El esqueleto encontrado en la mañana de este jueves, a 3 kilómetros al suroeste de la Estancia Guañizuil en Iglesia, pertenece al policía retirado que estaba desaparecido hace 5 semanas. Fuentes del caso señalaron que todo indica que son los restos de José Luis Zavala. Lo reconocieron por su pullover azul, un zapato y el bastón, que aparecieron cerca del cuerpo. Igual hay misterio. Justamente llamó la atención que las prendas fueran halladas separadas del cadáver, además los investigadores ya habían rastrillado la zona donde ahora localizaron los restos.
De todas formas, falta confirmarlo científicamente, por eso trasladaron el esqueleto a la morgue del Complejo Científico Forense y de Criminalística en Rivadavia. Dan por hecho que harán estudios para identificarlo, dado que estaba irreconocible. Solo era un esqueleto, dijo un vocero. El cráneo estaba a 5 metros del resto del cuerpo. Suponen que eso se debe a que fue arrastrado por los animales de carroña.
José Luis Zavala tenía 78 años y sufría de Alzheimer. Ya se había perdido anteriormente, pero lo encontraron. El 14 de octubre desapareció de su casa dentro de la Estancia Guañizuil, en el distrito de Tudcum y a 20 kilómetros de Rodeo. Los policías de la Seccional 22 lo buscaron por 10 kilómetros a la redonda, pero nunca dieron con él.
Este jueves a las 10 de la mañana, un obrero hipoacúsico que trabaja en la estancia y que salió a abrir una bomba que funciona con paneles solares, encontró un esqueleto en una quebrada a 3 kilómetros de la vivienda de Zavala. Los policías de la Seccional 22da constataron que eran restos humanos, pero estaban irreconocibles. Al parecer, los pájaros y otros animales habían devorado el cuerpo. El cráneo estaba 5 metros.
Los policías y la familia reconocieron un pullover tejido que apareció a 2 metros del esqueleto. Es de color azul y era el que vestía José Luis Zavala, además estaba su bastón tirado y un zapato. Lo que llamó la atención a los policías y a los funcionarios judiciales, fue que esas prendas estuviesen separadas del cuerpo y no aparentaban estar dañadas. Y lo más sorprendente es que ya habían rastrillado esa zona de quebradas, incluso sobrevoló un helicóptero. Tampoco vieron pájaros sobrevolando o percibieron el fuerte olor que despiden los cadáveres que entran en estado de descomposición. La autopsia dirá de qué murió realmente esta persona. Pero hay dudas.