Después de haber protagonizado una polémica, la familia sanjuanina que llegó a la provincia del exterior y no cumplió con el aislamiento obligatorio -tal y como lo impone el decreto nacional y provincial- aún es investigada por la Justicia Penal, a través del Tercer Juzgado Correccional.
A dos semanas del escándalo: ¿qué pasó con la familia que no respetó el aislamiento obligatorio?
Según informaron fuentes calificadas, la causa que le abrieron a Jorge Palmés, su esposa y su hija por resistirse a cumplir con el protocolo que pretende evitar la llegada de la cepa Delta de Covid 19, todo se mantiene en pie. Justamente, este martes fueron notificados debidamente que se están llevando adelante actuaciones judiciales, ya que previamente no se había podido proceder con ese trámite porque se encontraban aislados en su domicilio.
Se estima que la jueza Mónica Lucero, que indaga en la causa que se originó tras la denuncia de Migraciones, los llame a declarar para avanzar con la instrucción del caso para luego llegar a una resolución. La magistrado, en su momento, aclaró que su participación en el tema fue con la finalidad de hacer cumplir las determinaciones que impulsa Salud Pública y el Gobierno.
Las actuaciones son en el marco de una posible violación al artículo 239 del Código Penal Argentino, el cual sostiene que "será reprimido con prisión de quince días a un año, el que resistiere o desobedeciere a un funcionario público en el ejercicio legítimo de sus funciones".
Por su parte, la titular de la Delegación de Migraciones, Elena Peletie, había adelantado que el caso sería denunciado también en la Justicia Federal. Por el momento, se desconoce si finalmente lo hizo; lo que se sabe es que no hubo un episodio similar después del escándalo, que involucrara a sanjuaninos que llegaran del exterior.
Sin embargo, la funcionaria sostuvo que no fue el único caso. Señaló que, a fines de junio pasado, el organismo hizo cuatro denuncias contra personas que llegaron a San Juan desde el exterior y no quisieron cumplir el aislamiento en hoteles.
Todo comenzó el 9 de agosto, cuando la familia que llegó de Europa pisó suelo sanjuanino y se negó a dirigirse a un hotel para cumplir con el aislamiento. Su argumento era que no estaban en condiciones psiocológicas para permanecer encerrados en una habitación, esgrimiendo un certificado médico.