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domingo 22 de marzo de 2026

historia

Por primera vez, coincidió con su padre, le ofreció llevarlo al trabajo y, a la vuelta, lo arrolló un colectivo

Se trata de Fabricio Javier Flores, de 22 años, un joven albañil y papá de dos chiquitos. Su familia se mostró indignada por la excarcelación del chofer.
Por Gerardo Bustos

No fue un accidente. Un testigo del hecho lo describió en pocas palabras: "Pasó derecho, no frenó". Incluso, le dijo a los policías que iba a altas velocidades. Otra testigo contó que iba tan rápido "que le hice seña para que se frenara y subirme, y no lo hizo". Es decir, el hecho que terminó con la vida de Fabricio Javier Flores, de 22 años, no fue fortuito, sino que el conductor de ese colectivo, perteneciente a la empresa Albardón, era consciente de que a esa velocidad podía cometer un trágico accidente.

Y así fue. Sobre las 16:30 del viernes último, según afirmaron fuentes policiales, el colectivo circulaba por Lateral Norte de Circunvalación. Llegando a la intersección con calle Las Heras, se topó con el muchachito y terminó arrollándolo. Fue de tal magnitud el siniestro que Fabricio murió instantáneamente, dijeron en la Fuerza.

"Fabri", como lo llamaban en su familia, regresaba hacia su vivienda, ubicada por calle Sargento Cabral, en Capital. Casualmente, había coincidido con su padre, Javier Flores (44), y estaban ambos en el hogar. Se estaba yendo a trabajar a un supermercado de Concepción y Fabricio le ofreció llevarlo en su moto.

Fabricio Javier Flores, de 22 años.

"Era la primera vez que me llevaba porque Fabricio trabajaba como albañil en una obra en construcción y lo hacía de corrido. Se iban con sus dos hermanos mayores (Oscar y Hernán, de 24 y 20 años respectivamente) sobre las 6 de la mañana y volvían muy tarde. Siempre, yo ya me iba a trabajar y después llegaban ellos", contó el papá. Esta vez, habían coincidido y le dijo que lo llevaría hacia el su lugar de trabajo. De ida, todo normal. "A los 15 minutos de que me dejó, me llamaron para decirme que un colectivo lo había chocado y lo había matado", afirmó.

Anoticiados, toda la familia fue hasta el lugar, pero lamentablemente ya nada se podía hacer. Directamente, lo llevaron a la Morgue Judicial para hacerle la autopsia. En el lugar del choque, se podía ver la desazón de toda su familia, inclusive de su pareja, Rocío Guardia, y de sus dos hijos de 1 año y 6 meses, y el chiquito de apenas 20 días.

Por su parte, en el momento quedó detenido el chofer, el que fue identificado como José Gerardo Moya. En el fin de semana, le realizaron algunos exámenes y se comprobó que Moya conducía bajo los efectos de la marihuana. Sin embargo, este lunes, la Justicia decidió excarcelarlo e imputarlo por el delito de homicidio culposo agravado.

Según contaron sus familiares, la noticia cayó como baldazo de agua fría, pese a que jurídicamente era correcta la excarcelación. "No esperábamos que quede libre. Tiene que estar preso, no en su casa tomando mate. Y ahora seguramente que va a volver a trabajar como si nada pasó, expresó Javier.

¿Quién era Fabricio?

Enorme tristeza se podía observar en la cara de todos sus familiares. Lo describieron como una persona humilde, que tenía una gran responsabilidad por su trabajo y, a la vez, un amor superlativo por su familia. "Él -por Fabricio- trabajaba de lunes a viernes nada más. Había pedido no trabajar los fines de semana para estar con sus dos hijas y su pareja", relató el papá.

Fabricio era el segundo de seis hermanos. Su padre, Javier, los tuvo que criar en soledad a todos, ya que su madre se ausentó. Todos viven en ese domicilio de calle Sargento Cabral. Fabricio, como tenía familia, empezó a construir una casita en el fondo de esa vivienda y pudo terminarla. "Dejó una huella en la familia", con esas simples palabras caracterizaron lo que era Fabricio y lo que, ahora, es su ausencia.

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