La intriga era qué pasó. Por qué el auto se salió de la calle e impactó contra ese árbol al costado de la calle Zapata. Y lo que no revelaron las pericias ni los testigos, salió del informe toxicológico: el análisis de sangre al cadáver del conductor que murió trágicamente en 9 de Julio la semana pasada, demostró que tenía más del triple de alcohol de lo permitido.
Revelan el misterio: el muerto de la tragedia de 9 de Julio tenía más del triple de alcohol de lo permitido
Eso explicaría lo que originó el accidente del martes 14 de este mes, pasadas la 0 hora. Lo que pudieron establecer el ayudante fiscal Leonardo Arancibia y el fiscal Adrián Riveros, junto con la Policía, fue que Ricardo Tomás Cortez Ortiz -la víctima- minutos antes había ido a dejar a su hija de 2 años a la casa de su expareja en la villa cabecera de 9 de Julio.
En teoría, volvía solo en dirección a su casa en Santa Lucía. Primero no se entendía entonces por qué transitaba de norte a sur, o sea en sentido contrario al destino al que tenía, cuando sufrió el accidente. Después eso se aclaró con el testimonio de su expareja. La mujer contó que a los pocos minutos que se marchó, Cortez Ortiz le mandó un mensaje y le comunicó que estaba volviendo porque se había olvidado de llevar ropa y un calzado.
Aun así, eso no terminaba de explicar lo sucedido. Y es que las pericias señalaban que el auto Volkswagen Gold Trend –que venía de norte a sur- se cruzó de carril, salió a la banquina y se estrelló contra un gran eucalipto sobre el margen este de la calle Zapata, a 200 metros del empalme con ruta 155. Esto fue en proximidades de la villa de 9 de Julio.
El choque fue tremendo, al punto que el motor salió despedido de la carrocería del auto, cayó a un desagüe y desató un incendio en los pastizales. El coche mientras tanto dio un trompo y quedó atravesado en sentido contrario sobre el pavimento. Para entonces, Ricardo Tomás Cortez Ortiz ya estaba muerto producto de los múltiples golpes que sufrió en el tórax y el abdomen pese a que llevaba puesto el cinturón de seguridad.
No encontraron testigos directos del accidente. Tampoco hallaron rastros de otro vehículo. Es decir, todo indicó que el hombre chocó solo. La pregunta rondaba en qué motivo que perdiera el control de su vehículo.
El informe toxicológico señaló que el cadáver de Cortez Ortiz tenía un nivel de 2.1 gramos de alcohol por litro de sangre, señalaron fuentes judiciales.
Eso se supo ahora. El informe toxicológico señaló que el cadáver de Cortez Ortiz tenía un nivel de 2.1 gramos de alcohol por litro de sangre, señalaron fuentes judiciales. Esto significa que llevaba más del triple de alcohol de lo permitido legalmente, que es 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre.
Por esa cantidad de alcohol, su estado de ebriedad era grave, explicó un funcionario judicial. A ese nivel, una persona pierde los reflejos y padece alteración de todos sus sentidos. Lo conclusión que sacan los investigadores es que el conductor perdió el control de su vehículo por el propio estado de embriaguez.