Pasaron más de siete meses desde que Celeste Luna ya no visita a sus padres, que la joven de 21 años ya no comparte confidencias con su hermana menor ni cuida de su hermanito más chico. De ella solo queda su recuerdo. Es que el 15 de diciembre de 2019, un disparo del arma reglamentaria de su novio policía le arrebató la vida. Por ello, el juez que investigó la causa lo procesó por homicidio doblemente agravado y ahora su familia, un poco más aliviada, recobra fuerza y exige el máximo castigo para el acusado de femicidio.
Padre de la joven asesinada por su novio policía en Villa Hipódromo: "Ahora puedo dormir la noche entera"
Luego de haber marchado en varias oportunidades en las puertas de Tribunales para pedir acción en la justicia, finalmente y después de siete largos meses, la respuesta llegó para la familia de la víctima y fue el fallo de primera instancia del magistrado Guillermo Adárvez, quien consideró que Matías Mallea mató a sangre fría a la muchacha cuando discutían en su casa de la Villa Hipódromo, en Rawson.
Apoyado en las pericias forenses y en el relato de los testimonios, encontró al uniformado culpable. Que el efectivo le apuntó directamente en la cabeza y gatilló. Si bien el dictamen debe quedar firme (se presume que la defensa lo apelará), la causa tendrá su resolución en la segunda etapa judicial: en el juicio. Es por eso que para los familiares significó un paso hacia adelante, en un largo camino por recorrer.
"Es una pequeña victoria en medio de tanto dolor. Recién ahora puedo dormir la noche entera. Desde que pasó lo que pasó, no hubo una sola noche que no me despertara pensando en Celeste, en que si Mallea podía quedar libre si no lo procesaban. En tantas cosas", confiesa Vicente Luna, el papá de la joven. Con los ojos rojos, rebalsados de lágrimas, el hombre que interrumpió su trabajo para consignar la nota -agradecido con los medios en general, por la difusión del caso- reconoce que ahora está más tranquilo.
En su casa del Barrio Manzanares de Pocito, junto a su mujer Rosa Tello -la madre-, reunió fotos en las que aparecía su hija para recordarla con su mayor esplendor. El 17 de noviembre cumplía años y, como buena escorpiana, aseguran que era decidida, que sabía lo que quería y no dejaba que nada ni nadie la detuviera. "Ella era alegre, quería seguir estudiando, quería progresar. Fue abanderada dos veces, era muy aplicada. Tenía muchas ganas de vivir. Por eso, cuando Mallea dijo que quiso suicidarse supimos que estaba mintiendo", señala la madre.
Tras recibir la noticia del fatal episodio que sacudió sus vidas, atravesar el duelo y despedir sus restos, Vicente cuenta que al cabo de dos días reunió a su familia -su mujer y sus otros siete hijos- y les pidió que estuvieran más unidos que nunca, que tenían que luchar por la memoria de Celeste y que debían tener justicia. El acusado ya estaba tras las rejas, había quedado detenido desde un principio.
A partir de ese momento, se conformaron como parte querellante en la causa -representados por Sandra Leveque y Natalia Varaza- e impulsaron la investigación. Tratando de atar cabos y encontrarle algún tipo de sentido a lo sucedido, si es que existe alguno, descubrieron que la joven tenía una relación conflictiva. "Estábamos en desacuerdo con que se fuera a vivir con él y tal vez por eso no nos quiso decir lo que le pasaba", expresa Rosa.
Según la información que recabaron y acorde a las confesiones que le hizo a su hermana el día anterior a la tragedia, Celeste no la estaba pasando bien y quería dejar a su novio. Discutían bastante, a poco de haberse ido a convivir bajo el mismo techo. Quizás estaba arrepentida de haber dado ese paso. Para su familia ocurrió así, Mallea no pudo lidiar con ello y la mató.
A siete meses de la pesadilla que desde entonces viven todos los días, al menos dos veces por semana la visitan en el cementerio. Su hermana y su mamá le llevan flores, le limpian el nicho, le hablan. Le cuentan cómo están las cosas en este mundo, qué novedades hay de la causa y le admiten cuánto la extrañan.
Con la esperanza de que el expediente sea elevado a juicio lo antes posible, esperan que llegue ese día para que se haga justicia y su hija descanse en paz. "Queremos que reciba el máximo castigo, la prisión perpetua, porque lo que hizo no tiene nombre", declaró el padre que siempre fue protector con ella y cerró: "A mí me dijo que la iba a cuidar, que la amaba y ¿así la cuidó? En una lata me la devolvió".