El empresario sanjuanino denunciado por estafa, Federico Rubia, se defendió de las acusaciones en su contra y no sólo negó haber cometido un delito, sino que aseguró haber sido una víctima del denunciante. Es por ello que, a través de su abogado Oscar Adárvez, apuntó con munición gruesa contra el hombre que inició la contienda judicial, Alejandro Lasaca.
El empresario denunciado por estafa y robo de una camioneta asegura que la víctima es él
Todo salió a la luz cuando este diario publicó detalles de la denuncia que se radicó en la Sección de Defraudaciones y Estafas de la Policía de San Juan, en la que Lasaca aseguró que vendió su camioneta, pero nunca recibió el dinero acordado con el comprador. Es por eso que dijo haber sido estafado y ahora ofrece recompensa para recuperar la Toyota SW4.
Luego de ser llevado a la justicia y después de que su casa de Capital fuera allanada tras la denuncia, Rubia explicó mediante su defensor que él fue quien cayó en la trampa de Lasaca, ya que entregó dinero por un vehículo que se encontraba inhibido. Según sostuvo, el rodado modelo 2015 y de color blanco perlado "estaba inhibido por más de $ 9.000.000".
A pesar de que Rubia coincidió con el denunciante sobre un millón y medio de pesos entregados en efectivo (él los pagó y el vendedor los recibió), las incongruencias surgieron con el resto del pago acordado que incluía cheques y un automóvil Chevrolet Cruze.
El denunciante dijo que nunca recibió el auto y que sólo cobró uno de los tres cheques que habían pactado, por una suma total de $1.350.000. Sin embargo, quien ejerció su derecho a réplica detalló que el contrato celebrado era con 6 cheques, 3 de $ 600.000 y otros 3 de $ 750.000, además del Chevrolet. No obstante, reconoció que no terminó de pagar ya que había descubierto la inhibición y, además, el Derecho le asistía.
"En materia civil rige la cláusula 'non adimpleti contractus' por la cual no incumple quien no recibe la prestación del otro con quien contrata y por ello el Sr. Rubia no pagó los dos últimos cheques ni entregó el automóvil", indicó su abogado y agregó: "Siendo su posición absolutamente legítima y legal habiendo sido estafado él por el Sr. Lasaca".
Adárvez relató que el propio Lasaca intentó llegar a un acuerdo y se comprometió a devolver el millón y medio de pesos que había recibido. Pero, luego se enteró de la denuncia en su contra y que encima había pedido recompensa para encontrar la camioneta.
El letrado manifestó que el denunciante "cuenta con vínculos policiales" y "tiene antecedentes graves penales por narcotráfico y amenaza". También destacó: "Cuenta con gente pesada que lo secunda". Es por todo ello que hizo una presentación espontánea ante el Tercer Juzgado de Instrucción que investiga la presunta estafa y que allanó la casa de su defendido, en donde personal policial secuestró un arma de fuego.
Por el hallazgo de la escopeta y siete cartuchos, Rubia zafó de una condena y recibió suspensión de juicio a prueba por un año, como así también fue castigado con tareas comunitarias por 100 horas en la Municipalidad de Capital y con el pago de una reparación simbólica por $2.000, en dos partes, a Casa Sahni.