El tatuador chimbero acusado de violar serial y detenido en 2020, comenzará a ser juzgado desde el próximo lunes en Tribunales. En principio estaba sospechado del ataque a siete chicas, pero sólo responderá por tres casos.
Presunto violador serial: un tatuador sanjuanino a juicio por los ataques sexuales a tres chicas
Emilio Sebastián Fernández, de 35 años, está preso desde el 30 de abril de 2020. Los policías de Subcomisaria de Médano de Oro lo detuvieron en una casa de esa zona de Rawson tras permanecer varios días prófugo. Hasta la actualidad, se encuentra preso en el penal de Chimbas. El juicio en su contra empezará el próximo lunes en la Sala I de Tribunales y será presidido por el juez Víctor Muñoz Carpino.
La fiscal de cámara Marcela Torres atribuye a Fernández los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, abuso sexual con acceso carnal y abuso sexual gravemente ultrajante. Entre sus víctimas está su expareja y dos chicas que eran adolescentes cuando sufrieron los presuntos abusos sexuales. Los casos fueron denunciados en 2020, pero ocurrieron entre 2014 y 2016 y en principio se dijo que serían siete sus víctimas, pero al final será juzgado por tres hechos.
Uno de los casos tiene como víctima a la exnovia de Fernández, o Emilio Cozzi –tal como se presentaba en ocasiones-. Ese presunto ataque sucedió la noche del 21 de enero de 2016. El tatuador le hizo escena de celos, la golpeó y la encerró en su casa en Chimbas. Después la encadenó en una cama y la mantuvo desnuda por varias horas. Ella logró huir más tarde, con una cadena en una muñeca, y pidió ayuda en la Subcomisaria Cipolletti.
Hay una chica, que tenía 16 años cuando sufrió el abuso sexual, que contó que fue engañada por Fernández con un concurso por Facebook en el que sorteaba un tatuaje. Denunció que le escribió y éste le contestó que se había ganado el tatuaje. Esa adolescente había concurrido con su papá, pero el tatuador obligó a que se retirara para que quedaran solos.
Una vez que estuvieron solos, ordenó a la chica que se quitara la remera y el corpiño. Le hizo el tatuaje en el pecho, pero después la sometió sexualmente mientras ella permanecía recostada en el sillón y le sacó foto, según la acusación.
Otra que denunció a Fernández es una joven, de 16 al momento del ataque, que aseguró que también cayó en la trampa del sorteo, pero por la colocación de piercing. Ella concurrió a su estudio y ahí el tatuador comenzó con insinuaciones y palabras obscenas. Además, le ofreció regalarle un tatuaje. Ella aceptó. El problema fue que después le dijo que tenía que “pagarle” con sexo. De hecho, la obligó a tener sexo en el baño de su local, según la acusación fiscal.