Luciana Teresita Bustos Sánchez, la joven científica del CONICET condenada a perpetua por homicidio agravado por el vínculo en perjuicio de su amigo Marcelo Amarfil, durante toda la investigación y el juicio en su contra (algo que duró más de un año) se mostró siempre de una forma. Fría, sin gestos, mirando hacia un punto fijo, sin hacer muecas o por lo menos, llorar. Siempre se mostró inmutada, hasta cuando conoció que iba a ser condenada a perpetua este lunes.
Luciana Bustos, la científica del CONICET condenada a perpetua por asesinato, imperturbable de principio a fin
Cuando empezó a ser investigada se mostró sonriente y con miradas cómplices con su pareja. Después solo fue un gesto frío y mirando fijo a un punto. Mirá cómo recibió la noticia cuando era condenada a perpetua.
Fue un 19 de enero cuando a Luciana Bustos se la vio de otra manera. En la audiencia de formalización se mostró fría, pero sonreía. Se lo hacía a su pareja que estaba sentada presenciando la audiencia contra ella. Desde ese día quedó presa y no salió más de la cárcel.
Pero ahí todo cambio, todas las audiencias posteriores contra Luciana Bustos se mostró sería, sin hacer ademanes de lo que hablaban sobre ella y solo se limitó a escuchar y responder algún dato si es que algún juez se lo preguntaba. Siempre sostuvo su postura y a pesar de los constantes flashes sobre ella de los diferentes medios, nunca faltó el respeto. Miraba poco a las partes y las otras personas que estaban en la sala no existían. Sus ojos estaban en un punto fijo observando una pared, un pilar o un mueble.
Durante el juicio fue igual, pero ahora sentada al lado de sus abogados. Todo el juicio estuvo sentada a su lado y solo compartía una que otra frase con su abogada al oído. Sus familiares estuvieron durante el juicio, pero ella interactuaba poco con ellos (tampoco tiene permitido hacerlo).
Al fin del debate, en la declaración de ella, se conoció otra gesticulación de su parte. Lloró ante el tribunal, ya que ella manifestó que había sido víctima de abuso y que solo se defendió. “Era mi vida o la de él”, supo decir en la audiencia. Mirá su declaración:
Finalmente, el lunes se conoció la sentencia contra ella. En un primer momento se la declaró culpable del delito de homicidio agravado por el vínculo, delito que solo podía ser condenada a perpetua. Formalmente, se hizo la audiencia de determinación de pena y tras varios cuartos intermedios, los jueces decidieron por unanimidad condenarla a la pena máxima. Ella no hizo mueca al escuchar estas fuertes palabras, solo se limitó a mirar a los jueces que estaban frente a él. La policía la esposó y la sacó de la sala tras conocerse el fallo.
Esto no termina aquí. La defensa a cargo de los abogados Salinas y Olivera manifestaron que siguen fuertes con su postura y luego de conocerse los fundamentos, impugnarán la condena ya que dicen que Bustos actuó en legítima defensa.