Si bien se estimaba que la causa por violencia de género contra Eduardo Cáceres había quedado a un paso de ser cerrada, ya que la fiscalía había desistido de la acción penal, la querella insistió con su postura y logró que un tribunal superior revisara el fallo. De esta manera, el expediente judicial pasó a manos de la Cámara de Apelaciones y por tanto será allí donde todo se definirá.
La causa contra Cáceres resurgió y quedó en manos de un tribunal superior
El dato interesantes es que, en caso de tomar acciones al respecto, el fiscal de Cámara que se haga cargo del tema lo tendrá que hacer a contrarreloj, ya que queda sólo un mes para que la causa prescriba. Así lo detalló Diario de Cuyo, en su edición impresa, donde indicó que la Sala II de ese tribunal será la que intervendrá.
Por el momento se desconoce cuál de los tres fiscales será el que participe, teniendo en cuenta que dos de los tres funcionarios del Ministerio Público intervinieron en la causa. En primera instancia, Daniel Galvani había sostenido la acusación cuando el ex diputado fue procesado por lesiones leves agravadas por el vínculo.
Luego, fue Silvina Gerarduzzi quien avaló la resolución de la fiscal Yanina Galante que había solicitado el sobreseimiento. En ese caso, Marcela Torres podría ser la elegida para resolver la cuestión que tiene fecha de caducidad y esa es el próximo 4 de diciembre, según consignó el medio. Ese plazo podría extenderse, si así lo consideran las autoridades.
El juez de la Unidad Conclusiva de Causas, Carlos Lima, lo había sobreseído tras el pedido de Galante. Hasta ahí, se especulaba con que la causa se cerraría. Sin embargo, la denunciante, Gimena Martinazzo, como querellante, apeló la sentencia y llevó la contienda judicial a un paso más.
El surfeo de la causa por los despachos judiciales
Galante solicitó el sobreseimiento, luego de tomar contacto con la causa y de analizar las pruebas que recientemente se habían incorporado. Antes, la Sala II de la Cámara de Apelaciones (integrada por los jueces Maximiliano Blejman, Juan Bautista Bueno y Silvina Rosso de Balanza) había confirmado el procesamiento por lesiones leves agravadas por el vínculo. Sin embargo, las pericias de parte que adhirió la defensa cambiaron el panorama.
Fuentes allegadas indicaron que la fiscal revisó el expediente de punta a punta y detectó inconsistencias en las pruebas contra Cáceres, por lo que no pudo sostener la acusación y desistió de la acción penal. "Esas nuevas pruebas pusieron en crisis al Ministerio Público", agregaron las fuentes tribunalicias. Así, la funcionaria, en lugar de pedir el requerimiento de elevación a juicio, optó por el sobreseimiento.
Por todo ello, el caso pasó a manos de la fiscal de Cámara Gerarduzzi, quien también estudió los hechos y las pruebas recolectadas durante la etapa de instrucción y avaló la solicitud de su colega. Lo que vino después fue la intervención del juez Lima, quien sin oposición de ninguna parte, no tuvo más remedio que dictar el sobreseimiento.
Cáceres había sido procesado por el juez del entonces Cuarto Juzgado Correccional Federico Rodríguez (en el sistema de justicia viejo) y ese dictamen fue apelado por la defensa del exdiputado, por lo que recayó en la Cámara Penal. Finalmente, cuando bejó nuevamente al juzgado y se corrió vista a la fiscal, la historia dio un giro inesperado y las dudas pesaron más que las certezas.
El 25 de noviembre del 2020, la entonces vicepresidenta del Pro en San Juan denunció por violencia de género al ex legislador nacional y referente del macrismo local. Ambos eran pareja política y también sentimental, por lo que a partir de ese vínculo se desató la disputa entre ellos. Martinazzo hizo pública la acción legal a través de sus redes y el caso estalló.