre y el dolor. El caso aún no tiene una respuesta clara. La investigación pasó al fuero de Menores y se tramita bajo secreto de sumario, en medio de versiones contradictorias sobre lo ocurrido: la hipótesis más fuerte apunta a que habría sido empujado por otros menores. “Hasta ahora no se sabe nada. No me dejan actuar como mamá, ni siquiera poner un abogado por mi cuenta porque ellos son menores. Es muy triste todo lo que ha pasado”, expresa.
Vanina también cuestiona cómo se fue desarrollando la investigación. Asegura que fue ella misma quien tuvo que acercar testigos y reconstruir parte de lo sucedido. “Me mandaron a buscar testigos, a ver si había cámaras. Ese trabajo no era mío, sin embargo, lo hice”, sostiene.
El relato sobre lo ocurrido esa tarde se repite como una herida abierta. “Nadie me decía nada. En la Comisaría 27 estuve más de cinco horas sin respuestas. Yo ya presentía lo peor. A la una y media de la mañana me entregan el cuerpo de mi hijo”, recuerda. Además del dolor, enfrenta el juicio social. “Todo el tiempo era ‘¿dónde estaba la mamá?’. Yo no soy una mamá perfecta, nadie lo es. Ese día yo estaba trabajando, a mí me llaman mientras yo trabajaba. Yo a ellos los dejaba en mi casa, donde vivo con una tía. Pero Tiziano no era un chico de meterse a los canales, le tenía pánico”, explica. Y agrega: “Y después me dicen que lo tomara como un juego de niños. ¿Cómo va a ser un juego?”.
Sobre lo que pudo haber pasado, ella lo tiene claro. “A mí me dijeron que lo empujaron. Y yo conozco al hijo que tengo, él no se tiraba al canal. Nadie se tira con zapatillas y ropa. Eso es mentira”, señala una y otra vez. También cuestiona el silencio de quienes estaban con Tiziano ese día: “Ninguno vino a tocar la puerta. Se escondieron. Mi hija se enteró en la plaza que su hermano había muerto. ¿Cómo le dicen algo así a una nena?”.
El dolor la acompaña todos los días. Vanina vive en el Barrio Aramburu, donde también, incluso, el único menor que fue llamado a declarar. “Los veo a los chicos pasar como si nada. Es muy duro. A mí hasta me pusieron una perimetral y no conozco ni la cara de los padres. Ninguno se acercó a darme ni siquiera el pésame, nadie me vino a decir algo”, cuenta.
Mientras tanto, intenta sostener a su hija y reconstruir sola, a pulmón, una vida sin su hijo mayor. “Yo estoy mal. Todo esto es muy triste. Al principio hacía de cuenta que él todavía estaba. Ahora lo voy procesando, pero trato de estar fuerte por mi hija. Éramos nosotros tres, ahora somos dos.
A eso se suma el peso de las críticas: “Se me ha acusado de querer lucrar con la muerte de mi hijo. Me dijeron cosas horrorosas en redes. Imaginate que yo me tengo que ir ahora de mi casa por la suba del alquiler y nadie vino a decirme ‘¿necesitás algo?’. Yo me la rebusco día a día. Vendo conservas. Siempre fui sola, sola vi crecer a mis hijos. Ahora me encantaría tener un trabajo fijo, estoy buscando porque tengo a mi nena. La verdad es que estoy atravesando una situación muy dolorosa”.
“Tiziano era un niño hermoso, bueno, sin maldad. Jugaba con todos. Cómo habrá sido que hasta sus maestros y compañeros fueron al velorio”, recuerda.
Mientras intenta reconstruir su vida, Vanina lo único que pide es una respuesta. “Yo sé que a mi hijo no me lo va a devolver nadie, pero quiero saber qué le pasó. Nada más que eso, Me lo mataron como a un perro y se escondieron todos", expresa la mujer.