Quince mil pesos. Eso es lo que debe pagar, como parte de la condena, el pocitano que se quiso hacer el “stripper” con sus vecinas y recibió una brutal paliza el domingo pasado. De esta forma zafó de ir preso, aunque él ya tuvo su castigo por cómo le quedó la cara tras la golpiza.
Paliza y condena: mira cómo le quedó la cara al pocitano que se hizo el stripper con las vecinas
Marcos Pereyra compareció este jueves en Tribunales. Los abogados Claudio Vera y Darío Caparros -sus defensores- y el fiscal Miguel Gay firmaron el juicio abreviado y acordaron la máxima pena estipulada por el delito de exhibiciones obscenas, que consiste en una multa en 15 mil pesos. Fue así que el juez de garantías Rodolfo Figuerola refrendó el acuerdo y castigó al empleado minero con esa suma de dinero.
También dispuso medidas cautelares, como prohibirle acercarse a las denunciantes, y ordenó que se inscriba y participe del taller de Nuevas Masculinidades dictado por el Estado, cuyo curso sirve para cambiar las conductas de los hombres con respecto a la discriminación y la violencia de género.
Pereyra terminó con el rostro desfigurado y con golpes en otras partes del cuerpo a raíz del escándalo que desató el domingo último en un consorcio de departamentos ubicado en la calle 11, frente a la sede del INTA, en Pocito. No está claro si esa noche se encontraba ebrio o bajo los efectos de alguna otra sustancia. Lo cierto es que se desnudó y llamó a la puerta a su vecina, quien se encontraba con una amiga en su departamento.
“Quiero hacer de stripper con ustedes, gratis”, les dijo, según la denunciante, quien quedó paralizada al ver al hombre complemente desnudo. “Me quede helada del miedo, no sabía qué hacer. Estaba como drogado. Y ella (por su amiga) me dice que le cierre la puerta y yo pegué el portazo”, relató una de las denunciantes. Ahí mismo llamaron a la Policía. Sin embargo, Pereyra supuestamente se marchó de ese departamento y fue a molestar a otra vecina, una anciana de 82 años. Esta otra mujer también se encerró y empezó a gritar.
Minutos más tarde aparecieron dos o más hombres, no se sabe con certeza si son familiares de las denunciantes, y agarraron a golpes a Pereyra para darle un escarmiento. Le propinaron una tremenda paliza que le dejó los ojos morados y moretones en distintas partes del cuerpo, además de que le destruyeron el departamento. También arribaron los policías de la Seccional 7ma, que tuvieron que proteger al empleado minero para que no le siguieran pegando y lo llevaron preso.