Hace exactamente una semana, Ramiro Iván Fernández se convertía en el blanco de un violento ataque y aunque sobrevivió a la agresión, el hecho hizo recordar al caso de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado por un grupo de rugbiers en Villa Gesell, ya que se registró a la salida de un boliche, en Capital, y hubo más de una persona involucrada en la embestida.
El joven atacado a la salida del boliche y una cruda similitud con el caso Báez Sosa
Si bien el sanjuanino que sobrevivió a las agresiones y permanece grave, el hecho que lo tuvo como víctima hizo recordar al violento ataque de los rugbiers en Villa Gesell. El agravante, una pieza clave en ambos episodios.
Mientras la víctima permanece internada y lucha por su vida, dado que sufrió un traumatismo grave de cráneo que lo mantiene inconsciente y conectado a un respirador artificial, por lo que su cuadro resulta delicado, se conocieron detalles del ataque que sufrió en manos de al menos dos sujetos y las comparaciones con el caso que conmocionó al país allá por 2020 no tardaron en ser advertidas.
Es que los investigadores sostienen que existió un golpe a traición, pues el muchacho que presenta un severo compromiso neurológico fue atacado por la espalda y, por tanto, la figura endilgada a los imputados y detenidos, Francisco Quiroz y Guillermo Adrián Vidable, presenta el agravante de la alevosía, el mismo por el que fueron condenados los rugbiers implicados en el crimen que marcó un precedente en los casos policiales del país.
Cinco de los ocho imputados en el caso que mantuvo en vilo a la opinión pública nacional fueron castigados con prisión perpetua por el delito de homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía.
En el juicio contra el grupo encabezado por Máximo Thomsen, la fiscalía demostró que los agresores que emboscaron a Baéz Sosa, a la salida del boliche, actuaron con alevosía porque se valieron de los medios para asegurar la comisión del delito y, cuando lo hacían, eludieron el riesgo para sí mismos consiguiendo que la víctima resultara totalmente indefensa.
La agresión conjunta de parte de los sentenciados dejó en evidencia que actuaron de forma traicionera, tal como el Ministerio Público sospecha que sucedió con la embestida contra Fernández, quien según las cámaras de seguridad de la zona fue atacado por la espalda y sin ser prevenido por ello.
Ese detalle es el que obligaría al fiscal Alejandro Mattar, de la UFI Genérica que indaga en los hechos, a agravarle la calificación de lesiones gravísimas con la alevosía, dada la sorpresa que representó para la víctima el golpe propinado cobardemente desde atrás. El supuesto autor del golpe sería Quiroz, quien se presentó frente al juez de Garantías, Federico Rodríguez, y guardó silencio en la audiencia de formalización.
Por el momento, el Ministerio Público analiza las pruebas y trabaja para definir las responsabilidades en el caso, ya que el otro sujeto identificado y detenido con prisión preventiva, Vidable, también habría incurrido en un delito, aunque no propinándole un golpe a la víctima, sino permitiendo que el agresor escapara de la escena.
Un testigo que observó toda la secuencia manifestó que Vidable habría impedido que un remisero, que también atestiguó el ataque, interceptara a Quiroz y lo redujera. En ese intento de ayudar al autor del golpe, habría conseguido que el mismo huyera sin ser atrapado por las autoridades. Es por ello que se especula con que podría ser imputado como partícipe secundario, ya que si bien no fue determinante en la configuración del delito, sí cooperó con la situación de fuga de Quiroz.
Aquí se presenta un nuevo punto de comparación con el caso Báez Sosa, puesto que los otros tres imputados que no recibieron la prisión perpetua y fueron condenados a 15 años de prisión fueron considerados partícipes secundarios en la comisión de la figura típica.
Pese a los diferentes grados de participación que habría entre uno y otro sospechoso en el caso sanjuanino, que ocurrió en la madrugada del jueves 24 de abril y fue denunciado en la fiscalía ese mismo día en horas de la noche, ambos afrontan una pena que va de los 3 a los 10 años de cárcel, dado el delicado estado de salud en el que quedó la víctima.
Si bien la causa está en manos de la UFI Genérica, por tratarse de lesiones, un desenlace trágico obligaría a remitir las actuaciones a la UFI de Delitos Especiales bajo una nueva carátula, es decir, la de homicidio agravado por alevosía. Por ende, los detenidos afrontarían una pena con un castigo mayor, incluso, quizás el máximo previsto por el Código Penal Argentino.
No obstante, se estima que familiares y amigos del chico que se encuentra internado en terapia intensiva en el Hospital Rawson se mantienen esperanzados con la recuperación. Por ahora, fuentes allegadas manifestaron que el cuadro es grave y no se descartan que la víctima sufriera secuelas como consecuencia. Es que la misma no sólo fue operada de urgencia, apenas ingresó al nosocomio, sino que también habría sufrido una infección que complejizó su cuadro.