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sábado 21 de marzo de 2026

Flagrancia

Empresario bolichero golpeado por barras: la fiscalía pidió 7 años de prisión para los tres, la defensa condena solo para uno

Para fiscalía está comprobado que los tres acusados fueron enviados para golpear a Juan Manuel Salvalaggio. Para la defensa no actuaron los tres, y el que solo “le dio una piña bien puesta” a Salvalaggio fue Rivero pero defendiéndose de los insultos que el bolichero le hizo.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Este miércoles se llevaron a cabo los alegatos en el juicio contra, Carlos Daniel Ledesma, Mariano Ariel Rivero y Brian Emanuel Espinoza, los tres barrabravas de Racing acusados de propinarle una golpiza al empresario bolichero Juan Manuel Salvalaggio. La fiscalía fue firme en su acusación y solicitó la pena de 7 años de prisión efectiva para los tres acusados de ser coautores del delito de lesiones graves triplemente agravadas, por la alevosía y ensañamiento, por la premeditación de dos o más personas y por ser cometida por un precio o una promesa remunerativa. La defensa por lo contrario puso en duda la supuesta autoría de los tres acusados, y por tal razón pidió que Espinoza y Ledesma sean absueltos por el beneficio de la duda y que se lo sentencie a 6 meses de prisión condicional a Rivero por lesiones leves.

Las últimas palabras de los acusados serán el próximo viernes y se espera que también se de a conocer la resolución de la jueza María Gema Guerrero.

Para el fiscal Alberto Martínez de Flagrancia ha quedado acreditado que los tres barrabravas actuaron juntos y que el fin era golpear a Salvalaggio. “Fue un ataque inesperado y a traición. No sabía quiénes eran, no los esperaba”. Para esta parte ha quedado acreditado que Rivero se comunicó con Mario Giraudo, alias “Mario Bufet” haciéndoles este pedido. Entre los mensajes que se enviaron, Rivero habría recibido tres fotos de Salvalaggio para que sepan a quién tenían que ir a buscar.

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Para el MPF, los tres se dirigieron hacia el Edificio Santa Fe y cometieron el hecho. “Ellos ven a Salvalaggio y empiezan a golpearlo directamente. Hay dos testigos (una pareja) que ven que le pegan”. El fiscal agregó a este alegato, que uno de esos testigos también afirmó que Espinoza hacía de “campana” en la puerta del edificio.

El fiscal Martínez y su ayudante siguieron sosteniendo sobre la comunicación que había con Mariano Tomsig -ahora investigado como autor intelectual de este ataque-. Estos durante el juicio hicieron escuchar los audios que sustentan la teoría de que hubo un plan para agredir a Salvalaggio. Incluso dijeron que los agresores lo vigilaron, que el empresario –en referencia a Mariano Tomsig- concurría a un gimnasio ubicado a metros del edificio donde vive la víctima y supuestamente les pasó información a los barrabravas.

Salvalaggio tuvo la posibilidad de decir sus últimas palabras este miércoles, pero no se hizo presente en Flagrancia.

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Para la defensa a cargo de César Jofré dijo que no fue así, es más manifestó “Parece que estuvimos en dos juicios diferentes”, mirando a fiscalía. La teoría que tiene esta parte es que no actuaron los tres. Entre las pruebas que se dieron a conocer es un video que se ven parte del cuerpo (las piernas). Ellos manifiestan expresamente que rol tuvo cada uno ese día que ocurrió el presunto ataque contra Salvalaggio.

Rivero es el que encara a Salvalaggio para hacer la cobranza. El abogado defensor dijo expresamente, que Rivero lo encaró y que el empresario le respondió de manera prepotente. Por tal razón, Rivero le dio una trompada. “Fue una piña bien puesta y nada más”, dijo en su alegato Jofré. Con respecto a Ledesma, dijo que él solo los separó y que Espinoza nunca estuvo ahí. “Espinoza no aparece en el lugar”.

Por este argumento, el único culpable en el hecho es Rivero. Admite que golpeó a Salvalaggio pero porque se estaba defendiendo. Asegurando que los sus clientes no son barrabravas, ni sicarios. “Los tres se quedan quietos con un policía. ¿Esos son los sicarios? Hasta lo que yo sé, los sicarios no van caminando a buscar a alguien, no van de ojotas, ni menos atacan a las 6 de la tarde”. Por tal razón, asegura que no fue un hecho premeditado.

Otro de los argumentos que da esta parte, es que las lesiones son leves porque el tiempo de recuperación de Salvalaggio era solo de 29 días, “Él (por el empresario) abría y cerraba la boca, podía hablar. No hubo desprendimiento en su mandíbula”. Finalmente manifestó: “Es una cuestión no provocada (el caso) y Salvalaggio fue víctima de un hecho. Riveros se arrepiente y lo dirá en las últimas palabras”.

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